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Entrevista Giorgi Aburjania CD Lugo: “Ganamos la guerra de la permanencia gracias a los 3.000 soldados albivermellos”

por Denís Iglesias 17 septiembre, 2021
Giorgi Aburjania CD Lugo
Tiempo de lectura: 9 minutos

Ser del CD Lugo siempre ha sido un acto estoico y de tolerancia al dolor. Algunos se las ingenian para pensar que el 24 de junio de 2012, fechado para siempre en el Carranza de Cádiz -ahora Nuevo Mirandilla- sería la tónica habitual del equipo. Después llegaron los años de permanencias más o menos cómodas, con tránsitos por la media tabla de Segunda División que a alguno le generaban bostezos. A tenor de lo sucedido en las últimas temporadas, ahora abrirían la boca hasta desencajarse la mandíbula para volver a vivir en aquella tediosa tranquilidad. 

Pero detrás del ID del carné albivermello, imprescindible en este inicio de curso para sacar las entradas en el Anxo Carro, hay una genética de sufrimiento. Todo empezó en el verano de 2018, cuando Francisco decidió marcharse y llegó una nueva dirección deportiva, comandada por Emilio Viqueira. Como era de esperar, llegó con un técnico a su vera: Javi López. El entrenador barcelonés, aunque con origen en Lugo, se aprendió pronto el lema del equipo: «Isto é Lugo e aquí hai que sachar», una letanía necesaria para un profesional de los banquillos que llevaba años sin sentarse en los mismos. De hecho, después de ser sustituido en la undécima jornada de aquella temporada 2018/2019, no volvió a ocupar uno, regresando a su labor en los despachos. 

Aburjania disputa un balón como jugador del CD Lugo.

Aburjania disputa un balón como jugador del CD Lugo.

Su cabeza fue la primera cortada de una larga sucesión que se ha prolongado hasta nuestros días. Por el filo de la navaja albivermella también caminaron y se deshilacharon los sucesores de Javi López en aquel curso: Alberto Monteagudo y Eloy Jiménez. Aquella fue una situación inédita, porque Javi López fue el primer entrenador en caer en el equipo amurallado desde 2002. Ante el continuo trajín, a los jugadores no les quedó más remedio que apretar los dientes y hacer de tripas corazón un mismo cóctel de combatividad. Es en esos momentos en los que se sale a relucir la profesionalidad de un futbolista. 

Aburjania, iniciador de la resistencia

De aquella temporada 2018/2019, el aficionado lucense se quedará, sin duda, con el increíble gol de Lazo en el derbi ante el Deportivo de La Coruña. Pero aquel 1-0 que terminó siendo definitivo para la permanencia del Club Deportivo Lugo dejó más imágenes imborrables. Una de ellas se desarrolló en algo a priori cotidiano como es la reincorporación de un jugador al terreno de juego. Pero la tensión era máxima, tal y como evidenció Giorgi Aburjania, mediocentro albivermello cedido por el Sevilla Atlético, que casi se come al árbitro asistente por no darle la autorización justo cuando él consideró. Es decir, ¡a la voz de ya! El internacional georgiano no fue un «legionario», como se llama en inglés a los jugadores extranjeros. Pese a vivir todo tipo de fases aquel curso y ser un jugador a préstamo, demostró ser un jugador comprometido con una causa temporal como la albivermella, pero que sintió cerca desde su talento indiscutible. 

Cuando un equipo tiene tres entrenadores en una temporada no es una buena señal. Vivimos un año muy duro, con demasiados altibajos

«Cuando un equipo tiene tres entrenadores en una temporada no es una buena señal. Vivimos un año muy duro, con demasiados altibajos», recuerda para Lugoslavia Giorgi Aburjania a través de un cuestionario que él mismo responde su puño y teclado, por adaptar la expresión al contexto reciente. Lo hace con mimo y dedicación, como siempre ha tratado al balón, ahora en el Gil Vicente, el equipo de la Primeira Liga portuguesa al que se ha incorporado este verano después de terminar su etapa en el Cartagena, próximo rival del CD Lugo.

Una doble identidad que sirve de excusa para interactuar con un jugador que, pese al agua en el cuello con el que vivió el club lucense aquel año, sigue manteniendo buenas relaciones con jugadores como Toni Martínez. Coincidió con en aquel vestuario albivermello con el delantero del Oporto, hoy jugador de Champions League, y quien le dio el empujón necesario para venirse a Portugal, «Guardo una gran amistad con Toni y obviamente le pregunté cómo era la liga y la vida en el país luso, así como la cultural del mismo, cuestiones que para mí son importantes a la hora de tomar decisiones sobre mi futuro», señala Aburjania. 


