Etiqueta: Reportaje

  • Los Núñez, una estirpe del Espanyol nacida en Lugo: emigración desde Bóveda, una final en Glasgow y la camiseta de Solsona

    Los Núñez, una estirpe del Espanyol nacida en Lugo: emigración desde Bóveda, una final en Glasgow y la camiseta de Solsona

    Los motivos por los que uno es de un equipo de fútbol son múltiples y variados. No hay un camino tan convencional como el que se sigue en la religión. A veces la fe balompédica se inculca en el entorno familiar. Otras hay una rebelión en el colegio por la que el practicante cambia de doctrina. Por no hablar de los nacidos en casas ateas al balón que encuentran su propio camino fuera de ellas. Y después están hogares como el de los Núñez, donde se ha practicado durante generaciones una recta doctrina ‘espanyolista’ de la que no se ha desviado ningún familiar. De ello se preocupó durante años Jesús, un emigrante lucense en Barcelona que sí eligió su propio destino futbolístico.

    Foto de portada: Javier Núñez, paseando por Bóveda con un paraguas blanquiazul, como no podía ser de otro modo.

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  • Los orígenes del Naftismo: de la tutela de Setién a la Copa África «de papá»

    Los orígenes del Naftismo: de la tutela de Setién a la Copa África «de papá»

    El editor de esta web recomienda que no utilicemos de nuevo la palabra «Nafti» como frase clave objetivo. Cosas del SEO. No de Fernando, sino del Search Engine Optimization. El posicionamiento. Lo de ser visibles en Internet, que te encuentren rápido para tener más visitas. Todo esto lo explicaría mucho mejor Sergio Castelo. Por eso hemos decidido apostar por Naftismo como término clave de este artículo. Por lo que en las siguientes líneas leerás varias veces esta palabra, por ahora inventada. Pero cuando el rendimiento del entrenador francotunecino se convierta en ideología, Lugoslavia tendrá el primer resultado en Google sobre la misma.

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  • El beso del Ángel

    El beso del Ángel

    El gol de Nayim en la final de la Recopa de 1995 entre el Real Zaragoza y el Arsenal es una de las obras futbolísticas más flipantes. No sé si en ese año ya se utilizaba este término, pero los adjetivos rimbombantes ensuciarían el momento. Un tanto que valió un torneo europeo (ya había ganado el equipo aragonés la Copa de Ferias 63/64) para el Real Zaragoza, el próximo rival del CD Lugo. La Recopa es un torneo que deberían repetir aunque no fuera oficial. Era la reválida para todos los equipos que no podían permitirse el lujo de triunfar en la Copa de Europa. No como ese yogur caducado que era la Copa Intertoto.  (más…)

  • Isto é Lugo e aquí hai que sachar

    Isto é Lugo e aquí hai que sachar

    Ser del CD Lugo durante mucho tiempo ha sido una auténtica quimera. Un desafío al sentido común, un acto de resistencia contra el orden establecido empeñado con su militancia en negar la realidad de las cosas. Pero quizás como ejercicio de auto-comprensión debemos preguntarnos y analizar el porqué de esta realidad. (más…)

  • Pablo López Gallo ‘Castrín’, un internacional de boa familia

    Pablo López Gallo ‘Castrín’, un internacional de boa familia

    Finais de novembro. Pablo está no instituto e recibe un Whatsapp de seu pai, Juan López, ó que non se lle ocorrería interromper as clases do seu fillo de non ser por un bo motivo. “Noraboa”, asoma na mensaxe. E xa sabemos que as autoridades paternais non mandan felicitacións gratuitas. Pablo corre e abre a imaxe que lle adxunta: acaba de ser citado coa Selección Española sub-17.

    El, un rapaz de Riotorto, unha vila de pouco máis de 1.700 habitantes. Un cadete do CD Lugo que cumpría o soño persoal e do conxunto de xeracións que loitan por estar na elite malia estar fóra dos grandes núcleos de poder e poboación. Como Iago Díaz no seu día. Un pasiño adiante nun club que hai unhas semanas alcanzaba a súa segunda internacionalidade absoluta con Leuko, chamado por Camerún (Iván Zarandona foi o precursor con Guinea Ecuatorial na 2011/2012). (más…)

