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Comunicado Oficial: ¿dónde está el cromo de Juanfran?

por Denís Iglesias 29 julio, 2020
Cromo de Juanfran CD Lugo

Ésta ha sido oficialmente la semana del comunicado oficial. Un género epistolar en el que una empresa o institución quiere dejar clara su postura o reivindicación. En no pocos casos, en vez de delegar la redacción de estos documentos en un especialista en comunicación, el mandatario de turno usa a su responsable de prensa como taquígrafo de lo que vocifera. En ocasiones es casi un escupitajo. Ocurre con las destituciones. «Adiós y gracias por los servicios prestados», que en realidad quiere decir «te echo con una patada por no tirarte al río».

Pero la crisis del coronavirus ha abierto todo un mundo de posibilidades. En vez de comparecencias, cada parte del universo de las SAD que componen el fútbol profesional ha escogido uno de los personajes disponibles en esta Liga de Leyendas. El Deportivo ha sido el primero en sacar la escopeta tras un desenlace que le perjudica. Después, la Liga, el Fuenlabrada, los jugadores del Fuenlabrada, los jugadores del Deportivo, el Villarreal, el Rayo Vallecano, el Racing de la Guía… Al final, un cruce de necesidades, cada una en un sentido, a veces sin concordancia, y que llevan a pensar que la mejor opción es el silencio.

Aunque a estas alturas de la temporada, el Lugo callado es un ente peligroso. Otro año más, el equipo ha conseguido salvar los muebles antes del desahucio. Alegría inmensa, qué duda cabe, pero con una preocupación subyacente. ¿Hasta cuándo? Las vidas del gato albivermello no van a ser infinitas y es necesario aprovechar el caos generado para fijar las bases de un proyecto futuro. Los tiempos en la orilla del Miño se estiran como un chicle. Una goma de mascar de esas que traían un cromito de fútbol y se quedaban pegadas en el suelo para siempre. Bastante azucaradas y pastosas.

El cromo debería estar claro: Juanfran por un lado y por la parte que pega, el rostro de Adrián Rubio, su segundo. Cierto que surgen las dudas con respecto a lo sucedido el año pasado, cuando se entregó la renovación al hombre que consiguió la salvación, Eloy Jiménez. Éste apenas duró hasta la jornada 21. Pero, ¿fue ilógico darle un voto de confianza a largo plazo? Presumiblemente no. Otro tanto con Juanfran y Adrián Rubio. Aunque aquí, con un nivel mayor de méritos. Su hazaña ha sido mucho más ambiciosa que la del técnico de Hellín. No sólo han sabido gestionar un vestuario que estaba roto, sino que incluso han tenido la capacidad de dotar al equipo de un sentido táctico. El juego hacia las torres o el cambio de los hombres del medio son muestras de ello.

El Comunicado Oficial que se espera

El aficionado del CD Lugo parece haber encontrado un tándem con el que se siente identificado, por eso el único comunicado oficial que espera es el de su renovación. Con ellos estaría dispuesto a mantener una relación seria. Está cansado del «aquí te pillo, aquí te mato» que plantea un poder único que, cuanto menos relevancia mediática tiene, mejor está. Un capítulo más en la telenovela que ilustra los últimos años no haría más que volver al principio del asunto. Y en el panorama actual, tanto deportivo como social, las reglas del juego han cambiado. Pensar con cualquier parte del cuerpo diferente a la cabeza hará que caigas irremediablemente en el comunicado oficial de tu propia enfermedad. Ya no caben más cabezas en el salón de caza de directores deportivos y entrenadores. Sólo hay espacio para una más: la del Luis XVI que se cree Luis XIV.

Algo se mueve pese a la callada por respuesta que mantiene el club desde que alcanzó la permanencia. Así se explican las rápidas salidas de José Carlos o Leuko, un jugador éste último que ha ayudado a construir la identidad reciente del club dentro y fuera del campo. Los cedidos también han elaborado sus cartas de despedida. La maquinaria de los rumores empieza a señalar por aquí y por allá, sobre todo con los ojos en Segunda División B, la categoría a la que apuntaba el CD Lugo hasta no hace tanto.

Tal es así, que el fichaje de Jorge de Cózar como «nuevo responsable del área deportiva» (por eso de que la figura del director deportivo no encaja con el club: Saqués dixit) parecía un remedio por si se producía la depresión. «El que manda», tal y como se refirió a él Campillo en la última #Estación1953, puede que no se crea aún su película. O lo que es peor: que se vea a sí mismo como un Andrei Tarkovsky de la gestión deportiva que maneja y destruye el tiempo del film. Cuanto más tiempo pierda, más ganará el resto. Una y mil veces más. ¿Dónde está el cromo de Juanfran?

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