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Somos marionetas del destino. Crónica del Girona 3 – Lugo 1

por Javier Folgueira Lozano 8 diciembre, 2019

La semana pasada, tras el empate ante el Depor, traté de hacer una crónica en positivo, porque toda la negatividad de esta temporada me estaba pesando ya en el ánimo y creí que ya era hora de cambiar el chip y centrar la atención en lo positivo más que en lo negativo, pero parece que el destino es tozudo, como los planteamientos de Eloy, y se empeña en poner negros nubarrones sobre el futuro del CD Lugo.
El caso es que escuchando a entrenador y jugadores del CD Lugo, da la sensación de que equipo y afición son simples marionetas en manos del destino, porque en las declaraciones post-partido de entrenador, jugadores y aficionados, todos los comentarios se centran en la suerte, las circunstancias como el penalti o el gol tempranero que lastran al equipo, la sensación (si uno solo escuchara las declaraciones sin ver el partido) de que el equipo hace todo lo posible, pero no puede hacer nada más para evitar la racha de malos resultados… en definitiva, la mala racha (2 puntos de los últimos 12) es una cosa del mal fario, la predeterminación o los designios de un ser superior y nada se puede hacer por cambiarlo.

El caso es que lo de la desconexión inicial que nos cuesta el gol tempranero no es algo nuevo. Esta vez fue la falta de entendimiento entre Cantero y Djaló la que facilitó el gol de Stuani. Dos de los jugadores que habían sido clave en la mejora del Lugo en jornadas anteriores, esta vez daban el primer empujón en contra del CD Lugo. Cosas de la mala suerte. O del no salir con la tensión suficiente al campo, que eso también se trabaja. Pero venga, vamos a dar por bueno que esto es algo «inevitable» y que no se debe a algo que se pueda prever.
El caso es que ante un tropiezo como éste, uno se acuerda de estas frases de autoayuda y similares que dicen que ante la adversidad hay que crecerse, etc. y ahí es donde se echa en falta algo más en este equipo.

En una cosa sí estoy de acuerdo en cuanto a que somos un poco dependientes de los hados y es que el CD Lugo sale igual a todos los partidos y en todas las circunstancias. Desde la 2ª mitad ante el Huesca, el Lugo se ha convertido en un equipo sin alma, que se limita a ver pasar los minutos sobre el campo mientras espera a los acontecimientos que decanten el partido, sea un gol tempranero como hoy, un remate afortunado al poste del Rayo Vallecano, un gol de pillo de Iriome en Cádiz o simplemente nada de nada, como en el encuentro ante el Depor. En ese sentido, el citado crecimiento ante la adversidad brilla por su ausencia.

Entre el 1-0 y el penalti que propició el 2-0 transcurre más de 1 hora, en la que el Lugo no hace absolutamente nada por cambiar el partido.

El Lugo juega igual con 0-0 que con 2-0 en contra, así que cuando las declaraciones post-partido hablan de lo determinante del penalti por mano de Grau, se echa en falta un poco de contexto, del tipo ¿qué se hizo entre el minuto 1 (gol de Stuani) y el 68′? Entre el 1-0 y el penalti que propició el 2-0 transcurre más de 1 hora, en la que el Lugo no hace absolutamente nada por cambiar el partido. Tampoco el Girona, pero es que al Girona ya le iba bien la cosa tal y como estaba. Posesión del Lugo lejos del área rival, presión de los catalanes y robo de balón con salida a la contra, que finalizaba en remate y saque de puerta o córner (11 lanzó el Girona por 4 de los nuestros). Así que en ese contexto, el penalti y la expulsión de Grau no es lo más decisivo desde mi punto de vista. El dejarse llevar con el 1-0 en contra y que cuando llegue ese penalti y la posterior expulsión de Grau estés aún con 1 gol de desventaja, sí lo es y mucho. Tal vez si llegásemos a ese punto con el marcador igualado el Girona no estuviera tan cómodo el resto del encuentro y el gol de Iriome hubiera supuesto un 2-2 en vez de un 3-1. O tal vez no, quién sabe, son cosas del destino.

