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Diego Alende: Profesional, muy profesional

por Colaboración 21 agosto, 2020
Diego Alende Lugo

Por Borja Refojos (Atlántico Diario).

El papel de Manuel Manquiña como Pazos en Airbag (Juanma Bajo Ulloa, 1997) es uno de los más memorables del cine español. No se sabe si Diego Alende podrá causar un impacto de semejante calibre en el Anxo Carro. Lo que está claro es que el CD Lugo firma a un jugador que es profesional. Muy profesional. Y eso que el santiagués afrontará su primera campaña en el fútbol que responde a ese adjetivo. Cuestión de otro texto sería lo de catalogar de no profesional a una categoría de tanta exigencia como la Segunda División B. Eso, al igual que en la mentada película, es cuestión de harina. Aunque en este caso, de otro costal.

El caso es que, aunque Alende llegó a debutar en Primera con el Celta -fue en el campo del Betis, el 5 de diciembre de 2015, todavía con 18 años (1-1)-, no ha tenido la oportunidad de jugar con continuidad en categoría LFP. Le llega ahora, a punto de cumplir 23 años. En los tiempos de la prisa, de la inmediatez, del ‘lo quiero para ayer’, podría parecer que ha tardado en aparecer su momento. La realidad es que el CD Lugo firma la mezcla perfecta entre un central que se ha fajado durante cinco años con arietes que tienen en las piernas más cicatrices que pelos -145 partidos de bronce-, que ha compartido a diario entrenamientos con jugadores de Primera -en Vigo y en Valladolid- y que le queda todo por delante para seguir mejorando. El concepto es el concepto.

Diego Alende (izq.), con la Selección Galega. | Foto: Xabi Piñeiro – Lugoslavia.

Como en el FIFA: rendimiento inmediato, con potencial para que suba la media. Alende es un central robusto, contundente en los cruces, que maneja el juego aéreo y que tiene vocación de liderazgo como capitán que fue del Celta B, con el que jugó dos fases de ascenso a Segunda -otra más este mismo curso con el Valladolid Promesas- y con el que sufrió para eludir la Tercera en un angustioso play-out el año pasado. Arribó a Vigo cuando apenas tenía 12 y en A Madroa se formó, creció y maduró. Evolucionó. Porque es capaz de jugar en ambos laterales y se desenvuelve con solvencia con la pelota. Pero su cualidad primordial es que -oh sorpresa- maneja unos muy buenos conceptos defensivos. Es algo que puede parecer paradójico. Pero ya se sabe que el fútbol moderno tiene sus propias especies en peligro de extinción: los extremos, los mediapuntas, la atención cercana y cariñosa a los aficionados o los defensas que defienden.

La incorporación de Diego al CD Lugo es un paso natural en su progresión. Sin prisa. Sin pausa. Sobre seguro. Una ocasión para seguir creciendo y, por qué no, para que el equipo albivermello pueda crecer también aprovechándose de las cualidades del central compostelano. Una oportunidad para demostrar que es profesional en el fútbol profesional. Muy profesional. Una operación que, para ambos, resulta muy interesante. Estresante no. Interesante.

Fotos: Xabi Piñeiro – Lugoslavia

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