Etiqueta: Opinión Lugoslavia

  • Ellos

    Ellos

    Tengo que reconocer que a mi me pasó como a Concha Piquer en la copla “Y sin embargo te quiero”, de Quintero, León y Quiroga, y que, como cantaba la valenciana, “me lo dijeron mil veces, pero nunca quise poner atención”. Sí, me lo avisaron, que en cuanto viniese la primera mal dada para el CD Lugo, ellos iban a salir a aprovechar que el Miño pasa por Lugo para cobrarse las facturas, reales o imaginarias, (más bien lo segundo) que  suponen que tienen con el nuevo dueño, el nuevo Consejo y parece que, ahora también, el nuevo entrenador. Sí, me lo dijeron mil veces, “espera a que perdamos”, me decían, “ya verás como dan palos a diestro y siniestro”. Yo, con cierta candidez, casi con inocencia, respondía que no, hombre, que si de algo presumen ellos es de ser del Lugo por encima de todo, que el club es lo único importante y que por tanto, cuando viniesen mal dadas, cuando pintasen bastos, ahí iban a estar ellos, los primeros de la fila arrimando el hombro y empujando para que al Lugo le fuese bien.

    Me equivoqué. Nadie es perfecto, y yo menos que nadie, pero es cierto que me la comí con patatas. Solo hizo falta una derrota, una goleada en contra y una racha de juego poco brillante para que ellos salgan, antorcha en mano, tirando con bala rasa contra todo lo que se mueve. Directiva, entrenador, jugadores…todo mal, todos culpables. Reconozco que se veía venir, que ellos ya iban dando pistas sobre lo que iba a ocurrir. Si se ganaba, era de milagro; si se puntuaba, era gracias a la Divina Providencia, o a José Juan (como si el portero no contase); si se marcaba, oponían que se jugaba mal y si, por lo que fuese, no se marcaba, era culpa de un planteamiento táctico cavernario. Hubo quien sacó el curriculum de Milla, como si en la vitrina del Lugo rebosasen los trofeos, se le comparó con este o aquel, se criticaron los fichajes por ser de medio pelo y, cuando vino Jonathan Pereira, el discurso de ellos viró a que era muy caro. Todo por el bien del club, claro, que ya he dicho antes que para ellos el club es lo primero.

    Ellos miran por el bien del club, sí, pero son los que se pasan el día hablando de lo mal que está todo, y cuando digo todo me refiero a todo. No es cuestión de que el vaso esté medio lleno o medio vacío, es que en el vaso no ven ni una gota de agua, y no serán ellos los que abran el grifo. Bastó el partido de Osasuna para que ellos hablasen de descenso a Segunda B, de vergüenza intolerable, de nuevo palos a la directiva y de nuevo palos a Milla, que no juega a nada, que no sabe, que si patadón… Ahora enarbolan las banderas del alarmismo diciendo que estamos a tres puntos del descenso, obviando que estamos también a cuatro del ascenso, pero claro, decir eso no interesa. Califican la goleada de ayer como vergonzosa y humillante, y no seré yo quien lo niegue, pero coño, sin tirar mucho de memoria se recuerdan otros tan bochornosos como un 6-0 en Girona, o ver como te remontan un 3-6, que también tiene su delito.  Hay para todos, aunque algunos solo vean la paja en ojo ajeno.

    Ellos se preocupan mucho por el Lugo, pero últimamente de su boca no sale ni una sola buena palabra hacia el Lugo. Toda iniciativa es mala, todo juego es ramplón, todo resultado es insuficiente. Nada vale, todo son palos, todo una pertinaz lucha por echar por tierra el trabajo que se está haciendo, antes incluso de ver si es acertado o no. Ellos quieren, repito, lo mejor para el Lugo, pero negarían que los parió su madre si con ello logran poner un palo más en la rueda de la institución. Ellos pedirán la unión del lucensismo mientras quieren cargarse a la directiva, al entrenador y a media docena de jugadores. Pedirán que vuelvan los de antes, inconscientes de que esa época, gloriosa como nunca, ya pasó. Ellos prefieren vivir del pasado que encarar positivamente el futuro. Ellos, que tanto crédito prestaron en el pasado, negarán el pan y la sal, siquiera el beneficio de la duda, a los actuales rectores institucionales y deportivos porque, según ellos, esos no representan al Lugo. De carallo.

    Se perdió en Pamplona jugando mal, se recibieron cuatro goles y pudo ser alguno más, y el equipo no estuvo a la altura. Eso es tan cierto como que hay un sol que nos ilumina, pero también lo son dos penaltis, uno inexistente, una expulsión, un arbitraje deleznable y una cuota de mala suerte no pequeña. Y sí, somos el Lugo, y precisamente por eso deberíamos saber que vamos a recibir golpes de estos, que habrá rachas malas, como las hubo en el pasado, y que nos asomaremos al precipicio. Les pediría a ellos que, al menos, esperasen a que la situación sea realmente mala para mostrarse así de incisivos, y no con 10 puntos en la clasificación y octavos. Seamos serios, o al menos tengamos vergüenza.

    Por cierto, caigo en la cuenta de que no he dicho quienes son ellos. Da igual, ya me han insultado bastante estos días, y de todos modos, el que se dé por aludido, si alguien se da, que haga examen de conciencia. O no, que a fin de cuentas cada uno es dueño de sus silencios y prisionero de sus palabras, y quien soy yo para afear nada. A fin de cuenta, si por algo se les puede reconocer a ellos es por lo pertinaz de sus afirmaciones y lo obtuso de sus razonamientos. Así son ellos.

