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La Virgen del Pilar

por Denís Iglesias 23 septiembre, 2018
Los jugadores del CD Lugo celebran el golazo de Pita en La Romareda | Foto: LaLiga.

Hay un cántico de naturaleza obscena y punible en estos tiempos de lo políticamente correcto en el que un sujeto colectivo afirma que se van a follar a la Virgen del Pilar, patrona de Zaragoza. Es una pieza que suele sonar en El Sadar, integrada en un intercambio de vísceras entre los sectores más hooliganescos del Real Zaragoza y Osasuna. Antes de saltar al campo, con la alineación en la mano, y tras la decepcionante derrota ante el Real Oviedo, que el CD Lugo pudiera meterle mano al conjunto maño era tan improbable como que uno pudiera seducir a la Virgen hasta el punto de intimar con ella.

Era improbable porque a veces caemos con exceso en las estadísticas y en cuanto pasan unas jornadas las convertimos en dogma. El equipo de Javi López no había dejado su puerta a cero en ningún partido. Sólo durante el duelo ante el Málaga había sido capaz de ponerse por delante y vivir en la alegoría de la victoria. Regresaron todos los tópicos tremendistas que nos asolan en estas circunstancias: no hay equipo, el entrenador debe empezar a medir el hueco de la guillotina, los jugadores no saben ni cómo plantarse en el campo… El tradicional 0 a 100 km/h más rápido que un Koenigsegg Agera.

Posiblemente algunas de estas percepciones no hayan cambiado después de un 0-2 en La Romareda que supone un golpe sobre la mesa. Pero de algo nos habíamos olvidado: en esta categoría puede pasar de todo. No es una idea prefigurada para vender a las TV. Si uno vio el duelo de hace dos jornadas entre el Real Oviedo y el Real Zaragoza en el Carlos Tartiere (terminó 0-4) pudo pensar que el club ovetense vendría a sobrevivir al Anxo Carro y que en Aragón el Lugo tendría que salir con armadura. La historia se viralizó y no pudo ser más errónea.

Javi López se imaginó un escenario diferente en su continuo ir y venir de alineaciones que no convence pero que en este lance salió a pedir de boca. ¿Quién diría a inicio del curso que la pareja que mejores resultados ha dado es la conformada por Josete y Miguel Vieira? Los rojiblancos defendieron más atrás. Emplearon la estrategia tortuga de los romanos para pervertir a un rival demasiado estático, que lo intentó sin éxito por arriba. En velocidad, Vieira puede sufrir -aunque no negocie una entrada a ras del tiempo y del suelo, pero por arriba, un jugador de su envergadura es vital. La tasa de acierto del central portugués rozó el 100%. También se supero a sí mismo Leuko, anulando a todos los rivales con los que se enfrentó.

Josete podría ser el peor de los centrales disponibles. No tiene envergadura. Tampoco le pega con demasiada calidad. Pero sabe dónde está y, sobre todas las cosas, es perfectamente consciente de sus limitaciones. Por supuesto, contra un rival muy superior esto no vale de nada, pero manifiesta una regularidad de perfil modesto suficiente para un buen partido de bloque como el que firmó el CD Lugo. Después del triunfo, los más incrédulos justificaron el resultado por el demérito del Real Zaragoza. Como la mayoría de las aficiones, el modo de ver el fútbol en la ciudad amurallada tiene un ‘nosotros’ o ‘ellos’ según las circunstancias. Si se pierde, es “porque somos muy malos”, si se gana, “es porque ellos han estado fatal”. 

La redención de Dongou

A veces coinciden ambas realidades, aunque sólo seamos capaces de ver una de ellas. Sucedió en La Romareda y sucederá en otros campos. Puede que no muchos, pero cabe quedarse con lo positivo para alimentar el ánimo, que es lo único que no tiene límites en esta categoría. Si invitar a un whisky solo a la inmaculada Virgen del Pilar era difícil, también lo era esperar un partido positivo de Dongou. El delantero camerunés había rendido hasta el momento a un nivel bajo, como el único delantero puro del CD Lugo, Jona, que ni compareció en la convocatoria. Demasiadas faltas en ataque, perdido en la colocación y poco colaborativo, las sensaciones que traía de sus anteriores equipos parecían haberse confirmado. 

La Romareda no era el escenario más propicio para la resurrección. Un campo que le había amedrentado y en el que no pudo colmar las esperanzas que en él se habían depositado tras su fichaje desde el FC Barcelona. La gravísima lesión que sufrió cuando era jugador del Real Zaragoza supuso un antes y un después en su carrera del que todavía no se ha recuperado. Con todo en contra, Dongou sacó a relucir una edición coleccionista de sí mismo y volvió a marcar. No lo hacía desde el 4 de febrero de 2017, cuando, precisamente con la camiseta del club zaragocista, se sacó de la manga un doblete para decidir el derbi ante el Huesca en el Alcoraz (2-3). 

En las peores circunstancias, Dongou se convirtió en un león para luchar cada balón y correr con inteligencia. En sus botas nacieron pases con sentido y contras hacia compañeros como Herrera que se mostraron inoperantes para anotar. Él fue más listo que nadie para ofrecer el 0-2 con el que el Lugo respiró hasta el final. Aprovechó un rechace de un disparo del ariete canario para ensartar un tanto que él mismo había iniciado aguantando el balón en el área rival. No celebró por respeto su primera diana de la temporada y mostró respeto a un feudo maño lleno hasta la bandera que no daba crédito con la situación vivida

Pita deja en ridículo con goles que sólo sabe hacer él a todo el que pide su jubilación

Antes de ese disparo pasó algo. Algo mágico, a lo que estamos extrañamente acostumbrados y nunca acabamos de valorar. Hay un jugador que viste la camiseta rojiblanca con el ‘5’ a la espalda que es capaz de regalarnos maestrías como la que abrió el marcador en la primera parte. Carlos Pita González, mediocentro de 34 años, con nueve temporadas en el club y el único que sobrevive al ascenso del Carranza, se empeña en callar de un sopapo la boca de aquellos que quieren su jubilación. Hay cosas que ningún otro jugador que ha pasado por este club ha sabido hacer. Como tener la sangre fría de pegarle de primeras desde el centro del campo para silenciar con una maravilla de gol a toda La Romareda. 

Este año Pita y Seoane lo están jugando todo. Son un eterno doble pivote que genera respeto y miedo a partes iguales. ¿Qué pasará cuando su luz se apague? ¿Cuándo habrá relevo en el horizonte? Mientras se intenta dar respuesta a todas estas preguntas va Pita y la clava en un lugar que huele a eternidad. Y lo hace mientras continúa con la manija del equipo en su pie. Y así es la vida en Lugo. Uno puede disfrutar de semejante topetazo y a la vez desesperarse por el número de oportunidades erradas.

Los pupilos de Javi López pudieron irse al descanso con el partido cerrado después de firmar la mejor primera parte de la temporada. Varios fallos groseros en la salida de balón del Real Zaragoza pusieron en bandeja una retahíla de contras que en ocasiones no supieron ni transformar en una ocasión manifiesta de gol. Así como el resultado destila esperanza, ese carácter inocuo en ataque deja un rastro de incomodidad que sólo la emergencia de un goleador va a hacer olvidar. Candidatos hay de sobra, ahora falta que alguno se vea alumbrado por la luz divina que tuvieron otros artilleros en Lugo como Óscar Díaz, Joselu, Rennella… 

 

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