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Ensíllenme el potro rucio

por Colaboración 20 mayo, 2019

Por José Ricardo Carrete Montaña

Con este verso inicia Lope de Vega uno de sus más famosos romances de tema morisco. En este presenta a un caballero musulmán que nos relata el proceso de armarse con toda la indumentaria necesaria para la guerra y se despide de su amada antes de partir con su expedición. Se utilizará este romance, un poema compuesto por series (llamadas tiradas) de versos octosílabos con rima asonante en los pares, para hacer balance de lo sucedido el pasado domingo en el Ángel Carro.

Sirva como aviso que el autor de esta crónica ha sido deportivista desde su más tierna infancia y con su regreso a Lugo se ha ido aficionando poco a poco al equipo lucense y al ambiente que lo rodea. La victoria del Club Deportivo Lugo ante el Deportivo de la Coruña, por mucho que corte el impulso del equipo visitante, es el resultado más justo y más útil vistos los méritos de ambas escuadras. Los tres puntos harán más servicio a un equipo que luchó hasta la extenuación por la victoria que a uno que lucha por una ilusión inalcanzable y lejana.

Denme el adarga de Fez
y la jacerina fuerte;

una lanza con dos hierros,
entrambos de agudos temples,
y aquel acerado casco
con el morado bonete.

El Lugo salió al campo de batalla con la clara disposición de acometer contra la defensa contraria. Desde el primer minuto, la sociedad Manu Barreiro y José Carlos Lazo fue la lanza con dos hierros que percutió en el cuerpo de la defensa rival con interesantes combinaciones en corto, a menudo dentro del área rival. Como apoyo tuvieron a Cristian Herrera, que corrió infatigable buscando los huecos que estos dos dejaban en sus impactos. Fruto de la labor de los tres fueron numerosas ocasiones de gol, aunque sin demasiada fortuna en la ejecución final. Detrás de ellos, el Lugo erigió su adarga (tipo de escudo redondo) y su jacerina (cota de malla de acero) en la línea defensiva y especialmente en la figura de Giorgio Aburjania, quien se fajó contra el centro del campo coruñés y recuperó innumerables balones para iniciar nuevas acciones ofensivas.

Carlos Pita y Carlos Fernández. | Foto: RC Deportivo.

El partido se desarrolló en dos fases. La primera, hasta el decisivo gol de Lazo, se caracterizó por el dominio del Lugo en la tenencia del balón y las combinaciones en ataque, mientras que el Deportivo esperó armado atrás a que llegase su oportunidad en una salida tras robo. Estos 60 minutos nos dejan buenas esperanzas hacia el futuro, pues el equipo compitió de tú a tú con uno de los gallos de la categoría y mostró una capacidad de dominar el mediocampo y de generar juego ofensivo que no habíamos visto más allá de momentos esporádicos a lo largo de la temporada.

Sin embargo, tras el gol, aparecieron fantasmas que han sobrevolado el coliseo lucense desde el primer partido frente al Málaga. En primer lugar, la frágil condición física de los jugadores. Esto se observa en el hecho de que los tres cambios se produjeron a causa de lesiones y la fatiga, además de que tras el pitido final fueron varios los jugadores que se desplomaron exhaustos o parcialmente doloridos. Por otra parte, el equipo demostró que cuando se encierra atrás, por paradójico que parezca, se convierte en peor defensor. Los mejores minutos defensivos del Lugo fueron antes del gol, con presión intensa y dominio del mediocampo. El pitido final fue balsámico para los jugadores por el fin de la agonía física, y también para los aficionados que sufrimos viendo al equipo mantener estoicamente el marcador y la verticalidad.

Adalifa de mi alma,
no te aflijas ni lo pienses;
viviré para gozarte,
gozosa vendrás a verme;

breve será mi jornada,
tu firmeza no sea breve.

El resultado final del partido deja al Lugo fuera de los puestos de descenso y con el Tenerife y Rayo Majadahonda en una posición más precaria. Al igual que en el romance de Lope el guerrero promete volver a casa tras la batalla, con el esfuerzo y la garra mostradas ayer, el Club Deportivo Lugo ha hecho el juramento de volver a nuestros brazos como equipo de Segunda División tras las tres jornadas restantes y nos ha pedido mantenernos firmes en el ánimo. Ensillen el potro rucio, tomen la adarga, la jacerina, la lanza, y salgamos al campo de batalla¡la gloria nos espera!

Fotos: RC Deportivo.

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