    Foto principal: dantezaragoza.com

  • Cuatro cosas

    Cuatro cosas

    Se ha hablado tanto últimamente de contabilidad, abogacía y de la plaza de Avilés, que he tenido que hacer una lista de las cosas buenas y malas que se han hecho en el primer trimestre de la directiva Saqués. A mi no me parece que nos haya ido tan mal, aunque os reservo vuestro sagrado derecho de pensar y sacar vuestras propias conclusiones. No os voy a contar el cuento de caperucita, que en Lugoslavia no somos tan listos.

    1. Gran acierto con Milla y cuerpo técnico

    Que los resultados mandan y dictan sentencia, es un hecho. Y que Milla y cía no se libran de este clásico dicho, otro.
    Luis en su llegada a Lugo manifestó que había seguido al equipo desde hace meses, analizando su juego, sus defectos y virtudes. Desde el primer día reconoció que la buena línea de juego combinativo y de control era la marca del club, y esta debería ser respetada con su continuidad, al menos hasta un determinado punto. Y esto se ha ido cumpliendo, lo cual es síntoma de un entrenador al que, a pesar de tener una ideología clara, no se le caen los anillos por adaptarse a lo que se ha hecho bien en los últimos años.

    Milla prometió verticalidad, la cual es patente, en unos partidos más que otros, aunque es evidente que la idea de un juego más incisivo es un hecho hoy en día. La promesa de un juego que no fuese tan predecible como el de la era Setién, también se está cumpliendo. Y gracias a Dios, ya que la temporada pasada, jugar fuera de casa era un suplicio ahora parece que la cosa ha cambiado. Los tres empates en Oviedo, Miranda y Leganés, hubiesen acabado muy posiblemente en tres derrotas la temporada pasada.

    Me gustaría comentar que tenemos un gran preparador físico en Miguel Gandía. El equipo ha aguantado muy bien en los últimos compases de los encuentros, en los cuales hemos anotado goles y hemos tenido la oportunidad también de marcar varios. Si se logra mantener este nivel físico a lo largo de la temporada será un éxito de preparación.

    Que las promesas de estilo de fútbol se estén poniendo en práctica, aunque aún quede mucho por mejorar, no lo dice todo sobre Luis Milla. Porque Luis Milla es un señor. Con educación y elegancia, hacia la ciudad y su afición, a su equipo y hacia los contrarios. Podemos estar orgullosos de tener a un profesional que nos representa sin aspavientos innecesarios, sin malos modos, sin egocentrismo. Trabajo y dialogo desde el primer día. Y también se comunica con la afición a través de las redes sociales, siempre con acierto y cariño. Es de agradecer.

    2. Otero, Somozas, Polvorín y un proyecto.

    Coño, ¡¡que tenemos un proyecto!! Si si, ¡¡un proyecto!! Ese que algunos ya catalogaron como la tumba del club, la maldición que non llevaría directamente a la tercera división, directamente sin pasar por segunda B.

    El proyecto de las ultimas temporadas se resumió a lo siguiente:

    1 – Rezar durante todo el año para que Setién renovase por el club por UNA temporada más.

    2 – A última hora, cuando Setién renovaba, hacer un equipo con cesiones y contratos de un año de duración.

    3 – Recordatorio a la afición del gran favor que se nos hacía por no haber fichado “por un equipo grande”.

    4 – Ver como nuestros mejores jugadores, esos que habían llegado olvidados por el fútbol, se iban gratis a otros equipos

    5 – Repetición de los puntos 1,2,3 y 4.

    Y bien que nos fue, dirán algunos. Pues es verdad, mal tampoco salió la cosa. La pregunta es la siguiente: ¿era éste un proyecto a largo plazo, un proyecto sostenible? Mi opinión es que no. Que el año que no sacásemos petróleo de jugadores que llegaban bajo mínimos, y que las cesiones no saliesen bien, nos podíamos complicar la vida muy peligrosamente.

    El proyecto que se hace hoy en día es arriesgado para lo que estamos acostumbrados en Lugo. Hacer un contrato de tres años a un cuerpo técnico y cuatro a Otero puede poner nervioso a alguno, aunque para otros es un síntoma de ambición, confianza en un proyecto y esperanza de conseguir mayores metas deportivas y sociales.

    El acuerdo con el Polvorín, además de tener un convenio con el Somozas, demuestra el esfuerzo por probar lo que no se había intentado hasta ahora. La larga y exitosa experiencia de Otero en las categorías inferiores del Celta está fuera de toda duda. Si funciona a largo plazo o no será en base al continuo esfuerzo por mejorar las inexistentes instalaciones deportivas, además de continuar mejorando la calidad de los entrenadores base en la ciudad.

