Etiqueta: SD Compostela

  • SD Compostela 0 – 3 CD Lugo: destape goleador fronte a un rival sen rodaxe

    SD Compostela 0 – 3 CD Lugo: destape goleador fronte a un rival sen rodaxe

    O CD Lugo acadou a primeira gran vitoria da pretemporada fronte á SD Compostela, contra a que desenvolveu o se instinto goleador. Os albivermellos leváronse o V Memorial Antonio Bermúdez en San Lázaro logo de superar 0-3 (Manu Barreiro, Campabadal e Juanpe) a un rival que este ano militará en 2 RFEF e para o que este encontro foi o seu primeiro lance da preparación. Polo tanto, un contrincante asequible, nunha fase de rodaxe máis primaria, pero ante o que os de Rubén Albés prolongaron a súa boa dinámica. SD Compostela 0 – 3 CD Lugo

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  • Fe en Dios

    Fe en Dios

    Gañar é un verbo transitivo, que en pretempada acepta calquer rival como complemento directo. O Lugo, logo dun tropezo inicial contra un compañeiro de categoría (Real oviedo) que se puxo como un incidente por falta rodaxe, foi quen de meter a panca e fixo saltar a banca diante dun Compostela inferior. Calquera resultado que non fóra por unha marxe de máis de un gol resultaría estraño. Aínda que só resultara pola maior calidade dos albivermellos, factor fundamental neste tipo de encontros. (más…)

  • Manu Cedrón se acerca a Lugo y al Lugo

    Manu Cedrón se acerca a Lugo y al Lugo

    Antes o después, es inevitable que el Deportivo Lugo empiece a pensar en un relevo para la portería del Anxo Carro. Con dos porteros que superan ampliamente la cifra de los 35 años, y con la duda de si José Juan renovará su contrato para seguir unido a la entidad rojiblanca más allá de esta temporada, los jóvenes guardametas ligados a las categorías inferiores del club deben estar muy preparados y mostrar sus aptitudes cada 7 días si quieren optar a ocupar alguna de las plazas que puedan quedar libres en el primer equipo.

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  • Botelo con polvorones

    Botelo con polvorones

    Junta la inauguración de un estadio que lleva el nombre de un expresidente de una Diputación imputado, que está allí, subido a los muros, impecable, de traje, bañándose en las alabanzas de los nativos, con estampas tan gloriosas como el director deportivo de tu equipo subido en una loma de tierra tomando notas.

    Incluye en la ecuación niños enloquecidos tirando piedras al césped artificial y girando los aspersores hasta convertirlos en chorros de infierno acuático capaces de destruir a cualquiera que esté a menos de 20 metros.

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    El Gómez Besteiro Arena, de gala.

    Si todo esto te parece poco, te propongo como aliciente una pista recién asfaltada con coches en las cunetas, la Guardia Civil impidiendo más acumulación mecánica, miembros de la prensa saltando los muros intentando hacerse con los números y nombres de los jugadores con encuestas rápidas a pie de campo en un “sindios” poético.

    Levanta la cabeza y disfruta de lo que hay alrededor. En el infrafútbol lo menos importante ocurre en el campo. No hagas caso. Otea el horizonte. Otea. No te cortes. Otea, que es gratis. Disfruta de ese aficionado que, usando la barandilla como si se tratase de la barra de un bar, le comenta cositas a Leuko al oído sobre lo fuerte que está por tirar un balón fuera del campo. Y sigue la trayectoria de ese balón. Aguanta la mirada en ese punto, y podrás ver a un operario saltar el muro que rodea el campo con una escalera de mano para ir a recuperarlo. Disfruta de esto, que vale oro. Escucha a la grada, que es sabia. Llevan la cuenta de los balones que se marcharon fuera. Van 4, y subiendo. Pero cuidado con tanto otear, o te atropella el camión de la orquesta que viene a recoger el equipo de sonido.

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    Infraestructuras del infrafútbol para recuperar balones.

    Y entre estampas dignas de postal quizás tengas un momento para centrarte en esos muchachos que se están pegando unas patadas finas en el campo. Porque el Compostela pegó. Que se lo pregunten a Miquel, Pedrosa o Seoane.

    En cuanto al fútbol, pues no hubo gran cosa. El partido fue más difícil de digerir que un botelo con polvorones de guarnición. Se vieron cosas, como Leuko actuando de lateral izquierdo durante unos minutos o detalles como la poca consistencia física de Yelko, que como no se mace en el gimnasio va a pasarlo mal en Segunda División. ¡Ay!, qué pena que en el Levante ya no siga Ballesteros.

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    Hasta hubo chilenas. Fútbol de salón.

    Por lo demás, mucha rotación, minutos para todos y dos chilenas. Dos. En semejante oda al fútbol somnífero hubo espacio para dos chilenas, una para cada bando.

    Y cuando todo parecía abocado a un empate a cero legendario, apareció el Goikoetxea zurdo, don Manuel Rodríguez Morgade, que convirtió un centro en una especie de dardo envenenado que se comió el portero y acabó dentro. Fue tan inesperado que ni lo celebró. Fue tan churro que se notaba que el propio Manu se contenía la risa. Era el colofón perfecto a un espectáculo caricaturesco.

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    Jugadores de Pokemon Go impactados ante la aparición de dos pokemons legendarios.

    Y la guinda la puso nuestro Juanelo, un tipo que tiene todas las papeletas para ser uno de los nuevos iconos albivermellos, por entrega, por carisma, porque corre más que el autobús. Una mala entrega de uno de los defensas sirvió para que Joselu robara el balón, regateara al portero y marcara el segundo gol ya casi con los 90 minutos cumplidos.

