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Ved de cuán poco valor son las cosas tras que andamos y corremos. Crónica manriqueña del CD Lugo-Albacete Balompié

por José Ricardo Carrete Montaña 19 enero, 2020

Jorge Manrique (1440-1479) pasó a la historia de la literatura por las Coplas a la Muerte de su Padre, obra en la que combina el recuerdo a su progenitor, Don Rodrigo Manrique, maestre de la Orden de Santiago, con la reflexión sobre lo inútil de las ambiciones terrenales ante la seguridad de que la muerte llegará y se lo llevará todo. En el caso del CD Lugo y su encuentro ante el Albacete, podemos quedarnos con los versos que titulan esta crónica, ya que el equipo albivermello demostró ayer que el camino a la victoria no se encuentra en altas cimas de excelencia técnica ni en los momentos de genialidad individual, sino en aspectos mucho más terrenales como superar en intensidad y trabajo al rival o simplemente no dar un balón por perdido.

El equipo local, tras dos derrotas en los dos partidos iniciales de Curro Torres en el banquillo, salía al campo con la necesidad imperiosa de sumar tres puntos y también demostrar que podía competir con los oponentes que lo acompañan en la lucha por salvarse de la quema. La formación elegida fue un 433 con las novedades de Kravets en el lateral izquierdo y Gerard Valentín en uno de los extremos. El conjunto visitante, dirigido por Luis Miguel Ramis, salía con un 442 al Anxo Carro para frenar una malísima racha de resultados, con solo una victoria en los anteriores 7 partidos. El encuentro se jugó en medio de una fortísima tromba de agua, sin embargo, el césped aguantó perfectamente durante los 90 minutos y no afectó al desarrollo del partido.

El comienzo fue poco esperanzador y Zozulya remató de cabeza en el minuto 1, pero no encontró portería, en el 3, un sprint supersónico de Kravets, que ya iba a encarar al portero y tenía también opción de pase, fue detenido en seco por la defensa rival con lo que, a juicio de este cronista, resultó un penalti demasiado evidente como para no pitarlo. Sin embargo, el colegiado no vio nada y el VAR tampoco. El Lugo empezó un poco asustado en defensa, quizás con temor a que un gol tempranero los pusiese a remolque con demasiados minutos por jugar. El único peligro favorable venía por las internadas de Kravets por la banda izquierda, actuando como un carrilero tradicional ya que Gerard Valentín estaba más hacia el centro para atraer a la defensa visitante.

La sensación al descanso era de optimismo porque el CD Lugo había competido de igual a igual

El encuentro estuvo entretenido los noventa minutos porque los dos equipos compitieron por cada balón, con mayor o menor acierto, pero con intensidad. Fran García estrelló un balón en el poste de la meta de Cantero en el 30’ y 9 más tarde pudo haber otro posible penalti por mano de un defensa de los manchegos cuando iba al suelo para despejar un centro de Gerard Valentín. La primera parte terminó con un contrataque visitante muy mal defendido por los locales, con la suerte de que Cantero sacó un remate a bocajarro para mandar a los equipos igualados al vestuario. La sensación al descanso era de optimismo porque el CD Lugo había competido de igual a igual (o quizás mejor) y la defensa se había mostrado bastante más sólida que en citas anteriores. Fiel a su carácter, la afición se manifestó con ira frente a la labor del colegiado, cuestionable en acciones donde el VAR no le ayudó como debería ni él solicitó poder revisar en el monitor.

El equipo salió del vestuario claramente con la intención de ponerse por delante

La segunda parte comenzó curiosamente como la primera, con un cabezazo, esta vez de Manu Barreiro, que no pudo encontrar la meta rival. Curro Torres demostró que su vehemencia en la dirección de los partidos se traslada a las charlas del descanso y el equipo salió del vestuario claramente con la intención de ponerse por delante y llevar el choque a su terreno. Así sucedió en el minuto 60 gracias a un contrataque fulgurante de los locales. Tras plantarse en el área con una serie de pases rápidos, ni Cristian Herrera ni Gerard Valentín fueron capaces de definir a la primera, pero sí impidieron que el balón saliese del área y gracias a esa presión el balón acabó en las mallas de Tomeu Nadal gracias a un toque sutil de Herrera. El Lugo se ponía por delante gracias a un mayor empeño y también a esa terquedad que los gallegos llamamos fozar.

Con la llegada de la última media hora, los jugadores empezaron a quedarse sin gasolina debido al tremendo esfuerzo realizado y se sucedieron las entradas (Campabadal, Seoane e Iriome) y salidas (Kravets, Álex López y Gerard Valentín) de jugadores locales (y visitantes). No sucedió nada relevante después porque el CD Lugo supo contener muy bien las llegadas del Albacete, que fueron numerosas y con peligro. El pitido final supuso un alivio para los jugadores locales, tanto por los tres puntos obtenidos como por poder librarse de chaparrón de agua que cayó durante todo el partido. El conjunto albivermello se llevó los puntos por tener más acierto que su rival, pero también por haber luchado lo mismo o más para conseguirlos. Kravets fue el mejor de los locales, aunque también Grau y Álex López merecen mención por empezar a ofrecer un atisbo de esperanza en la tan necesitada renovación del mediocampo. Mérito también para Gerard Valentín, que aguantó físicamente hasta el minuto 80 y realizó una gran labor defensiva pese a jugar de extremo.

Este resultado hace que el equipo duerma fuera del descenso a la espera de otros marcadores, pero quizás lo más destacado no sea tanto la bocanada de aire fresco como la sensación de que esta vez el equipo peleó, no dio facilidades en defensa y empezó a mostrar ciertos indicios de coherencia ofensiva. Queda mucho por jugar y vendrán oponentes bastante superiores al Albacete, pero siempre que el equipo dé la cara como lo hizo en este encuentro, nada se podrá reprochar (más allá del resultado) suceda lo que suceda.

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