    3. Plantilla

    Aunque no tendría que recordarlo, somos el Lugo. Y el presupuesto es el que es. Y una vez dicho esto, la plantilla que ha configurado el club es fantástica. Se renovaron a piezas fundamentales, que quizás se hubieran podido ir a equipos con mayor potencial. Eso se solucionó con prioridad. La cesión de Sergio Marcos, un gran éxito, sobre todo considerando que se cerró a principios de verano. Los fichajes que no emocionaban a casi nadie, como Carlos Hernández, Campillo o Molinero, nos han dado goles y calidad. Y llevamos sólo cinco partidos de liga. Y después esta la delantera. Y vaya delantera. Nunca pudimos pensar que teniendo la suerte de atar a Caballero, pudiésemos traer a JP. El Lugo ficha a un jugador contrastado en primera división de 28 años. Lo nunca visto. Y tenemos a Joselu como tercer delantero. Este es un equipo ilusionante. Y si nos hemos gastado lo mismo en la plantilla que en la temporada pasada… eso hay que analizarlo también.

    4. Mejoras en el estadio y creación de peñas

    Por 30.000 euros tenemos un estadio que podemos enseñar a los amigos de otras ciudades con orgullo sin pasar la vergüenza que nos daba antes. Por esa módica cantidad, mejoramos la visión que el club tiene en el resto de España. Que al fin y al cabo, nos ven por televisión cada 15 días y esto anima también.

    Nunca tantas peñas se habían creado en tan poco tiempo. El club ha respondido muy positivamente, apoyando las inaguraciones de las peñas con miembros de la plantilla y del cuerpo técnico. Son bonitos detalles que hacen afición. Esto es lo que de verdad importa. Ir al futbol a ver el Lugo con tus amigos. Apoyar a tu equipo. Soñar.

    Hemos acabado el primer trimestre con notable alto. Quedan otros 3 trimestres, el curso es largo. Partido a partido. Vamos a por el Zaragoza. ¡Forza Lugo!

  • El entorno

    El entorno

    Johan Cruyff, además de ser un entrenador que dejó huella en el FC Barcelona desde su estancia en el banquillo culé hasta nuestros días (toda la mística del tikitaka blaugrana parte, de una u otra forma, de sus años como míster en la ciudad condal) dejó una serie de conceptos futbolístico-expresivos que aún hoy perduran en el imaginario colectivo del fútbol español, por encima de colores, filias y fobias. Frases tan recordadas como “el dinero debe estar en el campo, no en el banco”, “el fútbol es muy sencillo, si marcas un gol más que el rival, ganas”, “si tú tienes el balón el rival no lo tiene”, e incluso aquella mítica “tengo la gallina de piel” (¿?), forman parte de su filosofía de lo que, para el holandés, era o debía ser el fútbol. Además, fue el creador de un concepto que en estos días que nos ha tocado vivir se demuestra cada vez más presente en los clubes de fútbol, aunque Johan pretendiese circunscribirlo al FC Barcelona. Estoy hablando, y de eso quiero escribir hoy, del entorno.

    El holandés sacó a pasear ese concepto tras una derrota en Praga, frente al Sparta, en Copa de Europa en 1992, Copa que a la postre acabarían ganando. Con ello se refería a una parte de la prensa, la afición y el socio culé que, a entender de Cruyff, afectaba con sus opiniones al bienestar del grupo y al rendimiento de los jugadores. Con el tiempo, el concepto de entorno fue girando hasta convertirse en el nominativo de toda corriente de opinión alrededor de un club, aunque sempre, y ahí está la clave del “conceto”, que diría Manquiña en “Airbag”, desde un punto de vista pernicioso, pesimista o directamente hostil.

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    Focalizando en el Lugo, los últimos vaivenes de acciones, dueños cambios y demás zarandajas que llevan ya varios (muchos) meses trayéndonos a maltraer en el Lugo, han dejado claro que hay un entorno abiertamente contrario a la nueva gestión de los nuevos mandamases rojiblancos. Nada que oponer a esto, ya lo escribí en su día, y si cada uno desayuna lo que quiere y cena lo que le da la gana, que menos que cada uno tenga sus filias y sus fobias, pasa en las mejores familias y también en la nuestra. Lo que me ha sorprendido más, porque directamente apunta a Luis Milla, que no deja de ser un profesional que ha venido a Lugo a hacer su trabajo lo mejor posible, es ese entorno (vamos a utilizar mucho esa palabra, me temo) que directamente niega por principio el pan y la sal a todo cuanto se haga, bueno o no, en la parcela deportiva (de la institucional para que hablar) del CD Lugo.

    Hemos iniciado la temporada en Oviedo. Campo complicado, rival muy fortalecido por los fichajes y los euros del señor Slim, con una afición que empuja de lo lindo y una meta que ronda el ascenso a Primera (supongo que seguirán cantando el “Volveremos” en cada partido). Nos adelantamos por dos veces y por dos veces nos empatan, pero el Lugo muestra una imagen más que decente, aplicada y con novedades tácticas que son bien recibidas. Cierto que los carballones nos terminan embotellando, buscando el gol, pero oigan, no esperarían que nos dejasen hacer. La prensa gallega, la asturiana, la afición lucense en general, también algunos ovetenses que he leído por ahí, hasta Egea, técnico oviedista, alaban el comienzo del Lugo. Parece que hemos empezado bien y que hay motivos para ser moderadamente optimistas, pero, siempre hay un pero, ese entorno del CD Lugo, cada vez más menguado pero belicoso como pocos, capitaneado por un excolumnista, se empeña en no ver más que desastre donde otros, casi todos, vemos indicios de bonanza.

