Etiqueta: Contracrónica

  • Carrera de caracoles

    Carrera de caracoles

    Unas semanas atrás, nos entró el miedo y nos caló el pesimismo. No era para menos: el Lugo había encadenado tres partidos nefastos, con dos goleadas a domicilio (3-0 en Soria y Mallorca) y una derrota en casa ante el Zaragoza después de que los albivermellos se hubieran adelantado en el marcador. Los de Monteagudo firmaron un mes de febrero horrible, tanto por los resultados como por las sensaciones, e incluso llegó a pensarse que el técnico castellano-manchego podría ser cesado.

    No es que desde entonces el Lugo se haya convertido en una máquina futbolística, pero sí se ha sobrepuesto ligeramente de un bache que le acercó peligrosamente al borde de los puestos de descenso. En Oviedo, los lucenses mejoraron en solidez, plantaron cara ante un equipo superior y consiguieron arañar un punto gracias a una acción de estrategia. Este sábado, tras casi dos semanas sin competir, el Lugo se enfrentaba al Cádiz en el Carranza, con el objetivo de seguir sumando.

    Porque esta temporada cada punto está revestido en oro. Se prevé que la 2018-19 nos traerá una de las permanencias más baratas de los últimos años, con un listón que estará por debajo de los clásicos cincuenta puntos que garantizan la salvación. A no ser que los clubes de la zona baja experimenten una metamorfosis, parece que la permanencia estará más próxima a los cuarenta.

    En esta tesitura, los empates cobran mayor relevancia. Este fin de semana, el punto cosechado por los de Monteagudo supuso ampliar la distancia sobre Extremadura, Nástic y Córdoba, los tres equipos que ocupan ahora mismo los puestos de descenso. La lucha por la permanencia es, a día de hoy, una carrera de caracoles en la que lo importante no es llegar a meta, sino estar por delante de tus rivales cuando asome el verano.

    La mejor noticia del partido en el Carranza es que el Lugo no fue inferior en un escenario y ante un rival al que, sobre el papel, debería haberlo sido. Se pudo perder y se pudo ganar, pero el empate, probablemente, hace justicia a lo ocurrido en el campo. Los albivermellos no se limitaron a encerrarse en el área, se asentaron con cierta frecuencia en campo contrario y agitaron la defensa gaditana con más facilidad de lo previsto. La movilidad de Lazo, Juan Muñiz y Tete Morente generó desequilibrio y Manu Barreiro completó un buen partido peleando balones y asociándose con la línea de tres. Además, Sergio Gil suplió con garantías a Seoane y fue capaz de aportar fluidez en la medular del Lugo.

    Barreiro se estrenó como goleador con la zamarra albivermella, en una de esas acciones que uno espera de él: poco estética, pero seca y efectiva. Si el compostelano está a gusto y tiene oportunidades, la permanencia del Lugo estará mucho más cerca.

    La fiesta no fue completa porque Manu Vallejo se empeñó en demostrar, igual que ya hizo en el Anxo Carro, que es uno de los mejores futbolistas de la categoría de plata. Le tiró un caño a Carlos Pita y, casi sin ángulo, clavó el balón en la portería de Juan Carlos.

    Al final, el Cádiz intentó dar un paso al frente para completar la remontada, pero también se desordenó y el Lugo fue lo suficientemente valiente para buscar el triunfo. La tuvo Iriome en un remate claro que le salió en la dirección equivocada.

    El empate deja un sabor positivo, pero la ventaja sigue siendo escasa y el calendario del Lugo no es todo lo favorable que nos gustaría. La próxima jornada, en la que el Extremadura sumará los tres puntos de su enfrentamiento ante el Reus, los de Monteagudo se verán obligados a vencer al Albacete para mantener la distancia en cinco puntos. Si el Lugo es capaz de mostrar con asiduidad la versión que a veces deja entrever, la octava campaña consecutiva en la Segunda División estará más cerca de materializarse. En cualquier caso, lo que sí parece indudable es que de aquí a junio nos va a tocar sufrir. Para eso hemos venido.

  • Puntuar por fuerza

    Puntuar por fuerza

    Me ha llovido algún que otro «palito» (pocos y muy leves la verdad, que nuestros lectores son buena gente y discrepan con «buen rollo») por decir en la contracrónica de la semana pasada que me había gustado el Lugo ante el Elche. Uno de los motivos que aducía para ello era que el equipo por fin había terminado el partido con mucho empuje y en el campo del rival, algo que se echaba en falta. En Oviedo ayer se volvió a ver ese empuje y el partido se empató por narices y por ganas, porque todo lo demás que me gustó ante el Elche, volvió a desaparecer.

