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El clic

por Daniel Martínez Baniela 29 mayo, 2022
Bus de CD Lugo entre humo de los botes en el recibimiento. El Clic, Lugoslavia.
Tiempo de lectura: 4 minutos

Ya pasó el día, ya pasó la romería. Los tres capitanes del Lugo ya son historia (dorada) del club y su figura como futbolistas ya no les pertenece sólo a ellos, sino que ha pasado a ser patrimonio de todo aquel que siente y vibra con el Lugo, con ese escudo de las cinco barras rojas y cuatro blancas. Reconozco que yo, y conozco a muchos más que piensan parecido, guardaba dudas más que razonables sobre como iba a manejar la institución esta despedida. Dicho en corto y por derecho, si iba a estar a la altura. Se me venía a la cabeza la amarga despedida de Manu en su día y temía que ocurriese algo parecido. También me daba pánico que en una tarde de mucho sol y agravada además por una final de Champions en ciernes la afición buscase cualquier excusa para que el Anxo Carro volviese a mostrar una imagen como ante el Fuenlabrada. Es maravilloso poder escribir que me equivocaba en todo, de cabo a rabo.

Porque tanto el club como la afición estuvieron a la altura. De principio a fin, todo se hizo como se debía. Desde el anuncio con rueda de prensa de los tres capitanes y el presidente de maestro de ceremonias hasta la despedida final, todo fue como tenía que ser. Es importante señalarlo porque generalmente somos muy rápidos para señalar lo malo y muy cicateros para resaltar lo bueno, y esta vez hubo mucho bueno y casi nada malo. Todo el mundo, cada uno desde su posición, asumió que la historia de Pita, Seo e Iri estaban muy por encima de cualquier cuita personal. La afición disfrutó, los capitanes se llevaron el homenaje que se merecían y el club dejó su imagen a la altura de los homenajeados.

El club hizo todo lo que se esperaba de él, y lo hizo bien. Desde la presencia casi absoluta de los capitanes y sus logros a lo largo de la semana en toda la comunicación institucional, hasta la ejecución del homenaje, donde no faltó ni el emotivo video de los hijos de los capis ni la insignia de oro del club. Y la afición, lo mismo. Desde el recibimiento al bus del equipo hasta el tifo desplegado, los cánticos, el no desbandarse y quedarse hasta el final… Todo bien, todo en su sitio.

Incluso hubo tiempo para limpiar el error histórico que supuso la no despedida de Manu, eterno capitán a la altura de los otros tres.

Hubo tiempo para todo, y todo estuvo bien. Desde el homenaje a los muchachos y muchachas del Genuine, que probablemente sean los que más se lo merezcan, hasta los cánticos de despedida a Rubén Álbes, que no olvidemos que en 48 partidos como entrenador nos sacó dos permanencias de la nada. Incluso hubo tiempo para limpiar el error histórico que supuso la no despedida de Manu, eterno capitán a la altura de los otros tres. Desconozco si el club sabía que Manu estaba en Tribuna (si tuviese que apostar, diría que no) pero la cintura de incluirlo en el homenaje y llamarlo al campo con el resto fue un acierto total de Saqués. Incluso el acercamiento final al Fondo Norte terminó incluso mejor de lo esperado, con los jugadores haciéndose fotos con los jugadores, hablando tranquilamente y donde hasta el presidente tuvo su cuota de fotogenia. No hubo cánticos ni cosas raras porque no tocaba y porque no fue necesario. Una vez más todo bien.

Y todo esto nos debe hacer reflexionar a todos. Al club, a la afición y a los que contamos las cosas. Porque lo ocurrido el sábado fue el triunfo, sobre todo, de la normalidad. De que el club, cuando se suelta un poco el corsé de lo políticamente correcto y de las rigideces que impone la Liga de Tebas y su ejército de delegados, directores de partido y demás, es mucho más cercano y mucho más parecido a sus aficionados. También porque la afición, que somos como somos y también tenemos lo nuestro, sabemos estar cuando tenemos que estar y de la forma correcta. Y porque cuando ambas partes se dejan de pijadas y van de la mano, las cosas funcionan mejor y también quedan mejor.

El éxito de la previa de la Federación de Peñas (tremendo currazo el de los implicados donde lo único que se les puede achacar es que no hubiese más grifos de cerveza, bendito error) señala muy a las claras que si hay jarana previa el ambiente dentro del Anxo Carro sube enteros. Es hora de que el club y las Peñas vayan de la mano en eso y planteen a la alcaldesa (que ayer estaba en el palco, cosa rara) una zona delimitada para que se realicen en todos los partidos de local. Es más que lógico pensar que si para la inauguración de la pasarela se pudo delimitar un espacio, se podrá cortar la calle de Fondo Norte como el sábado. También con el tifo, o con el recibimiento, se vio que la colaboración funcionó bien. Incluso en la entrega de detalles a los futbolistas el club transigió y todo fue bien. Así da gusto y así ganamos todos.

Me gustaría que este fuese el clic que hace falta. Que sepamos reconocer lo que el club hace bien y que el club lo haga cada vez mejor. Que el club también vea que si a la afición se le abre la mano esta no va a desbarrar. Que haya confianza mutua y que se camine de modo conjunto, porque así las cosas salen mejor, la gente está más contenta y el ambiente mejora. Que no haga falta que se nos vayan tres leyendas para llegar a ello. Reconocer que en el club se trabaja para que las cosas salgan y que en el club reconozcan que la afición no es algo con lo que lidiar, sino algo en lo que apoyarse. Nos irá bien así.

Foto: Rober Veiga.

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