    Para ese entorno, para ese excolumnista, todo está mal. Habla de defensa de chichinabo, de cobardía, puntúa a la mitad de los jugadores con un rotundo cero y, sin el más mínimo rebozo, acusa a Milla de “ser infiel a los principios fundamentales de Setién: la ambición”. Así, sin anestesia. Como si los resultados de Setién fuera de casa fuesen para presumir (dos victorias fuera en toda la pasada temporada) o como si Milla tuviese que jugar, por contrato, de la misma forma que lo hacía el cántabro. Ni una línea analizando las variantes tácticas que el Lugo ofrece este año, ni un reconocimiento a que el Oviedo, por nombres y presupuesto, es un equipo superior al Lugo. Nada. Para este entorno, a Oviedo había que ir poco menos que de paseo y todo lo que no fuese un 0-3 se tradujese en fracaso. Para finalizar, se despacha con un “el equipo sobrevivió gracias en parte a la herencia recibida”, lo que nos marca lo que será la línea argumental del susodicho entorno: lo que sea bueno lo será gracias a lo que había antes, todo lo malo será por culpa de los nuevos. Y con ese algoritmo tirarán toda la temporada.

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    Claro que el Lugo cometió errores, claro que sufrió en defensa, claro que el Oviedo pudo ganar, pero esto es fútbol, queridos, hay un rival enfrente y también querrá ganar. La defensa tiene que estar más expeditiva y la baja de Seoane (grande en su visita a nuestra peña, apunto) se nota como cuando a una bañera llena le quitas el tapón, pero un 2-2 en Oviedo, en la primera jornada, no es ni mucho menos el apocalipsis que nos quieren vender, interesadamente, algunos. Porque, sobre todo, el Lugo hará, seguro, partidos malos de verdad a lo largo de la temporada, y perderá, y también jugará mal, que para todo hay tiempo en cuarenta y dos jornadas, y no quiero pensar lo que ese entorno pesimista, negativo y revanchista dirá entonces. Tal vez habrá que recordarles el viejo eslogan de las grupos de animación de los clubs de fútbol, aquello de “te animaré cuando menos lo merezcas porque será cuando más lo necesites”, aunque comienzo a temer que, desde ese entorno negativo, ánimos van a salir más bien pocos.

    PD: Me reta Borja en su Undecálogo a que comente la foto de Mouriz con todo el antiguo cuerpo técnico, con Setién a la cabeza, en las gradas del Tartiere. No lo haré, aún a riesgo de que me llame cobarde o feo, por dos razones. La primera, porque cada uno puede ir al fútbol con quien quiera y la segunda porque supongo que después de tantos años, Mouriz, Setién, Peón, Abad y Soto son amigos, y con amigos es como mejor se va al fútbol. Tal vez si el resultado fuese otro esa foto serviría, y mucho, para alimentar polémicas dañinas para el club, pero como el resultado ha sido el que ha sido y casi todos estamos contentos, no seré yo el que monte una polémica en sentido contrario.

    Disfrutemos de este Lugo.

    Foto principal: El Progreso.

    Fotos cuerpo: Youtube y LFP

  • …ni siquiera la fría lluvia de Noviembre

    …ni siquiera la fría lluvia de Noviembre

    Dice el temazo de Guns n Roses “November Rain” una verdad como un templo cuando Axl Rose entona aquello de “…nothing lasts forever, even cold november rain”, que es una forma de decir finamente que todo lo bueno se acaba. Que nada es para siempre, vaya. La canción, un auténtico himno al amor que se acaba pero que los amantes aún quieren mantener, muy a pesar de que ambos saben que todo está ya perdido, es una de mis favoritas de todos los tiempos. Supe de ella, o mejor dicho, me hicieron saber de ella, hace mil años, cuando aún no sabía que me iba a convertir a la religión del rock ni a sus apóstoles de las pistolas y las rosas. Me ha acompañado como himno generacional desde que era un adolescente, con mi pelo largo, mi chupa de cuero y mis uñas pintadas de negro (si, todos tenemos un pasado), y forma parte de mi hat-trick de canciones para toda una vida, junto con “Creeping Death”, de Metallica, y “Fortunate Son”, de la Creedence. Llegué a comprarme una guitarra eléctrica (una Aria Pro II, poca cosa) para poder tocar algún día el solo que se marca el amigo Slash, fracasando total y torpemente, e incluso valoré muy por lo menudo tatuarme la cruz con las cinco calaveras emblema del grupo. Pecadillos de juventud.

    Saco esto a colación porque llevo desde el pasado sábado dándole vueltas al paralelismo entre lo que cuenta esta canción y lo que está pasando con el capitán del CD Lugo, el eterno Manu, que completó el peor partido que se le recuerda. Os juro que hay pasajes enteros del tema que casan como un guante con la situación por la que está atravesando el lateral izquierdo, de su relación con la afición y, lo que es, creo, más importante, la relación de Manu con Manu, consigo mismo, que al final es lo que más le tiene que doler, ese “con lo que yo he sido…” que seguro le atormenta después de cada partido, de cada balón al que no llega, de cada centro mal puesto, de cada jugador que se le va… Después de cada penalti fallado, recordando que fue él, precisamente él, el que anotó el penalti más importante en la historia del  Lugo.

