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Agrupación CD Lugo

por Denís Iglesias 4 julio, 2020

La voz de Ángel Calles, que en paz descanse, es uno de los recuerdos más fluidos que tengo del Anxo Carro. Seguramente su curva melódica se quedará conmigo hasta que acabe abandonado en alguna residencia. Como la megafonía de una estación de autobuses. Con los destinos claros a pesar de los cambios de última hora. Pero un día se le cruzaron los cables con el nombre de un equipo visitante. Él era de los que recitaba con cuidado cada partícula. Nunca jugaba el CE-DÉ-LUGO, siempre el Club Deportivo Lugo. Contra el Real Club de lo que fuera.

«Hay cambio en el Club de Fútbol Alcorcón». Él lo dijo todo. Por si acaso. Lo fácil hubiera sido decir «ADA», como han simplificado los alfareros en su escudo. Calles fue fiel a su recitado. Si hubiera escuchado el himno del Alcorcón un par de veces, seguramente el error se habría minimizado. O no, porque es una sintonía que taladra durante unos minutos al oyente. También vale como intro de un episodio de Curro Jiménez. «Agrupación, Agrupación, tú eres la primera, Agrupación, Agrupación, Agrupación, tú eres mi bandera, Agrupación, Agrupación, tú eres el canto».

Agrupacióoooooooon, Agrupacióooooooooon

De Alcorcón puede que no sepas nada, pero tras escuchar este canto sabrás que tiene una Agrupación. Este año lo es con todas las de la ley. El equipo de Fran Fernández llega a estas alturas del campeonato con los deberes de la permanencia prácticamente hechos y a tres de los playoffs de ascenso. Seguirá un año más en Segunda División, una categoría en la que lleva de modo ininterrumpido una década. Una secuencia sólo superada por el CD Numancia y a la que se acerca el CD Lugo. Dos equipos metidos de lleno en la lucha por eludir el descenso a Segunda B.

Esta coincidencia en el tiempo ha dejado muchas historias cruzadas entre el equipo alfarero y el albivermello. Desde los tiempos de los duelos a caraperro entre José Bordalás y Quique Setién hasta el más reciente 2-4 de la primera vuelta. Con gol de Sandaza, uno de tantos que ha vestido las camisetas de los dos equipos. Hemos llegado al punto de celebrar su gol ante el Albacete de la pasada jornada. A pesar de ser uno de los pocos y acérrimos haters de nuestro equipo. Ojalá este domingo se equivoque de portería. Todos sus males serán expiados.

Alcorconazo

He acudido a Santo Domingo varias veces. Un estadio que parece un campo de una Ciudad Deportiva (no, por favor, no pienses en la ‘nuestra’). Bastante desangelado y con una laberíntica entrada. Casi con tantos defectos como el Anxo Carro. Quizás por eso siempre me he sentido cómodo en él. A pesar de que el Alcorcón es una de las bestias negras del CD Lugo, jugar en este escenario sí parece de «nuestra liga», una atmósfera que no es fácil de sentir en las decenas de campos históricos y superpoblados que hemos visitado. Aunque todo sea dicho, Santo Domingo fue escenario de los episodios más recordados del fútbol moderno en transición: el Alcorconazo, ejemplo de ajusticiamiento popular. Por cierto, en aquel equipo estaba Ernesto. En Lugo no fue ni el reflejo de aquel jugador de mirilla acertada.

El año pasado, siguiendo la norma, presenciamos un núcleo nutrido de lucenses un soporífero 0-0 sólo roto por el tambor de la Peña El Crono. Incombustible tambor que torpedea al aficionado visitante hasta el punto de necesitar asistencia en la cantina. Eso sí, con placebo azucarado. Lo más interesante fue el post-partido que pudimos presenciar Manel, compañero de fatigas en el centro del Imperio, y el que escribe.

Peña El Crono, por su tambor los conocerás.

El resultado no valía absolutamente para nada. Algunos jugadores no parecían darse por enterados. En la zona de espera posterior al partido vimos tres ejemplos de jugadores. Tete Morente, rodeado de sus colegas, del mismo corte y visión, ajenos a todo: los camaradas del barrio. Lazo, próximo a un agente o persona con función similar, quitándole hierro al hecho de haber sido sustituido por Iriome en el minuto 62. Y Toni Martínez, entre los brazos de sus padres, después de haberlo intentado durante 20 minutos.

Miguelazo

El único que se dirigió a nosotros con un cariñoso saludo. Ahora aplicad estos lienzos rápidos a las trayectorias de los tres jugadores: uno libre en aventura malagueña, más cerca de casa; otro triunfando en Segunda y el último teniendo el éxito merecido en el Famalicão portugués. Todo esto regado con una pasarela de personalidades formada por Tino Saqués y Suso Lázare, presidente del CB Breogán. Madrid nunca falla como excursión para mostrarse.

Pero la película alcorconera con la que quiero quedarme es con la vivida el 16 de octubre de 2017. Un lunes en el que salí corriendo del trabajo para unirme a los amigos de Luis Ruiz, que llevaban carteles pidiendo la internacionalidad del ahora jugador del RC Deportivo y toda la parroquia de la Peña Lucense en Madrid. Llegué tarde, como evidencia de lo mal que calculo las distancias y los tiempos. Pero lo que arribó justo a tiempo fue el gol de la victoria.

Luis Ruiz, selección. My God!

Un tanto que nos sumió en el éxtasis a todos los albivermellos. Cabezazo de Ignasi Miquel que dio una victoria de mérito a aquel CD Lugo de Francisco que tanto echamos de menos. En aquella alineación ganadora estaban Campabadal, Seoane, Iriome, Herrera… En el banquillo Josete o el Káiser Pita. Ojalá lo reediten con la misma fuerza que lo vivieron aquel día. No es un recuerdo o una ilusión, es ya una obligación. Y como dice el himno alfarero… En casa o en el campo: agrupación, agrupación y agrupación.

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