    Cabe destacar que en la SD Compostela volvió a jugar un histórico como Juan Cabrejo, a sus 41 años. Y nosotros ahí, sin fichar a Carolo para suplir a Caballero ni nada. De vergüenza.

    Gloria eterna al infrafútbol. Estos ratitos dan la vida.

  • Un lucense en San Lázaro

    Un lucense en San Lázaro

    Sábado. 6 da tarde. “Chove en Santiago”, como cantaban Luar na Lubre. Séntome na bancada de San Lázaro para ver o Derbi Galego dos pequenos que un día foron grandes e empezo a ver pasar por diante de min recordos de tempos mellores. Veñen á miña mente, como paisaxes fugaces na fiestra do FEVE, imaxes daquel outro fútbol, de tempos no que o Compos se codeaba cos grandes e nos que ó Pontevedra había que roelo. Fago unha panorámica coa mirada e penso en Fabiano, Ohen ou Nacho, e en como todo cambia dun xeito case instantáneo e cruel. (más…)

  • La enésima victoria de Iván Pérez

    La enésima victoria de Iván Pérez

    Este domingo Iván Pérez volvió a sentirse futbolista. Se enfundó la histórica casaca del Compos, el equipo de su ciudad y en el que ya militó su padre, y disfrutó de los 18 últimos minutos del enfrentamiento entre los santiagueses y la Unión Deportiva Logroñés en Las Gaunas. Que disfrutó, se supone, aunque saltó al verde con 1-2 para los suyos y despidió el encuentro con un amargo empate a tres, después de que en el minuto 84 el marcador reflejase un 1-3 favorable a los gallegos. El tiempo de disfrute y diversión para los hombres de Iñaki Alonso ya casi había tornado en sufrimiento y miradas perdidas a un reloj que parecía no avanzar cuando Iván Pérez entró al campo. Pero, probablemente, no para él, quien tendría que esforzarse para reprimir una sonrisa de oreja a oreja. Y es que lo había vuelto a conseguir. Iván Pérez ha vuelto a vencer a sus males, a acallar las bocas de aquellos que lo daban por retirado; ocho meses y un día después de su último encuentro, Iván Pérez confirmó que tiene cuerda para rato.
    Hacía ocho meses y un día que Iván Pérez no se calzaba las botas y hacía lo que mejor sabe hacer: pegar patadas a un balón. Hace justo ese tiempo, el 7 de junio del 2014, el santiagués disfrutó de sus últimos minutos como futbolista del Club Deportivo Lugo. Setién lo sustituyó en el 83, pero ya había tenido tiempo a poner un regalito al saque de un córner para que Carlos Pita convirtiese el único gol del partido. Un tanto, en aquella última jornada liguera, que, por cierto, valía la salvación lucensista y el descenso de su rival ese día, el Mirandés (conjunto que finalmente se mantendría en Segunda por esas cosas que solo pasan e España).
    Pocos días después, su técnico, Quique Setién lo informaba de que no iba a recibir una propuesta de renovación por parte del club. Una noticia que pilló en offside tanto a la afición, de la que se había ganado un gran cariño gracias a su buen hacer en el campo, como al propio futbolista.
    Era solo un palo más a un futbolista cuya carrera ha estado marcada por los infortunios. A sus 30 años, le ha tocado vivir un nuevo dèja vu. Hace tres campañas, el jugador, sin equipo, hizo pretemporada con el Lugo, mientras esperaba unas ofertas que nunca acabaron de llegar. En enero llegó a un acuerdo con el conjunto rojiblanco. Vestiría su camiseta durante tres campañas y en todas ellas acabó por ser transcendental en la salvación del equipo. Ahora, también entrenaba desde la pretemporada con el Compos y, por fin, le han hecho ficha. Iván Pérez está llamado a ser la guinda del pastel en un equipo que sueña con disputar el playoff de ascenso a la Segunda División.
    Sin embargo, la desafortunada historia de Iván Pérez se remonta a mucho antes, concretamente al día que decidió abandonar el Laracha para probar suerte en el filial del Deportivo de la Coruña. El suyo es un caso extraño en un jugador con unas condiciones técnicas innatas y del que cualquiera que lo conozca puede atestiguar que tiene los pies en el suelo. Esas dos grandes virtudes llevaron a Miguel Ángel Lotina a fijarse en ese mediapunta bajito y que ya comenzaba a asomar calvicie. El técnico vasco lo subió del Fabril y comenzó a darle la alternativa con cierta asiduidad en el conjunto coruñés de Primera División. Sin embargo, tras un gran inicio, poco a poco fue perdiendo protagonismo después de varias lesiones -otro de los grandes traumas de su carrera- y en la 2010/2011 probó suerte con una cesión en la Ponferradina, que por entonces militaba en la Segunda División.
    En el Bierzo vivió un año de luces y sombras. Más de lo segundo, pues su equipo acabó bajando. Y a su vuelta a A Coruña, ya preparado para afianzarse en el primer equipo, lo esperaba Oltra. Realizó la pretemporada con el Dépor, pero a escasos cinco minutos del cierre del mercado de fichajes (31 de agosto de 2011), Lendoiro lo dejó en la calle, sin equipo ni posibilidad de encontrarlo antes de que se cerrase el mercado de fichajes.
    El santiagués acabó recalando en el Montañeros. Allí le permiten sacar a la palestra sus condiciones balompédicas. Luce y mucho. Pero lo colectivo no acompaña y el Montañeros desciende a Tercera. No solo eso, pues la directiva del equipo coruñés decide liquidarlo e Iván Pérez se queda, de nuevo, sin equipo. Es entonces cuando el Club Deportivo Lugo se cruza en su carrera y el resto ya es historia.