    Dice Axl en “November Rain” que:

    Nada dura para siempre
    y los dos sabemos que el corazón puede cambiar.
    Y es difícil sujetar una vela
    bajo la fría lluvia de noviembre

    en una traducción aproximada. Y eso es lo que le está pasando a Manu ahora mismo. Ya no es el que fue, ya no sube como subía ni defiende como defiende. Pesan las piernas y los años, y el poco o casi nulo descanso que en todos estos años de fiel servicio al Lugo. Ya no es el amo de la banda izquierda, ya no es un valladar en defensa ni un puñal en ataque. Cada vez sus oponentes son más rápidos, lo miden y lo llevan más. Y cada vez es más difícil cumplir con la exigencia, porque esta es cada vez mayor.

    Y esto, claro, es fútbol, y el fútbol, estimados, no espera por nadie. El pasado queda muy bien en las vitrinas y en los logros de las viejas glorias. Estoy seguro de que, cuando Manu se vaya o cuelgue las botas, alguien con algo de sentido común le dedicará una placa, un busto o el nombre de una grada (tradición muy british y que aquí, no se por que, no se estila) del Anxo Carro a Manu. Se lo merece. Pero del pasado ya hemos dicho todo y del futuro poco se puede esperar. Y el presente, que es lo que manda, muestra un desgaste mutuo, un desapego fruto de los muchos años. Ya no vemos en Manu al Eterno Capitán, que lo es, ni al Héroe del Carranza, que también lo es, sino al lateral izquierdo que juega siempre y que no nos convence en absoluto, aunque este desencanto lo expresan mucho mejor Guns n Roses, claro, cuando dicen que:

    Hemos mantenido esto por un largo, largo tiempo,
    tratando simplemente de matar el dolor,

    pero los amantes siempre vienen y van,
    y nadie está realmente seguro de a quién está dejando
    alejarse hoy

    en otra traducción más o menos atinada. A Manu le debemos mucho, me atrevería a decir que más incluso que el penalti del ascenso. Ese fue el colofón, pero no lo más importante de su carrera en Lugo. Su valor, el valor de Manu, reside sobre todo en haber servido, siempre hasta donde pudo y entregando todo, al club que le paga. Sin dejarse nada, como hizo siempre, como hizo el último sábado contra el Sporting. Porque el problema es que, dándolo todo, ya no le llega. It`s not enough, que dicen en la lengua de Shakespeare. Dudaré siempre, de si Manu es el lanzador de penaltis ideal o de si Manu debería seguir siendo titular, pero nunca dudaré de que lo deja todo en el campo, hasta la última gota, y ese es precisamente su drama, que ya no llega.

    Dijo Setién en la rueda de prensa tras la derrota con los asturianos algo así como que a Manu se le perdonaba todo. Flaco favor. Lo último que se merece Manu es la conmiseración. Manu se merece que se le hable claro, con franqueza, no jugar por decreto. Se merece ser tratado como un futbolista, no como una reliquia de otros tiempos. Se merece jugar cuando lo merezca y sentarse en el banquillo cuando le toque, porque no hay mayor muestra de respeto que el que te traten como uno más, no como alguien que recibe limosnas. El reconocimiento es ser uno más, lo que los latinos llamaban un primus inter pares, el primero entre iguales, no un beneficiado. Y que Manu entienda, como todos que:

    cuando no hay nadie más a quien culpar,
    y no te preocupas de la oscuridad,
    aún podemos encontrar un camino.
    Porque nada dura para siempre,
    ni siquiera la fría lluvia de Noviembre.

    Deseo que Manu termine la temporada lo mejor posible. Que haya otro penalti y que, si es el encargado de tirarlo, que lo marque. Deseo que no se le vayan más contrarios y que sus centros sean precisos. Pero deseo, sobre todo, que su final de carrera esté a la altura de lo que fue su recorrido en este club. Y que no lo traten como un ídolo, sino como una persona que, llegado al final de su recorrido, tiene la dignidad de dar un paso a un lado, sin más, porque nada es para siempre, ni siquiera la fría lluvia de Noviembre. Ya lo dejaron escrito los Guns n Roses.

    (Aquí os dejo el temazo, por si gustáis)

    [youtube https://www.youtube.com/watch?v=8SbUC-UaAxE]

    Foto: Óscar Cela. La Voz de Galicia.

  • Time goes by so slowly…

    Time goes by so slowly…

    “En la tardanza dicen que suele estar el peligro.”

                                                                                                                  Miguel de Cervantes.

    Siempre he dicho, para definir a Lugo como ciudad, que es un lugar donde nunca pasa nada, y que incluso cuando pasan cosas, estas ocurren a cámara lenta, como si tuviesen la delicadeza de hacerlo así para que los cambios no nos pillasen con el pie cambiado. En todos los años que llevo viviendo en Lugo, y ya son unos cuantos, recuerdo como hecho más trascendente el ascenso del CD Lugo a Segunda. Así, de repente, a lo loco, sin que nadie se lo esperase del todo y que, cuando al final sucedió, cuando Manu metió aquel último penalti, nos cogió a todos, interiormente, un poco a contrapié, descolocados ante aquel cambio tan repentino que veíamos venir pero que, como buenos gallegos (en mi caso, gallego asimilado), no nos queríamos creer, no fuese a ser el demonio y al final se malograse todo, y bien cerca que estuvo en aquella tarde del Carranza.