  • CD Lugo Argentina: pasión transatlántica

    CD Lugo Argentina: pasión transatlántica

    En algún rincón de Buenos Aires se esconde una camiseta atípica. Lleva la serigrafía de una marca de cerveza: Estrella Galicia. No es el del Deportivo. Tampoco del Celta. Está impregnada con un escudo renovado, de un club nacido en 1953, el CD Lugo. Esta entidad era hasta hace nada una isla en un océano futbolístico, pero poco a poco va ganando extensión, a veces, más en patria ajena que en la huerta propia. Cosas de la globalización, que es algo más que el TTIP. (más…)

  • Domingo, día de fútbol

    Domingo, día de fútbol

    Después de toda la semana esperando con ansia, volvía a ser domingo. Aunque el partido era a las 6, ya te empezabas a preparar después de comer. En la bolsa de tela, un bocadillo de salchichón envuelto en papel de plata, un plátano y, si esa semana fuiste bueno, unas galletas de chocolate. Tu madre te daba 200 pesetas por si querías comprar una Coca-Cola e invitar a tu primo. Tú te sentías millonario. Te sentías mayor. Te ponías el jersey nuevo y los tenis de estrena.

    Era día de fútbol, era un día especial.

    Desde el coche ya escuchabas el ambiente, las bocinas, los tambores, los cánticos y las risas. Estabas deseando bajarte del coche para vivir todo aquello y soñar despierto con ser tú el protagonista algún día. Tu tío pagaba las entradas y tú te ponías casi de cuclillas para hacerte pasar por un niño más pequeño y entrar gratis. Al pasar por la puerta el ruido, poco a poco, se hacía más grande y tus ojos hacían una panorámica desde preferencia.

    Sentado en los escalones de cemento, el olor a pipas y humo de puros se convertía en tu olor favorito, y cualquiera que se sentara cerca era tu nuevo amigo. Porque defendíais los mismos colores. Erais del mismo equipo.

    Salían los jugadores al campo y te quedabas afónico antes de empezar el partido. El árbitro era el enemigo y, como tal, había que hundirle la moral con insultos. Sabías que no estaba bien. Te escondías y te reías después de cada “¡arbitro, cabrón!”, pero era divertido. Te sabías todos los cánticos y los ensayabas entre semana para que nadie te tomara por un mal aficionado.

    Para ti, Melo y Borge eran Oliver Atom y Tom Baker, héroes a los que admirar. Alvite era el capitán y había que respetarle y Domínguez era un muro al que nadie era capaz de hacerle gol. Sentías que tu equipo era el mejor del mundo, porque era el tuyo. Ninguno más. Tú eras del Lugo.

    Si ganabas, no te ibas hasta haberte abrazado con toda la grada, y si perdías, te sentías un poco mejor porque toda aquella gente estaba igual de jodida que tú. Pero la pena solo duraba una semana, hasta el próximo partido.

    Fuera del campo, querías sentirte adulto comentando el partido con la gente mayor, escuchando, aprendiendo pero dando tu opinión.

    Hoy, 20 años después, estás tirando fotos en el lugar del crimen, esta vez en la banda, en el césped sobre el que viste pasar a tantos jugadores vestidos de rojiblanco y mientras tu equipo gana 1–0 a un Tenerife que para ti sigue siendo ese equipo con Pier y Redondo que se paseaba por Europa, detrás de ti escuchas pitos e insultos. Piensas que no son reales, que serán a algún rival por alguna acción, pero no. Esa grada que dejó de ser de animación para convertirse en un cortijo en el que dejarse ver si quieres ser alguien en Lugo, ese sitio en el que se sentaban los viejos y te contaban historias de la Gimnástica Lucense, ahora es el circo romano.

    Estar cerca de preferencia es escuchar a entrenadores frustrados, a pseudo-aficionados que empezaron a bajar al estadio hace 2 o 3 años porque era “lo que estaba de moda” en ese momento en Lugo, como bajar al Breo cuando venían el Madrid y el Barça o a ver al Azkar en las buenas épocas. Hace tanto tiempo que no escucho al estadio animar al unísono que me parece uno de los aspectos más preocupantes de la actualidad del equipo.

    No nos engañemos. El que pita no representa el sentimiento albivermello. Ese que pita, si el equipo pierde sale del estadio riéndose con la prepotencia que da la ignorancia. Estamos en el mejor momento de la historia del club y, en vez de disfrutarlo aprovechamos los 90 minutos para echar mierda sobre nuestro propio tejado.

    Señores, disfrutemos esto. No sabemos cuándo se va a acabar. Dejémonos de poner nombres y apellidos a los sentimientos.

    Somos del Lugo. Y punto.