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  • Perros flacos, pulgas y manos

    Perros flacos, pulgas y manos

    Volvió el Lugo de su visita a La Rosaleda con lo pies fríos y la cabeza caliente, sin puntos pero con rebote, como un mal jugador de baloncesto. Y estuvo cerca, al menos mientras los elementos se lo permitieron. Y como elementos tenemos que contabilizar las expulsiones, las lesiones y el árbitro, esa tríada indivisible que tiende a cebarse con el más humilde siempre que este se enfrenta a un pez gordo. ¿Qué se sentirá al saber que juegas con red, que en caso de duda los de la justicia arbitral, cada vez más tuerta y menos ciega, va a barrer a tu favor? No tenemos ni idea en la ribera del Miño, y dudo mucho que lo lleguemos a saber alguna vez. Especialmente esta temporada, en la que por cada decisión favorecedora nos caen cuatro o cinco perjudiciales. Pero empecemos por el juego, que ya habrá tiempo para hablar de Moreno Aragón, arbitro andaluz que por esas cosas de pertenecer a otro comité pudo pitar a sus paisanos de Málaga.

    Monteagudo sorprendió con una alineación revolucionaria y una nueva vuelta de tuerca a esa búsqueda de identidad en la que se ha embarcado en las últimas jornadas. Había dos dudas y las solventó de la forma más sorprendente. Sobre si iba a jugar Campabadal o Valentín, tiró por la calle de en medio y puso a ambos, sentenciando de una tacada a San Emeterio y a Luis Ruiz, a los que no extrañaría ver salir en las próximas fechas. En el pivote, con Seoane, Azeez y Pita para elegir, repitió argumento y puso a los tres, lo que llevó al banquillo a Herrera, que a esas alturas no sabía que se iba a convertir en protagonista del partido. El dibujo variaba de un 433 en ataque, con Iriome y Lazo desplegados en banda, a un 451 en defensa, donde hasta Escriche, como suele, se empleaba a fondo. 

    El Lugo fue el mejor durante toda la primera parte. Fue inteligente, en realidad. Se replegaba con inteligencia, invitaba al Málaga a avanzar y salía a la contra con eficacia cuando robaba la pelota. Cierto es que los malagueños no estaban para florituras, muy espesos y con problemas evidentes en la creación. El partido estaba cómodo y aún lo estaría más para el Lugo desde que Josete, tras un error de Munir, marcase un golazo impropio del central expeditivo que se le supone. Ojalá Josete de delantero, se oyó suspirar a más de uno en la redacción lugoslava. Lazo fue protagonista con slaloms de gran calidad que hacen entrever el buen futbolista que lleva dentro y que ojalá explote aquí antes de que termine la temporada, y Pita manejaba a su antojo la media, donde Azeez colaboraba en la brega y solo a Seoane se le veía por debajo de los demás. 

    El descanso devolvió al partido a un Málaga que jugaba igual de mal, pero que encontró en Ricca una vía de desahogo y a la vez de llegada al área del Lugo. Los albivermellos tampoco eran los de la primera mitad y pasó lo que tenía que pasar. Tras una pérdida lamentable del Lugo en la media, Ricca bailó a Valentín y puso un centro que Campabadal no supo cerrar y que permitió a Blanco Leschuk cabecear para que Adrián González empatase. Minuto cuatro de la segunda parte y ya se adivinaba tormenta. A los 69, Josete se fue a la ducha por trabar a Leschuk y, a los 79, Ricca robó la cartera a un catastrófico Herrera (que había salido por la lesión de Valentín) y la puso de nuevo para que Jack Harper rematase a gol. Inexplicable lo que el canario quiso hacer, de espaldas a su par, en el vértice de su propia área aguantando un balón, pero le costó tres puntos al Lugo. 