    Me enrollo. Decía que aquí las cosas pasan como a cámara lenta, con calma, en parte porque no nos gustan las prisas, el correr, y somos más del vísteme despacio que tengo prisa. Y ojo, que eso no tiene que ser malo, la fabada se hace a fuego lento (soy asturiano, sé de lo que hablo) y el cochinillo necesita de muchas horas al horno para que salga bien rico y crujiente, pero en otros casos la tardanza hace que el puchero se queme y la chuleta se pase. Cada cosa tiene su tiempo y cada tiempo, su afán. Y en el CD Lugo, y concretamente en su never ending story particular con la compraventa de acciones, los tiempos se están alargando, para bien o para mal, no entraré a valorar eso, más de lo necesario, lo recomendable y lo deseable. Se nos van a pegar las lentejas.

    Y no es que yo tenga especial interés en que el actual Consejo de Administración, con Bouso a la cabeza (prometo que mi próximo articulo tratará sobre el presi), Mouriz o Setién, dejen su sitio a los nuevos, más bien al contrario. Si por mi fuese, que siguiesen todos ellos en sus puestos hasta que ellos quisiesen, que bien se lo han ganado. Pero las cosas no funcionan así, la meritocracia no se lleva y las decisiones, legales y empresariales, son las que son. Habrá nuevo consejo, habrá (ay) nuevo presidente y habrá también nuevo entrenador. Así son las cosas y así se las hemos contado, que decía Luis Mariñas, qepd.

    El caso es que el Lugo sacó esta semana un comunicado en el que modificaba la fecha de la Junta Extraordinaria de Accionistas, posponiéndola para el 10 de Junio, cosas de la Ley. El 10 de Junio, pues, se elegirá el nuevo Consejo del CD Lugo. Entiendo, y ya es mucho suponer tal y como están las cosas, que para esa fecha Saqués ya habrá pagado el kilo seiscientos mil napos que tiene que poner “en tó lo arto la mesa”, que diría Lopera, para hacer efectiva la compra de la mayoría accionarial del Lugo, con fecha límite del 20 de Mayo, y que el nuevo Consejo será el resultante de los deseos del empresario del frío industrial. Todo esto, claro, si no surge ninguna cosa rara que cambie los tiempos o el curso de los acontecimientos, que tal y como están las cosas todo puede ser.

    Esto hace que, con los plazo actuales en la mano, el nuevo Consejo comenzará a trabajar, como pronto, el 11 de Junio. Sin entrenador, sin tratar, a priori, la renovación de los jugadores que terminan contrato, sin una pretemporada planificada, sin conocer los cambios que a buen seguro habrá en el club a todos los niveles y sin un solo fichaje cerrado, a no ser que Mouriz deje algo atado, cosa por otra parte también espinosa, ya que no sé hasta que punto los nuevos aceptarán encontrarse decisiones tomadas. En una palabra: caos.

    Caos, sí. Porque el fútbol no espera por nadie (por esperar por Bastón acabamos fichando a Aganzo, valga como ejemplo) y lo que se desea en Agosto hay que tenerlo planificado en Mayo, porque si no vas a tener que alegrar en Enero lo que estropeaste en Julio. ¿Te va a venir un entrenador que sabe que la plantilla será, en ese momento, de cuatro o seis jugadores? ¿Cuántos jugadores de los que acaban contrato te van a esperar para renovar? ¿Y los que tienen contrato pero reciban una oferta de otro equipo? Mala cosa tanta interrogación.

    Lo lógico sería pensar que Saqués ya tiene pensado quienes serán los integrantes de su Consejo, quien su director deportivo y este, si sabe lo que hace, tendría ya apalabrado entrenador y algún jugador, o al menos una idea general de lo que será el CD Lugo 2015-2016. Pero, si ya tienen una idea general de lo que van a hacer, ¿por qué no se sabe nada? ¿No sería más lógico salir y contarlo, intentar convencer a una afición que tiene tan en contra, de que hay un proyecto serio detrás?

    Ya lo cantó Madonna en aquel tema (que no temazo) llamado “Hung Up”, time goes by so slowly, y no le faltaba razón. A veces, el tiempo pasa muy rápido, y no siempre por motivos alegres. Que se apliquen el cuento los nuevos que vengan. Tic, tac, tic, tac…

  • Un negro en el equipo

    Un negro en el equipo

    Un whatsapp interrumpe mi plácido rato de lectura vespertina. Era Dani avisando. “Tío, no llego para escribir nada para mañana. So sorry”. Bueno, es media tarde y todavía tengo margen para inventar alguna cosa. Abro el portátil y empiezo a rascarme la cabeza mientras le doy a los sesos. ¿De qué coño escribo? De la espantada de la junta directiva, paso. De Saqués y las entidades que firman un manifiesto de apoyo en La Voz, paso también. De Setién, Santander, la rueda de prensa de marras y los tuits que publicó, también. Estoy aburrido de todo este fregado institucional. Fue demasiado allá. No me apetece.

    El caso es que me dio por mirar a la izquierda del portátil y vislumbré el libro que estoy leyendo actualmente. Se trata de un increíble volumen que no solo me recomendó Manuel, sino que también me lo prestó, que se titula Fútbol Contra el Enemigo, escrito por Simon Kuper, un ugandés blanco que se crió a medio camino entre Inglaterra y Holanda y que vive en Francia. Pertenece al 0,3% de blancos que hay en el país. Correcto.

