Crónica

Directo a la mandíbula. Crónica del Lugo 1 – Racing 1

por Javier Folgueira Lozano 18 noviembre, 2019

Ayer el día estaba plomizo, con el cielo amenazando lluvia antes del partido, un partido que se antojaba igual de plomizo que el tiempo, porque los entrenadores de ambos equipos son de los que prefieren los partidos pesados, con pocas ocasiones y defensas cerradas. Son entrenadores de mantener la guardia alta, aguantar el chaparrón y esperar el error del rival para lanzar un golpe directo a la mandíbula y finiquitar el enfrentamiento.

No es que me gusten los símiles de boxeo, por trillados y por no ser nada fan de ese deporte, pero no se me ocurre una forma mejor de definir lo que pretende Eloy. Si en la racha negativa algunos no veíamos hacia dónde caminaba el equipo, tras los dos últimos partidos ya parece atisbarse un patrón, y es el de mantener la puerta a 0 el máximo tiempo posible, incluso renunciando a crear peligro, y tratar de pescar esa ocasión a veces única que se presenta al final del partido para sentenciar y llevarse los tres puntos.

Empieza mal la cosa

El problema es que, aunque el plan de trabajo de Eloy a priori es bueno, el contrario, por lo que sea, se empeña en que no le salga bien y en esas estaba el Racing. Los de Parralo empezaron muy fuertes, aprovechando las pérdidas de balón lucenses para salir como estiletes por ambas bandas con Yoda y Lombardo creando mucho peligro. Ambos buscaban el pie cambiado para disparar desde la frontal y Cantero (vaya como está el chaval, clave en el cambio del equipo) lo rechazaba todo. Cuando Yoda y Lombardo no disparaban, aún tenían opción de mandar balones en profundidad para Marong, que creaba peligro por el centro. Así que el Racing llegaba por bandas y por centro, por tierra y aire. Y tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe. En otra buena parada de Cantero, los jugadores del Lugo no fueron capaces de alejar el balón y en segunda jugada, Yoda cabeceaba a la escuadra y hacía que a Cantero no le quedara otra opción que mirar y aplaudir. Gran gol que hacía justicia a lo visto hasta entonces.

Dormitando hasta el descanso

Con el 0-1, los dos entrenadores volvieron a su planteamiento inicial de esperar y que no pasara nada y, como dos no pelean si uno no quiere y en este caso ninguno de los dos quería, se llegó al descanso sin más novedad y sin más disparos a puerta, salvo en una jugada de Campabadal, el único que acercó el balón al área en este tramo, que centró directo a las manos de Zidane.

Cambio radical

A los 5 minutos del 2º tiempo, Eloy decidió agitar el avispero. Con el marcador en contra no se podía esperar mucho más para empezar a buscar el empate y Jiménez dio entrada a Iriome por Grau, y ahí se vio un Lugo muy distinto, uno que realmente proponía y que fue capaz de volver a conectar con la grada del Anxo Carro.

Con un extremo más y un medio centro menos, el equipo se reestructuró formando 3 líneas en un 4-4-2 clásico. Herrera pasó a ocupar el sitio donde realmente rinde, la punta de ataque, y se formaron dos parejas de baile más que interesantes. Primero fue la pareja Yanis-Canella. El asturiano hizo probablemente su mejor partido en Lugo y confirma la mejoría de las últimas jornadas. Se entendió con un Yanis que sigue dejando muy buenas sensaciones aunque no acabe de explotar por completo y entre ambos empezaron a llegar al área rival por banda izquierda.

Tras la salida de Yanis, con Morente a pie cambiado la pareja de la izquierda perdió el protagonismo, que pasó a la otra pareja, Campabadal-Iriome. El icodense puede que no esté en su mejor momento de forma, pero está claro que con él en el campo, Campabadal tiene la confianza de contar con un extremo real en su banda y que le cubre las espaldas en sus subidas al ataque, así que empezaron a llegar las ocasiones por banda derecha, pero faltaba la definición en los centros que diera el toque final al buen trabajo realizado. En ese sentido, se echó en falta a Borja Domínguez, baja de última hora por molestias, que está siendo el principal generador de ocasiones del equipo vía balon parado, pero Álex López decidió tomar el relevo. En una nueva conexión en banda derecha de Iriome y Campabadal a Kitoko no le quedó otro remedio que frenar al tarraconense en falta (y amarilla) y el jugador del Espanyol puso un buen balón en la cabeza de Manu Barreiro, que redondeó un buen partido con la guinda de un gol muy similar el de Yoda en la primera mitad. Era el directo a la mandíbula que había estado buscando el Lugo y un premio merecido para el santiagués y que hacía justicia para el CD Lugo, que fue tan superior en la 2ª mitad como los cántabros en la 1ª.

Buen reparto de puntos y mejoría importante del Lugo en los últimos 40 minutos. Una vez asimilado que éste va a ser el estilo de aquí a final de temporada, habrá que tener paciencia y aprender a saborear los minutos de buen fútbol, que serán escasos, pero si se sigue sacando este rendimiento a lo que se genera en ataque, los momentos menos vistosos serán mucho más llevaderos.

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