El caso es que lo que enerva a buena parte de la afición es que no se ven alternativas en el planteamiento de Eloy. Se juega igual indique lo que indique el marcador, y esté quien esté sobre el campo. En el lado positivo, me alegra mucho que Eloy rote constantemente el 11 inicial. Me parece una buena política para tener a todos enchufados. Sin embargo, el esquema no se adapta a los jugadores. Buena parte de la afición pedía a Álex López en el 11 inicial (yo entre ellos) y lo cierto es que tanto él como Grau están siendo las grandes decepciones cuando salen al campo, pero ambos jugadores parecen encontrarse fuera de lugar en el esquema de este Lugo. La forma de jugar no cambia según quién esté sobre el césped y me cuesta creer que un trío Seoane-Pita-Borja juegue igual que un Seoane-Grau-Álex (por ejemplo) cuando los jugadores tienen características muy diferentes, pero lo cierto es que sobre el campo da la sensación de que las rotaciones son meros cambios de nombre en los que el jugador tiene que encajar con calzador en el equipo, en lugar de aprovechar el equipo de los potenciales de cada uno. Así que hay cosas que son puro destino o mala suerte sí, pero nada se hace por cambiar ese destino o darle un «empujoncito».

¿y a qué me refiero concretamente con lo de aprovechar el potencial de los jugadores? pues bien, echemos un vistazo a las estadísticas del partido en el Diario As.
Si nos remitimos a los números puros y duros, cualquiera podría alegar, como en jornadas anteriores, que el resultado es injusto porque el Lugo ha tirado a puerta 5 veces y el Girona solo 4, pero claro, si vemos cómo se han efectuado esos disparos, la cosa cambia:

Disparos a Puerta (izquierda, CD Lugo, derecha, Girona)

En total, el número de remates puede ser el mismo, pero Stuani además de ser un gran rematador recibe el balón en posiciones claras de gol, dentro del área, sea por robo (1º gol) o por centro de un compañero (3º gol), mientras que en el Lugo los remates llegan en jugadas individuales de Tete o Herrera, sin apoyos, tras recorrer muchos metros y desde la frontal, con lo que no suponen ninguna dificultad para defensa y portero rival. Aunque fuesen 15 disparos en vez de 4, haría falta una intervención de ese destino al que tanto aludimos para que un despiste o un rebote facilitase el gol, porque sin combinación alguna en ataque y limitando todo al individualismo con 0 sorpresas para el rival, es muy difícil que el balón finalice en el fondo de las mallas. De hecho, el gol del Lugo llega en la única jugada combinativa de todo el partido, con un centro del debutante Chiqui que Iriome remata con facilidad ante una defensa del Girona que ya pensaba en el pitido final más que en despejar el balón.
Y si los datos de disparos no son lo suficientemente claros sobre las carencias ofensivas lucenses, el mapa de calor es algo más aclaratorio:

Mapa de calor del Girona (ataca hacia la derecha)

Mapa de calor del Lugo (ataca hacia la izquierda)

Se puede ver que ambos equipos tienen un dibujo similar, pero la diferencia destaca en las áreas. En el Lugo, el área rival está muy despejada, mientras que en el Girona la «mancha» que cubre el área de ataque es mucho mayor. Igualmente, el Lugo tuvo el balón en su propia área mucho más tiempo que el rival.

Así que bien, podemos achacar al destino, la mala suerte o incluso el árbitro los malos resultados de nuestro equipo, pero si fiamos todo a ese destino y jugamos sin pisar el área rival, la moneda al aire caerá de nuestro lado la mitad de las veces como mucho. En mi opinión, es mejor que cuando la suerte llegue te pille trabajando y en este caso el trabajo pasa por pisar el área rival, llevar la iniciativa en los partidos y poner a los jugadores a hacer lo que mejor saben y en el caso de la plantilla del Lugo en la mayoría de los casos lo que mejor hace es crear fútbol, no observar cómo lo crea el rival.

 

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