    El capítulo al que ahora mismo le dedico mi tiempo trata sobre Roger Milla y el presidente Paul Biya. Estos personajes son un exjugador de fútbol camerunés que militó en varios equipos de Francia además de en la selección de su país y el propio presidente del país. Ambos son unos notas de mucho cuidado y el autor cuenta en tono ameno y más o menos jocoso sus aventuras por allí. El resto no resulta apenas relevante en este momento. Eso sí, el libro se lo recomiendo a todo el mundo. Señor Kuper, me debe seis mil pesetas en publicidá.

    Todo esto tiene tanto que ver con el CD Lugo y su entorno como una cabeza de cerdo tiene que ver con una toalla de baño, pero efectivamente me hizo pensar una cosa. No recuerdo yo a ningún negro en el equipo.

    Bien es cierto que lo más parecido a un negro que vistió la elástica rojiblanca (que yo recuerde, insisto) fue el gran Samuel Galindo con su tez café-con-leche, su número 12 a la espalda y su control supino de las redes. Esto nos lleva directamente y sin publicidad a una cuestión obvia: ¿es que el triunvirato Bouso-Mouriz-Setién es racista? No lo creo, pues Setién fue seleccionador guineano, un solo partido, pero lo fue. ¿Acaso Mouriz no sabía que la cláusula de rescisión de Cedrick Mabwati dos campañas ha, era de un cochino euro? De acuerdo, su calidad en el terreno de juego podía ser más o menos cuestionable, pero su velocidad era y sigue siendo, endiablada.

    Fijémonos si no en la Unión Deportiva Las Palmas o El Las Palmas, como escribe tan correctamente la prensa de por aquí, ejemplo de alianza entre civilizaciones hace también dos temporadas. Lejos de contar con un negro en la plantilla, tenía tres. Thievy, Chrisantus y Atouba, los Madafacas. Además de mostrar su calidad en la entidad amarilla, eran los putos amos de la isla. ¡Unos crasses!

    FUTBOL SEGUNDA DIVISION.

    Sí que es verdad que en su día sonó el nombre del propio Thievy por aquí cuando se largó de la UD. Pero nada más lejos de la realidad, todo rumores. Tanto es así que el bueno del hombre se fue a Primera División, al Espanyol. Molaba su peinado cresta. Buena gente.

    Dani siempre dice que todo equipo que se precie debería de tener un medio centro negro pues sus características físicas son propicias para esa posición. “El medio centro negro impone y ofrece derroche físico. Calidad, generalmente, poca, pero corren” y apunta finalmente “menos los del Granada, que son negros lentos” (también confiesa que si él fuera entrenador no podría a un zurdo a tirar penales. Cosas suyas). El ejemplo está en Diarra, Davids, Makelele y otros tantos. Aquí lo más parecido que tenemos a un negro es a Seoane Fernando (¿qué fue de Seoane Diego?). Su capacidad de sacrificio, su empaque y su físico nos hacen recordar las características propias africanas.

    A ver ahora si su ilustrísima, don Tino Saqués, peina el mercado de cara a la temporada que viene y le cumple el capricho a toda esa gente a la que le gustaría contar con un hombre de color en las filas del equipo para que sustituya a Fernando Seoane en el caso de que no continúe con nosotros, que aunque no me gusta la posibilidad de que el de Ames nos abandone por los caballos, puede ser que suceda.

    Lo que pasa es que hay un problema bastante grande. Resulta que mi hermano me jodió el artículo después de haberlo leído y justo antes de que yo lo hubiese programado para publicarlo (por fortuna para servidor ante tamaño lapso). Resulta que me dijo que me había olvidado del grandísimo Iván Zarandona. “Y Zarandona, ¿qué?”, espetó. ¿¡Dios, cómo pude haberme olvidado de él!? Así que todo lo escrito antes no tiene pizca de sentido y ahora no puedo hacer otra cosa más que entonar el mea culpa y pedir disculpas. De todos modos, sigo adelante.

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    Iván Zarandona, si llegas a leer esto quiero que sepas que eres el 1. Pertenecías al grupo de negros lentos, pero el papelón que hiciste contra el Eibar en el partido de vuelta de la fase de ascenso a Segunda fue clave en esa eliminatoria. Eres un crack y uno de los pocos elegidos que llevas el A.K.A. de “Héroe del Carranza”. Gracias mil.

    Foto principal: www.plusfutbol.es

    Foto cuerpo 1: www.canarias7.es

    Foto cuerpo 2: Twitter Iván Zarandona

  • Patente de corso

    Patente de corso

    Un poco de cultura general para empezar. Las patentes de corso, del latín cursus (carrera), además de ser una magnifica columna de opinión del maestro Pérez-Reverte, eran unos documentos que los monarcas de las naciones europeas entregaban a armadores y marinos para que, con su navío, atacasen barcos, generalmente mercantes, y poblaciones ribereñas extranjeras. El producto de aquellos pillajes se repartían entre la propia Casa Real, el dueño del barco y los marineros que lo tripulaban, de modo que aquellos armadores se convertían, de facto, en buques de guerra de cada nación. Especial trascendencia tuvieron en Inglaterra, donde sirvió para que multitud de piratas se pasasen al lado legal de la historia sin perder ni un ápice de su negocio de pillaje. Especialmente famoso fue Francis Drake, que con su flota asoló, y no poco, a la flota mercante española, hasta el punto de llegar a ser nombrado vicealmirante de la Marina Real Británica, pero que no os vendan burras, Drake nació y murió pirata, con o sin títulos. De ahí viene precisamente que en tantas películas y novelas asimilen el concepto “pirata” con el de “corsario”, cuando no eran lo mismo. Menos Drake, que si lo era. Hala, si os cae la pregunta en el Trivial, acordaos de mí.