En su año deportivo en Lugo, a pesar de no tener la continuidad deseada, el mediocentro disputó 26 partidos y más de 1.500 minutos. Fue su mejor registro en cuanto a participación en el campo de los últimos años, en los que ha ido viajando de un destino a otro, aportando en mayor o menor medida a los objetivos particulares de sus equipos. A la capital lucense, Aburjania llegó procedente del Sevilla Atlético de la mano de Emilio Viqueira, director deportivo del CD Lugo, y quien le había traído al fútbol español en 2015, cuando comandaba la secretaría técnica del Nàstic. «Emilio Viqueira es una persona importantísima para mí. Le tengo un gran cariño. De hecho, seguimos trabajando juntos hoy en día -ambos pertenecen a la agencia Promosport-. Creo que hizo una gran plantilla, pero faltó tranquilidad. Si se hubiera tenido más paciencia, aquel hubiera sido un año distinto, sin apuros. Aunque soy consciente de que en el fútbol tener calma no es fácil», analiza el ex albivermello.

Aquel curso se inició ya de modo convulso para el Club Deportivo Lugo, con problemas para la inscripción de jugadores por el límite salarial. La primera victoria albivermella llegó en la tercera jornada, con un 3-2 ante Numancia, donde el gol definitivo fue precisamente de Aburjania. Este contó con la confianza de Javi López, pero fue relegado a un segundo plano por Monteagudo. «Con la llegada de Alberto es cierto que perdí protagonismo. Incluso estuve a punto de salir en el mercado de invierno, porque cuando uno no juega y no se siente importante, empieza a buscar culpables en otros lados. Mira siempre a los demás. Pero con Monteagudo aprendí que no que rendirse jamás y que tienes que trabajar para cuando te llegue la oportunidad», confiesa el futbolista del Gil Vicente. 

«Más vale tener 3.000 lucenses que 20.000 que te abuchean»

Hubo relevo de albaceteños en el banquillo y tras la destitución de Monteagudo llegó Eloy Jiménez. «Estuve muy cómodo con él, porque me transmitió toda su confianza desde el principio. Manejaba muy bien al grupo y no era fácil, porque estábamos pasando una etapa muy dura y no era fácil. Nos estábamos jugando el futuro del club y de toda una ciudad. Yo era consciente de que muchas personas y sus familiares sufrían por este sentimiento. Esa responsabilidad te come la cabeza cuando las cosas no van bien», describe Aburjania en un acto de sinceridad y compromiso.

Eloy Jiménez será recordado como el entrenador que reconstruyó la moral de aquella tropa perdida. Fue un gestor de grupo eficaz y con eso le bastó al club albivermello para evitar la quema en una temporada donde uno de los contendientes, el Reus, cayó por descenso administrativo. Tras el catártico triunfo ante el Deportivo, el CD Lugo consiguió un empate en Almendralejo ante el Exremadura (0-0), arropado por su afición en un viaje memorable. Finalmente, firmó un pacto de no agresión con el Tenerife en otro empate sin goles, este mucho más especulativo. Los dos rivales de aquella batalla sin balas ni heridos se beneficiaron del suicidio del Rayo Majadahonda (3-2), que vio como el Real Oviedo remontaba el encuentro el Tartiere, con dos goles de los albivermellos Joselu y Carlos Hernández, para mandar de vuelta a Segunda B al equipo majariego. 


«Recuerdo muy bien aquellos partidos finales. Íbamos a la guerra con 23 jugadores, más cuerpo técnico y 3.000 soldados. Los que van siempre, los que están ahí en los buenos y en los malos momentos. Además, soy sincero, más vale tener a esos 3.000 fieles que a 20.000 que te abuchean cada vez que pierdes un balón. Fue una experiencia única y estoy muy feliz de haber sido de aquel gran grupo de jugadores», rememora el mediocentro georgiano en una perfecta expresión de lo vivido en las últimas temporadas, donde solo la unión de la grada y el campo han permitido la eterna resurrección del CD Lugo, a pesar de los entierros prematuros que se han celebrado a su alrededor, con oficio pagado -o más bien malgastado- desde el palco. 

Se habló de mi regreso al CD Lugo tras la cesión, pero la operación no llegó a buen puerto con el Sevilla

Con todo, Aburjania dice mantener «una muy buena relación» con Tino Saqués, presidente del Club Deportivo Lugo: «Sé cómo quiere al club y cómo sufre cuando las cosas no van bien. Eso hay que valorarlo, por eso quiero desarle lo mejor, pero sobre todo al CD Lugo y a su afición». Y es que a pesar de los vaivenes, el máximo accionista del club ha conseguido el regreso de varios jugadores después de su paso por el Anxo Carro. Con Aburjania también lo intentó. «Se habló de mi regreso una vez que terminó la cesión de aquel año. El equipo intentó llegar a un acuerdo con el Sevilla, pero no pudo ser. A partir de ahí, que yo sepa, no ha habido ningún contacto con Emilio», apunta el ex jugador rojiblanco, dejando claro que Viqueira sigue siendo la persona encargada de su destino profesional. 

