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Diario de Héroes VI: los Hermosilla Alaña, árbitros valientes

por Denís Iglesias 2 julio, 2019
Hermosilla Alaña Cádiz

Cuando iniciamos esta aventura documental llamada Héroes lo hicimos a lo loco. Aún así, nuestra política de mínimos desde un principio era la de entrevistar a todos los jugadores, cuerpo técnico y directiva de aquel año maravilloso. Del estándar al fuego real nos fuimos desviando hacia periodistas, aficionados y otros protagonistas. Pero alguna entrevista salió por iniciativa de los que se ponen al otro lado… Eso sucede muy pocas veces. Un día recibimos en nuestro correo una misiva felicitándonos por el trabajo. Lo firmaba alguien que recordaba el Cádiz – CD Lugo como el partido más importante de su carrera. Y no era un futbolista o un técnico… Era un árbitro. Más bien, un par de colegiados, los Hermosilla Alaña, Ignacio y Carlos, dos hermanos que impartieron justicia, tal y como se suele decir, en el 3-1 del Carranza. Justicia que tiene difícil aplicación en lo más grande que tiene el fútbol: unos playoffs. Sólo los que lo han vivido saben la crudeza y la alegría que se asocian al momento más grande que vive un aficionado del fútbol modesto. Hicieron trío con Carlos Álvarez Fernández.

Los Hermosilla Alaña recordaban el encuentro con la misma trascendencia y quisieron dejar su testimonio. El suyo fue un ejercicio de humanización del cuerpo arbitral. Muchas veces pensamos que son enviados de Satán que tienen como única misión perjudicar los intereses de nuestro equipo. Van de negro y, por tanto, su final será siempre funesto. No se les deja hablar ni opinar. Son como el cuerpo militar. Parecen robots por generación espontánea que tienen automatismos programados: sacar tarjetas, reprimir y pitar todas las veces que sean posibles. Pocas veces uno piensa que el fútbol es también lo más importante para ellos. Muchos han jugado y saben lo que es estar del otro lado. La mayoría se ha bregado en campos de barro. Por eso es un auténtico privilegio escuchar a un par de personas tan formadas y sinceras como los Hermosilla Alaña. Dos complementos perfectos pese a sus claras diferencias de carácter. Árbitros valientes, valientes de verdad, muy lejos del soniquete torticero y monótono que se escucha en tantos campos. Hijos de la profesionalidad.

No pudimos rechazar tal oferta. En febrero, con alerta por nevadas en casi toda la Península, armamos un itinerario no apto para cuerpos con flojera. Soria y Miranda de Ebro fueron nuestras dos paradas. La primera, con bastante tendencia a cubrirse de blanco. Y la segunda, con unas vías de acceso que pueden convertirse en auténticas lenguas blancas. Vayamos por pasos. El sábado, 2 de febrero, vivimos un espectáculo lamentable en Los Pajaritos. Así, sin cortapisas. Porque cuando uno se mete entre pecho y espalda cientos de kilómetros cree que está en posesión de exigirle a su equipo que por lo menos no haga el ridículo. No hay hoja de reclamaciones y, pese a la grata compañía de los miembros de la Peña Lucense de Madrid, agarramos un cabreo que se prolongó en diferentes episodios de la pasada temporada. 

Sólo sé que había nieve

Borja y Xabi no tuvieron tiempo para reflexionar demasiado en la goleada. Nada más terminar el partido se metieron en sus respectivos vehículos para poner rumbo a Miranda mientras caía la noche. Llegó la nieve… Tal y como nunca habían visto. Pusieron las cadenas de tela y optaron por la ruta corta que el GPS ordenó. Un aparato preparado para no entender de climatologías ni de obstáculos. Ventisca acelerada. Curvas trazadas como si fueran derrapes. Las cadenas, perdidas ya alguna cuneta. Lo que en principio iban a ser dos horas de viaje se convirtieron en dos horas de resistencia al volante por la Sierra Cebollera riojana. Con más nervios que Manu al tirar penalti. Muchísimos más, por supuesto, porque el Eterno Capitán, desde aquellos once metros, habría sido capaz de conducir un tractor con los ojos vendados. El cansancio los llevó directamente a la cama sin mayores explicaciones. Yo me uní a la jornada siguiente. Alertado por la situación, opté por hacer más kilómetros, escogiendo la autovía A-1. Sólo sé que había nieve, como dijo nuestro amado presidente. Había tal cantidad que los copos caían sobre ondas blancas. Un océano calmo que se colaba en la carretera de vez en cuando. Si el viaje fue para recordar no lo fue menos la entrevista a los dos trencillas del Carranza. 

En Cádiz se acuerdan de Hernández Cifuentes, nosotros haremos lo propio con la profesionalidad de los Hermosilla Alaña

Nos recibieron en la sede del CD Casco Viejo de Miranda de Ebro. Un club con un gran trabajo en el fútbol base en una ciudad dominada por el Mirandés. Sitios en los que se respira fútbol. La entrevista tuvo un marco auténtica como la cantina y sala de trofeos del club. En la que había un futbolín antiguo con altavoces que vociferaban los goles. Con sus parroquianos aprovechando la mañana de un domingo para tomarse un café, muy o poco adulterado. En una esquina, donde lucen las copas de campeones, los Hermosilla Alaña volvieron a vestirse corto. Por lo menos en cuerpo y habla. Recordaron sus peores actuaciones y nos trasladaron una visión desde un prisma que es casi imposible de encontrar. No lo tuvieron fácil aquel 24 de junio de 2012, porque el encuentro de ida estuvo marcado por la polémica, o así quisieron entenderlo en Cádiz. 

Aún a día de hoy, cuando en las redes sociales los aficionados del CD Lugo recuerdan su particular día de todos los santos, algún seguidor gaditano menciona el nombre de Hernández Cifuentes, el colegiado del primer partido de aquella eliminatoria decisiva. Mucho más desapercibida pasó la combinación de apellidos que nos llevó a Miranda de Ebro para hacer una de las entrevistas más enriquecedores del documental. Hace apenas unas semanas, coincidiendo con la efeméride del ascenso, Carlos, ponía una foto del día D en Twitter. Su hermano respondía: «Nuestro mejor recuerdo arbitral». Los ‘Putxo’, jueces y parte sin caer en ninguna provocación ni presos del ambiente infernal que allí se vivió. Dos colegiados enteros que deberían brillar mucho más de lo que otros compañeros de profesión.

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