    Vamos al lío. Como gente culta que se os supone, sabréis de sobra que de tal concepto surgió el dicho “tener patente de corso” que, en corto y por derecho, viene a significar tener permiso para hacer lo que te salga de las pelotas.  O creer que se puede hacer, mejor dicho. No pocas veces, en mi díscola adolescencia, mi madre me reconvenía ante mis actos más o menos censurables con un “¡claro, tú piensas que tienes patente de corso para todo…!”, y no iba nada desencaminada la buena mujer, ya sabéis, las hormonas, la adolescencia, la mucha energía y el poco cerebro… Pues eso. Y todo esto viene a cuento del tema de moda del lucensismo de un tiempo a esta parte: ¿la posibilidad de llegar a los play-off? No. ¿El buen rendimiento de los fichajes de invierno? No. ¿El peinado de Jonathan Valle? No. Obviamente, el p**o proceso de compraventa de acciones.

    Se están sacando las cosas de quicio, estimados. Entiendo las posturas encontradas, las discrepancias, que se discuta el tema y que alguno se enzarce más de la cuenta, pues así son los sentimientos, y el amor por un club de fútbol no es el menor de ellos. Entiendo, decía, que se quiera (desde la óptica de cada cual) ayudar a su “bando”, porque seguramente se hace desde el convencimiento de que es lo mejor para el CD Lugo, pero se están traspasando líneas. Si, se os está yendo (a algunos) de las manos el tema. De uno y otro bando, que aquí ni nadie es mártir ni nadie tiene la verdad absoluta.

    Proliferan las pintadas. A la vergonzosa “Tino fora”, en su propia casa, se le sumó esta semana una no menos poética “Oscar Trigo fora”. Ignoro que ha hecho Oscar Trigo, al cual no conozco personalmente, además de manifestarse en Facebook a favor de Saqués y ser objeto de uno de esos dimes y diretes de pueblo con que va a ser jefe de prensa (lo cual espero que no se produzca, me precio de ser amigo de Millán), pero dudo que, cualquier cosa que presuntamente haya dicho o hecho y que yo desconozca merezca semejante pintada amedrentadora en las inmediaciones de su domicilo. Os contaré, amigos, que antes de que a Hitler se le ocurriese lo de los campos de concentración, se señalaba a los judíos de Alemania con pintadas en sus casas y sus comercios (“¡Jüdish!”, ponían).  No estoy comparando, pero espero que la imagen tenga la suficiente fuerza negativa como para que al artista del spray y a quien le apoye se le encienda alguna luz en su mermada cabeza y deje de pintar, nunca mejor dicho, la mona.

    En el último partido de casa, contra el Mallorca, se realiza una manifestación pro-directiva o anti-Saqués, cosa a la que no tengo nada que oponer, pero si a lo que ocurrió posteriormente dentro del Anxo Carro. Lo que algunos llaman, supongo que eufemísticamente, ejercer la libertad de expresión, se convirtió en un intercambio de insultos, gestos y gritos entre pros de un lado y de otro. Que si los de Tribuna no se que, que si los del Fondo no se cuanto, silbatos, peinetas… Tan entretenidos estaban en lo suyo que aprovecharon hasta un penalti de Manu para apedrearse, (verbalmente, gracias al cielo) unos a otros. Penosa imagen. Y ambos bandos pidiendo unión. Hasta hay convocada (no se si en broma o en serio) una manifestación pro-Saqués para el próximo partido casero. De locos.

    Los unos, defendiendo a Mouriz, Bouso y Setién. Los otros, a Saqués. Y ambos, en eso si se ponen de acuerdo, gritando a los cuatro vientos que lo hacen por el Lugo. Que su opción es la mejor para el Lugo. Que sin su Elegido (como si en lugar de Mouriz o Saqués hablasen de Moises con las tablas) el Lugo se va al carajo, cuando a lo mejor es precisamente tanto ruido lo que más puede afectar al club.

    Tengo un muy buen amigo que dice que las camisetas de los equipos de futbol hay que tenerlas siempre sin nombre ni dorsal, porque así evitas decepciones (que me lo digan a mi con Xabi Alonso). No obstante, todos tenemos nuestras debilidades (yo, este año, Iriome y Kroos, por ejemplo), y no solo dentro del terreno de juego. Entiendo a los que veneran a la directiva actual, al entrenador y al presidente. Se lo han ganado con muchos años de buen hacer, pero, más allá de ismos (saquesismo, mourizismo, setienismo o bousismo) está el club, ese al que tanto se os llena la boca algunos de decir que lo seguíais en Tercera (si toda la gente que lo dice lo hubiese hecho realmente el Lugo hubiese necesitado aquellos años yn campo como Balaídos para albergarlos). El club estará siempre ahí, con Bouso o con Saqués, con Setién o sin él. Es al club al que hay que amar y apoyar. Jugadores, directivos, entrenadores, todos van y vienen, pero el Lugo, con su escudo con rayitas rojas y blancas, es el que une a todos los siareiros a su alrededor. Tenedlo claro. Siempre. Nadie, ni para bien ni para mal, por encima del club. Eso también está entre los valores del #OdioEternoAlFútbolModerno.