    Y llegó el 93. Hasta aquí el análisis del juego del Lugo, que fue de más a menos empujado por las circunstancias. Aún así, pudo empatar pero lo impidió Moreno Aragón, al no ver las claras manos de Harper sobre la misma línea de gol que a estas horas ya todos habréis visto repetidas una y mil veces. Penalti y expulsión, tan claro que se pudo leer a aficionados de todos los equipos de Segunda llevándose las manos a la cabeza. Y es que ya no es la primera que le perdonan al Málaga, ni la primera que le tangan al Lugo. La jugada es tan clara que da vergüenza tener que discutir siquiera si era o no era. Porque era. Pero sobre todo, porque da la impresión de que Moreno Aragón, árbitro andaluz adscrito al Comité Madrileño, también supo que era y no quiso pitarlo. Y aquí la pregunta: ¿Hay una mano negra contra el Lugo? La respuesta, en mi opinión, es que no. Somos tan pocos y pintamos tan poco que no hay ni siquiera interés en que nos vaya mal. Más bien lo que hay es el conocimiento de que el Lugo es un club humilde, con poca masa social y que nunca levanta la voz (ayer todo lo más que se leyó fue un tuit del míster y un juego de palabras en la crónica del partido que publica el club).

    Y en esas circunstancias, los árbitros saben, siquiera de modo inconsciente, que equivocarse en su contra no les va a suponer ningún problema. No habrá portadas altisonantes, ni pitadas masivas, ni un neverazo desde el Comité. Simplemente se equivocan contra el Lugo porque es lo fácil cuando enfrente está un grande de la categoría como el Málaga. Lo mismo, por cierto, que le ocurrirá al Málaga si asciende a Primera cuando juegue contra el Madrid o el Barça. Y eso, amigos y vecinos, es corrupción institucionalizada y amparada en la impunidad que da que el humilde no hará ruido. Estaría bien que alguien en el Lugo reflexionase a este respecto y, al menos, no se quedase callado. Pero no lo harán, tranquilos.

  • La Lugoslavia de Nabic

    La Lugoslavia de Nabic

    Las mascotas deportivas son una de las ramas estrafalaria del deporte como negocio. Pero reconozco que son uno de mis debilidades. Me gustan hasta el punto de buscar pines de las mismas, siguiendo el ejemplo de Lisa en un capítulo de los Simpson. Cómo representar la ideología de una empresa en una criatura con un traje de tela es una tarea complicada. El Pontevedra tiene a Roelio, un hueso nacido del Hai que roelo, mítica consigna del equipo granate en los ’60. Una mascota con forma de pene para algunos, poseedor de una sonrisa perenne que no te gustaría encontrarte en un callejón.  (más…)

  • Cruz del Rayo

    Cruz del Rayo

    Para alguien que por motivos laborales tiene que vivir en Madrid, ir a ver a su equipo a un estadio como el Metropolitano en metro es una experiencia religiosa. En su día me pareció alucinante ir a Vallecas y comerme la presión durante toda la línea 1 (más de una hora), pero esto lo supera. No vas a la Plaza Mayor a que te estafen por una pinta de cerveza. Ni pretendes poner en jaque a las unidades antidisturbios, pero te sientes tanto o más importante, aunque sólo sea por un par de horas, que un hincha del Bayer Leverkusen, el Sporting de Portugal, el Apoel o de cualquier equipo que cada año viaja al kilómetro cero para animar a su equipo. (más…)

  • Vino peleón

    Vino peleón

    Las generaciones que se han corrido sus primeras parrandas en las últimas décadas lo han hecho mayormente con una caña o un vaso de litro de cerveza. El vino ha pasado a un segundo plano, relegado a las tazas que todavía se toman en algunos bares de Santiago a menos de un euro. La enología ha perdido su arraigo y ahora a duras penas diferenciamos un vino que merece gaseosa de otro que tiene cinco estrellas. Una pena, porque la crítica sobre estos alcoholes ofrece mil matices y acepta múltiples comparaciones. Porque hasta el CD Lugo de Javi López se puede catar en base a las variedades que ofrece cuando tiene el balón y cuando decide entregarlo para sufrir como el que disimula ante un vaso de tinto picado. (más…)

  • Despedida de soltero

    Despedida de soltero

    En León hay cecina, ‘cazurros’, un Reino… Y muchas despedidas de soltero. Es una de esas ciudades que se ha convertido en escenario de uno de esos ejercicios humanos en los que la vergüenza queda a un lado para que la sangre vaya dejando espacio, bastante rápido, a la cerveza. Este tipo de eventos se remontan a la Edad Media. Se tenía la costumbre de sacar de paseo al hombre antes de contraer matrimonio para embriagarlo y ver si realmente estaba enamorado o se dejaba llevar carnalmente por otras féminas. No existen estadísticas sobre el éxito de esta medida. Era una costumbre exclusivamente masculina. Desconocemos si ya por entonces el pretendiente debía vestirse de torero, policía, mejillón o fútbol para ser identificado, como comprobamos en un paseo nocturno por la capital leonesa. (más…)