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Previa SD Amorebieta – CD Lugo: Asaltar Lezama

por Colaboración 13 noviembre, 2021
un jugador del amorebienta bota un corner. lugoslavia
Tiempo de lectura: 4 minutos

Por José Manuel Simón

Si exceptuamos la breve aventura del Bilbao Athletic en la 2015/2016, una provincia tan futbolera como Bizkaia llevaba 25 años sin tener representación en la categoría de plata. Este verano, la SD Amorebieta volvió a poner Bizkaia en el mapa en uno de los ascensos más sorprendentes de la historia del fútbol español.

Pese a que clubs como Barakaldo, Sestao River (heredero del Sestao Sport, desaparecido en 1996) o el Arenas Club tengan el suficiente poso histórico o las infraestructuras –que no los recursos económicos- como para militar en el fútbol profesional, fue el conjunto azulón quien acabó llevándose el gato al agua el pasado mes de mayo. Algo que, como aficionado y exdirectivo del Barakaldo no voy a negar que me produjera una terrible envidia. Pero una envidia sana de verdad, porque sinceramente se lo merecían.

Especialmente, por la forma en la que se produjo. Pese a que la semana anterior habían eliminado al Linares, líder del Grupo IV, llegaban como víctimas a la final. Allí les esperaba el Badajoz, favorito claro al ascenso por jugar este partido en su estadio y delante de su afición. Pero en el ya conocido como ‘Viverazo’, un gol de Iker Bilbao le abrió la puerta del fútbol profesional a los zornotzarras.

Anteriormente, habían arrasado en el grupo vasco-cántabro, del que no se cayeron de la zona alta en toda la temporada regular. Daba la sensación de que aquello era la culminación, el punto álgido, de un proceso que había comenzado tres años atrás, pero me atrevo a pensar que nadie –ni la propia directiva- pensaba en que podrían alcanzar el fútbol profesional.

Pero, para entender a este Amorebieta que vive el mejor momento de sus 96 años de historia, hay que remontarse a 2018. Aquél verano, una deuda neta de 361.000€ dejó al club al borde de la desaparición, lo que obligó al director deportivo Asier Goiria a confeccionar una plantilla de circunstancias y apostar por un entrenador con más nombre que trayectoria: Iñigo Vélez de Mendizabal, procedente del Aretxabaleta de la Regional Preferente guipuzcoana, pero que en su etapa como futbolista había defendido las camisetas de Murcia, Athletic, Eibar, Numancia o Xerez.

Amorebieta: Un equipo de autor

La temporada no comenzó nada bien, y ocupó puestos de descenso a Tercera hasta la jornada 24. A partir de entonces, el equipo inició una gran racha de victorias con la que acabó logrando la permanencia de manera holgada. Gran parte de esa mejora se debió a un cambio de sistema con el que Vélez de Mendizabal quiso poner fin a la sangría defensiva. El vitoriano optó por un 5-3-2 que, a partir de entonces, se ha convertido en su esquema fetiche. De hecho, en verano la dirección deportiva optó por firmar un puñado de jugadores con pasado reciente en el club (Oier Luengo, Markel Lozano e Iker Amorrortu) que ya conocían el libreto del entrenador.

De ahí viene, precisamente, el primer aspecto a destacar de esta SD Amorebieta. Pese a que juegue con tres centrales, no es un equipo que se encierre atrás e incluso podría decirse que su principal déficit está en la parcela defensiva. Hasta ahora, tan solo se ha quedado sin encajar goles en un partido –empate a cero ante el Fuenlabrada, jornada 11- y ha dejado escapar muchos puntos en los últimos minutos por no poder cerrar los partidos. Sin ir más lejos, el pasado domingo acabó empatando en Santo Domingo por una mala acción defensiva en la última jugada del partido. Para más inri, dos de los centrales habituales causarán baja para el duelo ante el CD Lugo: Jon Irazabal, lesionado ante el Alcorcón, y Óscar Gil, otro de los fichajes del verano. Se suman al portero Roberto Santamaría, titular hasta que se lesionó en el envite ante el Tenerife y que fue sustituido por Mikel Saizar.

Pese a que los dos carrileros de la temporada pasada –Aitor Aldalur y el capitán Iker Seguín- hayan tenido cierto protagonismo, otras dos incorporaciones se han hecho con la titularidad en las últimas jornadas. El ex del Sabadell Iosu Ozkoidi en el carril izquierdo y Gaizka Larrazabal, cedido por el Real Zaragoza, en el diestro. Este último se ha erigido como el jugador más destacado del equipo y, con tres tantos, ya es el máximo goleador del equipo. Sus características físicas han provocado que encaje como un guante en esta posición que es relativamente nueva como él, ya que ha desarrollado toda su carrera como extremo.

Desde las bandas nace el principal argumento ofensivo del equipo azulón: los centros laterales, con los que buscan conectar con Orozco y Guruzeta, la pareja de delanteros más utilizada por Vélez de Mendizabal. Pese a tratarse de dos jugadores de mucha estatura, tienen características diferentes: mientras que el primero actúa de ‘delantero tanque’, el segundo es mucho más móvil. Tampoco sería descartable que Iker Unzueta acabe entrando en lugar de alguno de los dos.

El centro del campo luce mucho menos y el ex del CD Lugo Álvaro Peña es el jugador con más calidad de esta línea. Iker Bilbao y Markel Lozano, que serán quienes le acompañen, se centran en labores más defensivas y son los motores del equipo. El papel de Mikel San José –por nombre, el fichaje de relumbrón de este verano- ha pasado a ser mucho más testimonial debido al bajo rendimiento que ha ofrecido en los pocos partidos que ha disputado.

Estas características pueden resultar propicias para que los de Rubén Albés consigan rascar algo positivo de su visita a Lezama, aunque el Amorebieta haya hecho de Lezama un fortín y allí ha sumado las dos victorias que lleva este curso: ante Almería y Valladolid respectivamente.

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