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CD Lugo: chandal y pijama

por Denís Iglesias 11 julio, 2020
Juanfran Torres, en el banquillo del CD Lugo

Nos hemos pasado semanas con una dicotomía textil que tenía una paleta de dos: chandal o pijama. Con escasas variantes: chandal como pijama y algún pijama de buen ver que se las daba de chandal. Prendas para sobrevivir al confinamiento. Trabajo e intento de descanso en una secuencia repetida hasta la saciedad. Al adentrarnos por primera vez en la Nueva Normalidad, alguno tenía pegados el chandal y el pijama hasta el tuétano. El CD Lugo de Juanfran que actúa en el intento de Resurrection Fest también va del pijama al chandal como únicos atuendos. De casa al trabajo y de casa al trabajo. Siempre por el mismo camino.

Juanfran y su segundo Adrián Rubio han revivido a un muerto. Lo han hecho con técnicas telúricas. El técnico valenciano, con las manos en los bolsillos y con chandal de faena, todavía no conoce la derrota en la fase más crítica del campeonato. Como el chaval de barrio que sale adelante, sin necesidad de irse de casa, dando zapatillas entre escombros y papelinas. Serenidad y confianza para sacar a su familia del pozo.

El chandalismo es orgullo de clase y mucho más elegante que el smoking si se utiliza correctamente. En Juanfran es una forma de afrontar un trance delicadísimo que supondrá un cambio disrruptivo para la SAD. En caso de permanencia, al mercado del mejor postor; en caso de descenso, sálvese quien pueda a partir de la segunda temporada en la B (ya sin el seguro por perder la categoría). La técnica a aplicar es chandal y pijama.

A Juanfran y su colega de manzana, Adrián Rubio, no les importa ese contexto. La inexperiencia del comandante del traje de 100% algodón es ya un bulo. Cierto que nunca se había sentado en un banquillo como entrenador más allá de las prácticas del carné de entrenador. Pero sí ha pasado largas horas sentado ahí como jugador de primer nivel. Un bagaje que no se adquiere con un título académico sino con una carrera de méritos. Juanfran piensa como jugador. Esto le ha llevado a declarar, en todo momento, que las dos victorias y el empate logrados en sus tres partidos al frente del CD Lugo son obra exclusiva de los jugadores. Desde el primer momento ha querido ponerlos en valor. Una táctica correcta. A estas alturas del curso no se puede reeducar ni taladrar a nadie.

Eso ha redundado en un equipo que está al límite de sus posibilidades. La vorágine destructiva de la planificación deportiva ha llevado al CD Lugo a jugarse la permanencia en la categoría con un ejército de soldados de prestado y otros que ni siquiera están preparados para esta batalla. Suerte que algunos de los cedidos entienden esta lid como si fuera la misión de defender a su familia. El gol de Manu Barreiro contra la Ponferradina que provoca una catarsis albivermella lo explica todo.

Está cimentado por un jugador cedido como Gerard Valentín. Un hombre al que el RC Deportivo no ha sabido entender en detrimento de futbolistas como Luis Ruiz, que en Lugo era reserva. Carrera fugaz, justo en el momento preciso para provocar una pena maximísima. Acierto de Juanfran, aunque él se desvista de todos los méritos. Sacó un dardo envenenado que rinde de modo superior con pocos minutos en las piernas.

El tanto lo anota Manu Barreiro, sufrimiento por bandera, quien ya marcó en su día el gol de la salvación del Nàstic en Segunda. Va más que sobrado de experiencias post-traumáticas. Hay que quitarse los complejos de un jugador en retirada. Su función es imprescindible para entender el desarrollo del juego lucense, basado en esta tesitura en dos preceptos: torres y feísmo. Garañón Style. Golpes de remo por los aires y juego directo. No hay mucho más en lo que pensar. Y con esto se han ganado hasta Eurocopas. Que se lo pregunten a Grecia en 2004.

Cedidos con compromiso

Hay un detalle más en la foto del gol de Barreiro. El rezo de Moctar Sidi El Hacen, de espaldas a la portería, sin querer ver lo que sucede en el marco rival. Con la necesidad imperiosa de que entre ese balón. Lleva apenas unos meses en Lugo pero parece haber nacido aquí. Sus tantos han sido absolutamente decisivos. En Valladolid ya le han hecho ficha profesional. No hay recompensa más merecida. ¿Y ahora qué?

Barreiro anota el gol de la victoria contra la Ponfe en chandal y pijama
Gol de Manu Barreiro con El Hacen al fondo. Minuto 631.

Pijama para reflexionar en casa sobre lo que se viene… Un partido en casa que no es tal, al estar desprovista de toda humanidad. Ante un rival dopado de jugadores y millones. Sólo oír el nombre de Stuani causa ruina. Con cuentas pendientes del pasado. Como la Ponferradina o el Mirandés, al que el Lugo abocó al descenso en 2014 (finalmente no perdió la categoría por el descenso administrativo del Murcia). Reflexión en pijama y después chandal. Chandal como mono de trabajo para golpear a puño desnudo. Con los nudillos vendados, los dientes rotos y todas las marcas de navajazos de la temporada. Dios proveerá.

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