Aburjania fue la primera apuesta seria por darle relevo a Pita y Seoane. A pesar de que los años pasan y el eterno doble pivote ha ido dejando paso a otros jugadores, su rol sigue siendo fundamental. «Fue un placer compartir vestuario con ellos y luchar juntos por un objetivo. Aprendí muchísimo de Pita y Seo, porque jugábamos en la misma posición. ¡Fue un placer disfrutar junto a dos leyendas del club!», afirma con sinceridad Aburjania, que tras su salida del CD Lugo empezó un periplo que le llevó primeramente a Países Bajos, con el Twente (2019/2020). Al año siguiente regresó a España para incorporarse al Real Oviedo, donde apenas contó con minutos. No repitió el episodio vivido en Galicia y aquí sí decidió hacer las maletas, rumbo a Cartagena, para convertirse en pieza clave de la permanencia albinegra, para la que fueron cruciales los refuerzos que llegaron en la segunda vuelta. 

Cartagena, estación para volver a sentirse valorado

Aqune tuvo oferta de renovación del próximo rival en Liga del CD Lugo, Aburjania decidió no continuar. «Primero, me gustaría agradecer al Cartagena los seis meses que estuve allí. El trato que recibí fue espectacular. Una vez que terminó la liga, las dos partes teníamos la intención de renovar», comenta el centrocampista, quien llegó a rechazar dos ofertas importantes para intentar llegar a un acuerdo con el club cartagenero. «Al final no pudo ser, porque económicamente estábamos muy lejos. Me sentí triste, porque solo pude disfrutar una vez de la gran afición que tiene este club. De verdad, es increíble como se vive el fútbol en Cartagonova», hace hincapié Aburjania, quien augura una buena temporada para el equipo que dirige Luis Carrión. 

Les deseo lo mejor tanto para el Cartagena como el CD Lugo, por lo que ojalá a ambos equipos les salgan bien las cosas

«Él es un gran entrenador, pero sobre todo una gran persona. Está analizando siempre al rival y hace fácil entender dónde puedes hacerles daño. Vive el fútbol y trabaja al máximo. Estoy seguro de que tanto él como el equipo están preparados para luchar por algo importante. Deseo lo mejor tanto para el Cartagena como el CD Lugo. Ojalá a ambos equipos les salgan bien las cosas», sentencia el georgiano, que vivió un contratiempo en la pretemporada con el Gil Vicente tras sufrir una rotura de grado 3 en el tobillo, que le obligó a estar de baja cinco semanas. «Estoy afrontando la temporada con ganas y hambre, pero la lesión trastocó mis planes. Me está costando un poco entrar en la dinámica del equipo. Pero bueno, en el fútbol esto es normal. Se pasan muchas lesiones y obstáculos, por lo que no tengo ninguna duda de que con trabajo voy a superarla», sentencia el internacional georgiano. 

Y es que hay algo que no ha cambiado en Aburjania y es su condición de ser un jugador fijo en la Selección de Georgia que dirige Willy Sagnol, mítico ex jugador francés del Bayern de Múnich. Aunque el compromiso con el fútbol de su país le ha dado más de un quebradero de cabeza en Segunda División, la única de las grandes ligas que no para cuando hay calendario FIFA. «Echaba mucho de menos no parar y eso afecta de sobremanera a la hora de que un jugador se decida o no a venir a la categoría de plata. Esta situación nos perjudica a todos: los clubes pierden futbolistas y nosotros también perdemos, porque cuando volvemos de estar con nuestros combinados nacionales, muchas veces tenemos que esperar para volver a jugar». 

Pero «Abu», como le llaman cariñosamente en el vestuario, está dispuesto a lidiar con esta doble militancia las veces que hagan falta, porque su ambición, incrustada en cada poro, le hace cerrar el cuestionario con la siguiente proclama. «Tenemos una selección joven, con un gran futuro y no tengo duda de que más pronto que tarde Georgia jugará la Eurocopa o un mundial». Y cuando eso pase, cualquier albivermello apuntará la televisión orgulloso diciendo que ese jugador vistió su camiseta y supo entender la importancia de la locura compartida de los 3.000, cada vez más precarios, pero también más resistentes.

Ilustración principal: Pablo del Valle.

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