Previa

El (no)derbi que hay que ganar

por Daniel Martínez Baniela 1 marzo, 2020

Recuerdo cuando se aprobó la ley de matrimonio homosexual que había ciertos elementos que decían “vale, que se casen pero que no lo llamen matrimonio”. Me vino esto a la cabeza a lo largo de esta semana, cuando la polémica del partido entre el Deportivo y el Lugo entre aficionados de ambas márgenes era si se podía considerar o no derbi al encuentro. Fernando Vázquez, voz autorizadísima del deportivismo y a la sazón entrenador de la primera plantilla masculina del Depor, dijo que no, que eso era con el Celta porque emocionalmente no había esa rivalidad con el Lugo y si con los de la ciudad de Abel Caballero.

Curro Torres, por su parte, fue mucho más pragmático y en su rueda de prensa previa afirmó que “para nosotros ahora todos los partidos son igual de importantes, esté el Deportivo enfrente o no”. A mi si me parece que es un derbi, y más este año donde los objetivos de ambos clubes convergen, pero tengo que ponerme del lado de Curro. Parafraseando a los reaccionarios de los que hablaba al principio, podemos decir que el Lugo se traiga los tres puntos aunque en Riazor no lo quieran llamar derbi.

Es una pena que una polémica semántica haya tapado lo futbolístico del enfrentamiento, que es mucho y mucho más interesante. Lo fundamental, lo capital de este partido es que por primera vez el Deportivo está al nivel del Lugo. No económicamente, ni en masa social ni en potencial de la plantilla, pero si en la clasificación, que a la postre es lo que importa. Dos puntos de diferencia, amenaza real de descenso para ambos, tensión social y entrenadores destituidos (el Lugo va por el segundo, el Depor por el tercero). Lo que vamos a ver en Riazor es una batalla por la supervivencia. Puede parecer que el Lugo se juega más, y tal vez sea así, pero si el Deportivo no gana puede verse superado por el vecino pobre y en puestos de descenso, y eso psicológicamente no va a ser fácil de digerir.

El Lugo no llega mal al partido. Si la situación no fuese la que es, podría decirse incluso que es el mejor momento del equipo en toda la temporada. Tres partidos sin perder, siete puntos de nueve y la sensación de que los que han llegado en el mercado de invierno le han dado un plus al equipo, que buena falta le hacía. La valentía de Curro Torres, tan diferente al inmovilismo de Eloy Jiménez, a la hora de revolucionar la alineación también ha tenido que ver. La prueba de Riazor será durísima, pero si nos dicen que la tenemos que pasar hace tres meses a lo mejor estábamos ya en la catedral poniéndole velas al Sacramento.


La alineación parece clara. Cantero bajo palos, Campa y Kravets (que bueno que viniste) en los laterales y Peybernes con Djaló en el eje de la defensa. El Hacen y Jaime Seoane parecen fijos, y la única duda razonable es la de Jaume Grau, que no se porque me parece que puede dejar su puesto a Pita. Arriba serán fijos Rahmani y (quién nos lo iba a decir) Carrillo, con Herrera rehabilitado en el once en lugar de Valentín, clausulado y sancionado. Otro de los méritos de Curro es haber dotado al equipo de consistencia sin ser unos cagones, que no es poco viniendo de donde veníamos. Como El Hacen no nos va a sacar las castañas del fuego indefinidamente, se agradecerá algo más de puntería arriba.

¿Es una final lo de Riazor? Está cerca de serlo, al menos para nosotros. No me imagino hasta que extremos se dispararía la moral de equipo y afición en caso de sacar tres puntos de tan complicado lance, pero si tengo la sensación de que en los últimos tiempos, a la fuerza ahorcan, la afición ha desarrollado una suerte de resiliencia que hace que, aún saliendo derrotados, nadie va a tirar la toalla. Por si acaso, intentemos ganar el partido, y que sean ellos los que le pongan el nombre que quieran, aunque no sea derbi.

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