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Opinión CD Lugo: confianza

por Daniel Martínez Baniela 6 septiembre, 2021
Pita abraza a Whalley CD Lugo.

Los proyectos se cimentan sobre dos pilares: resultados y confianza. Cuando hay de lo primero, automáticamente aparece lo segundo. Sin embargo, cuando los puntos no acaban de llegar la confianza se torna fundamental. La confianza es la madre de la tranquilidad, que suele traer resultados, de ahí la importancia. Anda el CD Lugo, a juicio de un sector nada desdeñable de sus aficionados, falto de confianza y sin resultados y claro, si no hay ni de lo uno ni de lo otro difícilmente se puede asentar nada. En el CD Lugo de las últimas temporadas los resultados han sido bastante difíciles de conseguir y de la confianza tampoco hemos andado sobrados, pero parece que se ha instalado una suerte de eterna desconfianza en todo y en todos. Van cuatro jornadas y aquí no confía ni Dios. Y yo me rebelo contra eso, sobre todo porque se basa en una mezcla de prejuicios y falsas sensaciones que poco ayudan. 

No hay confianza en Oscar Whalley, dicen no pocos albivermellos. Además, el caso es chocante porque la desconfianza de los aficionados se basa en una especie de desconfianza del propio portero. Hace gracia porque de momento Whalley no ha tenido ninguna actuación calamitosa, ni se ha encajado ningún gol por su culpa. Esta especie de desconfianza sobre la desconfianza ya ha llevado a algunos a pedir cambo de portero y a algún otro a soltar algún grito (de momento extremadamente minoritario) contra nuestro portero. Sin embargo, si nos fijamos veremos que no hemos perdido ni un solo punto por Whalley y que, por el contrario, el que nos trajimos de Fuenlabrada fue gracias a él. Si, Whalley se merece más confianza.

No hay confianza en el entrenador, dicen algunos albivermellos. Como si Rubén Albés no fuese el mismo Rubén Albés que nos cogió desahuciados y nos mantuvo en Segunda hace apenas unos meses. Uno lee en las redes sociales a aficionados que ya se preguntan si se comerá el turrón, quién sería el más ideal para sustituirle o si tal o cual partido ya es una final para su futuro. Curiosamente esos mismos aficionados se rasgaron las vestiduras en el pasado ante destituciones extemporáneas y contrataciones dudosas, así que se convierten en unos aficionados comparables a la gata Flora, que si se la meten grita y si se la sacan, llora (ya perdonarán el chascarrillo). Sin embargo Albés tiene una idea y la intenta llevar a cabo, y solo van cuatro jornadas de su proyecto. Si, Albés se merece más confianza.

Uno de los nuevos fichajes, Señé, es el jugador más en forma, Gerard Valentín sigue haciendo magia y Campabadal está al nivel de su mejor temporada

No hay confianza en la configuración de la plantilla, dicen algunos albivermellos. Que como puede ser posible que el equipo X fiche a tal o el equipo Y a Pascual, y nosotros con estos pelos. Sin embargo uno mira y resulta que precisamente uno de los nuevos fichajes, Señé, es el jugador más en forma, que Gerard Valentín sigue haciendo magia, que Campabadal está al nivel de su mejor temporada y, sobre todo, que hay jugadores que han llegado y aún tienen que estrenarse, rodarse y así evaluar su rendimiento. Nos estamos especializando en minusvalorar a los nuestros hasta que se van a otros lares, que entonces vuelven a ser el copón de la baraja. Y solo van cuatro jornadas de competición. Si, la plantilla se merece más confianza.

Tenía razón Mariano Rajoy cuando dijo aquella gran frase de “It`s very difficult todo esto”. La realidad, la que algunos no quieren ver, es que el Lugo es uno de los límites salariales de la categoría (extremo muy bien explicado por Mauro Pérez en rueda de prensa), que el Lugo carece de los atractivos que otros clubes pueden ofrecer para convencer a eventuales incorporaciones y que aquí las cosas siempre cuestan un poco más.

Hay que exigir el máximo a esta plantilla, a este cuerpo técnico y a esta institución, pero también hay que ayudar de la única forma que una afición puede hacerlo: dando confianza y apoyando. Criticar desde el sofá de casa es muy fácil y evidentemente más cómodo que animar cuando en una noche de invierno, a solo un par de grados por encima del cero, un equipo te está ganando en el Anxo Carro, pero creedme si os digo que ayuda infinitamente más lo segundo que lo primero. No se trata de ser acrítico ni de comulgar con ruedas de molino, pero tampoco en tirar todo por tierra en la jornada cuatro. Sí, falta confianza, pero en nosotros mismos.

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