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Nada de nada. Crónica del Málaga 1 – CD Lugo 1

por Javier Folgueira Lozano 21 diciembre, 2019

Puedes ser resultadista en el fútbol (no confundir resultadista con jugar defensivo, son cosas muy distintas), pero si lo eres, debes tener en cuenta que cuando el resultado no acompaña, lo que queda es un páramo, la más absoluta nada. Cuando eres resultadista, sin resultado no hay juego, no hay dinámicas positivas, no hay ilusión en los aficionados, no hay nada de nada. Y eso es ahora mismo lo que hay en el CD Lugo: nada de nada.

No entendemos el planteamiento de Eloy. Desde hace meses, lo único que parece importar es el resultado. En rueda de prensa, se escuchan quejas por la mala suerte, por las circunstancias, los errores puntuales, todo ello en el contexto de por qué no se ha dado el resultado buscado, nunca se habla del juego, de la estrategia, de los errores de planteamiento. De lo que hace que circule el balón, nada de nada.
El equipo no tiene alma, no tiene garra, no tiene juego. Y el mejor ejemplo de ello es la actitud con la que salen al campo. A los 11 segundos de juego, ocasión de gol para el rival. Afortunadamente, también el delantero del Málaga salió frío y remató fuera. Pero era una señal.
Durante toda la primera mitad, los 11 albivermellos deambularon por el campo. Descolocados en defensa, sin entrar en las peleas por los balones divididos, sin generar juego, sin pasar de medio campo.
El balón era propiedad exclusiva del Málaga, que dispuso de oportunidades de todos los colores. Además de la inicial, un gol en 2ª jugada tras saque de córner en el 17’, una jugada embarullada que acabó en la parte exterior del palo, un gol anulado por fuera de juego, un error en el despeje de Djaló que casi acaba en gol, … todo ello sin que el Lugo diese señal alguna de respuesta.
Siempre podrá escudarse Eloy en que el Málaga tuvo la suerte de marcar en su único tiro a puerta, porque en realidad ninguna de esas ocasiones acabó con un remate a portería, pero el dominio rival fue absoluto.
Uno esperaría una reacción por parte del equipo que va por detrás en el marcador, un cambio de juego, que se echase arriba,… pero no, en la 2ª mitad no pasó nada en los 45 minutos reglamentarios. Bueno, algo sí. Djaló lesionó al asistente, algo que a la larga sería la mejor jugada del Lugo en este encuentro, porque fue necesario parar el juego 10 minutos para atenderlo, lo que resultaría trascendental para el desenlace final.
Al Málaga parecía que le valía el 1-0 y el Lugo tenía más balón, pero en zonas en las que no se creaba peligro. El único que agitó algo el avispero fue Chiqui nada más entrar en el 78’, pero fue como la espuma del champán de estas fechas y enseguida se diluyó entre el resto de jugadores en el campo.
El caso es que cuando parecía que se podía estar jugando otras 2 horas sin que el marcador se moviera, llegó la mejor jugada del encuentro para los resultadistas lucenses. El árbitro, que había prolongado (con buen criterio) los 10 minutos perdidos en la lesión del asistente señaló una falta más que dudosa de Luis Muñoz sobre Carrillo, que Pita ejecutó con maestría por la escuadra cuando el marcador marcaba el 100:00.
Un punto que sabe a gloria, pero no tapa las miserias de este equipo. Tal vez lesionar al asistente y meter a carrillo en el 87’ para forzar la falta, anotar en el último segundo y que el rival no reaccionase era exactamente el plan de Eloy desde el principio y resulta que tenemos mucho más plan a nivel táctico del que parece a simple vista, pero en mi opinión si se mira el partido sin tener en cuenta el resultado, lo que queda en cuanto a propuesta futbolística es nada de nada.

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