Crónica

Un empate con sabor a derrota. Crónica del Lugo – Ponferradina

por Javier Folgueira Lozano 19 septiembre, 2019

En un partido que llevaba todas las trazas de ser una reedición del Lugo – Fuenlabrada del domingo pasado, todo se torció para los locales en la última media hora, dejando a la afición local con la sensación de haber perdido una oportunidad de oro para tener un par de semanas de tranquilidad en la zona templada de la tabla.

No podía empezar el encuentro de forma más parecida al de la última jornada. De nuevo una temperatura agradable, de nuevo nuestra defensa era el mejor atacante del rival. De nuevo creábamos peligro por banda y lográbamos adelantarnos por 2-0 al descanso… pero el final fue bien distinto, y es que a veces el marcador al término de los 90′ depende de detalles que cambian totalmente la percepción final del espectador respecto al desempeño de su equipo en el campo.
Como digo, nuestra propia defensa sigue generando más peligro que los delanteros del equipo contrario. Esta vez partíamos de inicio con dos centrales puros, sin Pita incrustado en una posición que no es la suya. ¿mejoró esto las prestaciones atrás? En absoluto. De hecho, se notó que los problemas venían en la salida de balón, donde la mínima presión rival se convertía en una pérdida muy peligrosa y ocasión de gol o en un patadón largo hacia Barreiro, que va camino de récord mundial de balones aéreos bajados en una temporada, lo que justifica ya de por sí su titularidad. En la 2ª mitad, ya con el equipo más metido atrás, se cometerían menos errores, pero los suficientes para facilitar el empate de los visitantes.

Esta inseguridad atrás por suerte no se refleja en el equipo una vez se supera la primera línea de presión. Los 4 atacantes, hoy Yanis, Iriome, Herrera y Barreiro, generan buenas ocasiones por bandas y combinan bien entre sí e incluso con los laterales cuando se incorporan. De ese modo llegaron las mejores ocasiones lucenses y los dos goles, el primero en una buena conexión entre Herrera y Barreiro y el segundo en una buena jugada de Yanis por la izquierda que culminó en penalti por mano de un defensor (una de esas manos que este año sí se pitan y que si fuese en nuestra contra no nos gustaría nada) que transformó Barreiro.

Precisamente Yanis y Barreiro fueron la mejor noticia del día. El franco-argelino (y canterano vasco, cosas de la globalización) cuajó una actuación portentosa, tanto en ataque como ayudando en defensa. Sin duda, con él en una banda y Valentín en la otra, las jugadas de llegada-centro-remate pueden ser una constante esta temporada, y bendito problema que va a tener Eloy cuando vuelva Morente para hacer la alineación.

En cuanto al santiagués, por fin ha cuajado un partido digno de la categoría que se le supone. Lo ha hecho todo bien, más allá de los dos goles y su salida del campo ha marcado el inicio de la decadencia hoy del equipo. No sólo ha bajado y mantenido los balones en largo cuando no había salida clara, si no que ha distribuido bien las jugadas a ambas bandas a la menor ocasión. Esperemos que sea el primero de muchos encuentros iguales.

Todo cambió en la 2ª mitad

Con estos dos goles se llegaba al descanso y el equipo daba la sensación de que tenía muy clara la función de cada jugador. Incluso pudo llegar un tercero, que fue anulado por un claro fuera de juego. Sin embargo, el entrenador de la Ponferradina no estaba dispuesto a que los de Eloy reeditaran la segunda parte ante el Fuenlabrada, en la que se dedicaron a intentar que no pasara nada, así que puso en cancha en el 60′ todo el potencial ofensivo que tenía en el banquillo, con Larrea, Isi y Yuri (que ya había entrado en el descanso). ¿el resultado? en lugar de una apacible segunda parte en la que no pase nada como la del domingo, nos encontramos con un vendaval de entradas por banda de los bercianos, hasta que en una de ellas el balón acabó en la frontal del área en pies de Larrea, que anotó un golazo pegado a la base del poste.
Llegados a este punto, lo normal sería que el Lugo reaccionase y saliera de su área, pero en lugar de eso, Eloy prefirió retirar a Barreiro y dar entrada a Pita. Toda una declaración de intenciones de que lo que pretendía era dormir el partido y no ir a por el 3º, pero todo el plan se torció en una jugada de mala suerte, en la que un centro desde la banda izquierda golpeó en Iriome, haciendo que el esférico describiera un globo que cogió a contrapié a Varo y terminó por entrar en la portería tras pegar en el poste. Mucha mala suerte, pero también consecuencia de ese paso atrás dado por los nuestros. Además, con un solo delantero en cancha, generar ocasiones para recuperar la ventaja en el marcador resultaba complicado, así que el entrenador local quiso cambiar el ritmo dando entrada a Valentín. Y funcionó, ya que casi acto seguido llegó una ocasión en la que Castro, con todo a favor para marcar el 3-2, la mandó donde Manu García pudo llegar a desviarla.

Sin duda, sin un rebote tan desafortunado o un error en el remate como el de Carlos Castro, ahora estaríamos hablando del buen planteamiento inicial de Eloy en estos dos últimos partidos, pero el resultado nos deja pensando más bien en el mal resultado obtenido a consecuencia del paso atrás ordenado desde el banquillo.
De todos modos, un relativo tropiezo como este no debe tapar el hecho de que el entrenador ha logrado montar un equipo en el que cada jugador parece saber muy bien cual es su función y lo que le toca hacer, por lo que los resultados deben acabar llegando y las sensaciones son de que no vamos a pasar tantos apuros como el año pasado. No obstante, no todas las piezas están encajando en el esquema con tanta velocidad como lo ha hecho Rahmani y más nos vale que encajen cuanto antes, porque todos van a ser necesarios de aquí al final si queremos sacar victorias en encuentros tan ajustados como el de hoy.

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