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La línea quebrada de Saqués

por Daniel Martínez Baniela 22 marzo, 2019
El presidente del CD Lugo, Tino Saqués, durante el programa Ao Contraataque de Radio Galega.

Ocurrió, como todas las cosas que ocurren y tienen trascendencia, una noche. A Tino Saqués, presidente y dueño del CD Lugo SAD, se le calentó la boca y en el programa de Radio Galega Ao Contraataque se puso a soltar perlas como si no costasen, como si aquello fuese una charla de barra de bar y no lo estuviese escuchando nadie más que el aforo que acudió a O Vello Cárcere.

Dejando de lado el chascarrillo de dudoso gusto en el que decía que prefería que pasase a la final de Copa el Valencia que el Betis de Setién (deseo que se cumplió, para su alborozo) se descolgó con unas declaraciones en las que afirmaba que, tras echar a Emilio Viqueira, él mismo presidiría una comisión deportiva porque a un club como el Lugo no le encajaba bien la figura del director deportivo. En ese momento todos tuvimos la certeza de que había dado un paso más en su particular forma de ver el negocio del fútbol y que de una manera de mando presidencialista había pasado a una personalista. Como dijo Luis XIV de Francia, “el Estado soy yo”. Si cambiamos el “Estado” por el “Lugo”, nos haremos una idea del tema.

Desde su llegada al club, Saqués se ha dirigido de forma personalísima como presidente con conocimientos de todo. Además, de las tareas propias de la presidencia, se arroga ahora las deportivas, supongo que investido de la supuesta superioridad que da haber hecho un negocio rentable (económicamente, de lo deportivo ya tal) con la venta de Azeez sin traer ningún recambio, o de sacarle algo más de un kilo al Leganés por Kravets (trayendo para su puesto a un desconocido Lebedenko, que ni está ni se le espera pero ¿qué más da?). El caso es que ahora todo lo que pasa en el Lugo pasa por sus manos aún más que antes, donde las figuras de Toni Otero, Emilio de Dios, Víctor Moreno o Viqueira ya no tienen cabida. Sorba yo y ayunen los gusanos, que se decía antiguamente. 

Siempre he pensado que el presidente es el responsable último de todo lo que pasa en un club, sea esto bueno o malo. Florentino es igual de responsable de las cuatro Champions que del desbarre de temporada de su Madrid, por ejemplo. El presidente está para eso. Pero en ese reparto de culpas también hay grados, claro. Si Emilio de Dios te coloca a Maxi Rolón, el presidente puede ser responsable, evidentemente, pero la culpa es de Emilio. Sin embargo, ahora Saqués se queda sin pararrayos. Poder omnímodo, más todavía, para hacer y deshacer a su antojo, para jugar al Football Manager con un club de verdad.

Dado que se atribuye dichas parcelas de poder, será a él y solo a él al que le habrá que pedir cuentas llegado el caso, que llegará. Estamos a finales de marzo y de la recua de jugadores que finalizan contrato nada se sabe. No hay comunicaciones al respecto, ni mucho menos una aclaración sobre los que se cuentan o no para la próxima campaña. Se puede suponer que, dado lo delicado de la clasificación, se quiera esperar a ver cómo caza la perrita, pero eso al fin y al cabo no es más que dar la oportunidad para que jugadores que ya son libres de negociar se busquen las habichuelas en otro lado. Alguno ya lo ha hecho, según se desliza en los mentideros del entorno. Se sabrá.

Tampoco se sabe nada de la costosa obra que el club está obligado a acometer este verano si se queda, como todos esperamos, en Segunda. Nuevo fondo sur y cambio integral de la iluminación, más tras obras menores. No es moco de pavo pero, ¿se ha informado de algo a los aficionados? ¿Se ha comunicado algo a los accionistas minoritarios más allá de la generalidad de que ya tienen un presupuesto y un plan de obra que el presidente Saqués anunció (porque le preguntaron) en la última Junta de Accionistas? ¿Cuál es la fecha de inicio de las obras? ¿Cuánto va a costar? ¿Cómo se va a financiar? El que quiera saber que se compre un libro, que el amo no suelta prenda.

La inestabilidad campa por sus respetos en el Anxo Carro. Los entrenadores no duran más de una temporada, los directores deportivos han sido extirpados del organigrama del club, los jefes de prensa hoy están y mañana no, al igual que figuras del escalafón que se crean y se destruyen a voluntad, sin explicación, como esa empleada encargada de la imagen de marca del club que ya no está. La deriva ha pasado de ser preocupante en lo institucional a serlo en lo deportivo, lo único quizás que el aficionado no consiente que le toquen, pero que es una consecuencia de lo primero. Cuanto más humilde es el barco más importante es la estructura, porque es la que te va a librar del mal mar. Sin embargo, nadie puede adivinar que pasará mañana en el club, mucho menos para adivinar una línea de actuación a futuro que, de momento, solo ha sido quebrada. Aguantemos la categoría, que tiempo habrá para las reflexiones.

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