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Preguntas sin respuesta

por Javier Folgueira Lozano 10 febrero, 2019

Hoy no hay ganas de hacer una crónica al uso del partido de ayer, al menos por mi parte. Y eso que la tentación de titularla Pitas contra Pombos me ha hecho dudar, pero lo he compensado con el cutre-montaje de la foto y con eso aprovecho lo único mínimamente divertido que podría sacar el aficionado lucense del partido de ayer, porque por lo demás el estado que vive el club a nivel institucional es realmente deprimente, y el partido de ayer contribuyó a acrecentar ese estado. En resumen, hoy he decidido en lugar de una crónica plantear una serie de preguntas, de las cuales para muchas no creo que exista respuesta posible a día de hoy (o al menos no una única respuesta). Vamos allá:

¿se salvará finalmente el CD Lugo?

Es la pregunta clave que se hace toda la afición lucense y, por supuesto, una de las muchas para la que no tengo respuesta. Lo que sí tengo es opinión, que es lo que verteré en este artículo como terapia para mi desánimo futbolero, y mi opinión es que habrá que sufrirlo mucho, pero lo lograremos. Puede que no lo merezcamos por juego, pero sólo pensar en que gente como Pita o Seoane tengan que sufrir un descenso con su Lugo me hiela la sangre. Como mínimo, ellos no lo merecen, así que solo por eso vale la pena creer hasta el final.

Pero, ¿jugando así es posible?

Creo, sinceramente, que no. No se puede ganar un partido en la segunda división echándote atrás cada vez que te adelantas en el marcador.

¿es que no podemos marcar y mantener nuestra puerta a 0?

Hay que asumir de una vez por todas que al menos encajaremos un gol en cada partido

Eso es lo que parece pretender Monteagudo con sus planteamientos. Esperar atrás, mantener la puerta a 0 y cazar al rival a la contra. Pues bien, tenemos malas noticias para Monteagudo (aunque estamos totalmente seguros de que él ya lo sabe): menos de un tercio de los equipos son capaces de mantener su portería a 0 cada jornada. O lo que es lo mismo, 2 de cada 3 encajan gol. Es decir, hay que asumir de una vez por todas que al menos encajaremos un gol por partido. Porque es lo normal en esta categoría. En consecuencia, si con una diferencia de 1 gol a favor, te echas atrás y esperas al contraataque, lo único que logras es reducir tus opciones en ataque por proteger una portería que probablemente acabará batida de todos modos.

Pero, ¿tan mal defendemos?

Con lo de asumir que acabaremos recibiendo gol igualmente, no pretendo criticar directamente a la defensa. Como ya he dicho, el encajar goles es un problema de 2 de cada 3 defensas en segunda, es decir, lo normal. Sea por el provecho que sacan casi todos los equipos a balón parado o porque cada vez hay mejores jugadores en ataque en la categoría, entra dentro de lo normal encajar al menos un gol en cada partido. Aunque ojo, el Lugo en los últimos encuentros los encaja a pares, así que sin duda la defensa es mejorable actualmente. De hecho, solo Vieira y Josete están manteniendo el tipo atrás (aunque Josete pagase ayer con la titularidad sus errores en Soria).

¿y por qué ese empeño en jugar a la contra?

Monteagudo pretende jugar al contraataque en un equipo que lleva una década jugando a otra cosa

Llevo semanas machacando a mis compañeros lugoslavos con que Monteagudo pretende jugar a la contra en el Lugo. Ayer en rueda de prensa, hay dos declaraciones del míster que lo evidencian:

“en la jugada que le cae a Manu, que puede ser gol, en el momento que está el partido, el cambio que me falta ya puede ser diferente, nos ponemos por delante, tenemos mucha velocidad en el campo y los podemos pillar a la contra”

“fallamos 5 o 6 balones en salida de balón (…) hay que ser listos en ese aspecto, buscar un balón largo y salir de ahí”

Es decir, pretende jugar al contraataque en un equipo que lleva una década jugando a otra cosa. Que me parece muy loable que un entrenador pretenda imponer su estilo, pero no olvidemos que esta plantilla no se diseñó con esa finalidad, y nuestros mejores pilares, Pita, Iriome, Seoane, … son jugadores de toque, no de carrera. Querer cambiar el estilo de juego de un club en mitad de una temporada me recuerda a Don Quijote empeñado en derribar los molinos de viento, puede que tenga buena intención, pero es una tarea imposible.

Sinceramente, no sé si el técnico manchego jugaba así en el Cartagena y por eso trata de hacer lo mismo en Lugo, pero como decía anteriormente, quedarse atrás buscando la contra con la esperanza de no encajar un gol, a día de hoy y en esta categoría, es utópico.

Entonces, ¿esto cómo se soluciona?

Los Lugoslavos decíamos el año pasado que si una cosa había cambiado Francisco, era que con Luis César terminábamos los partidos colgados del larguero y encajando en los minutos iniciales y/o finales de cada parte. Con Francisco, eso cambió y nos admiraba cómo el equipo trataba de jugar todo el partido en campo rival, incluso con el marcador a favor.

Pero en el caso de Monteagudo, no es así. Defendemos en campo propio, no en campo rival, y mandando balones en largo, no arrebatando la posesión al contrario. Y no quiero reabrir el debate de la posesión: tener más posesión no garantiza la victoria, pero desde luego garantiza que el rival tiene menos tiempo el balón y dispone menos de él para crear ocasiones. O visto de otro modo, regalar el balón al rival como hizo el Lugo ante el Zaragoza en la segunda mitad equivale a darle más tiempo para elaborar jugadas y crear peligro. En cambio, los maños tras anotar el 1-2 durmieron el encuentro con el balón en pies de Eguaras y los dos centrales. No creaban nuevas ocasiones, pero ayudaban a que el Lugo tampoco lo hiciese.

Pero yendo al grano, lo que pretendo decir es que, si Monteagudo sigue empeñado en jugar a la contra, va a tener que plantearse que necesita al menos 2 goles de ventaja primero para poder hacerlo y, como se vio ante el Rayo Majadahonda, ni siquiera eso garantiza la victoria cuando juegas metido en tu propia área.

¿puede ser la solución un cambio de entrenador?

No lo creo, no a estas alturas. El propio cambio de Javi López por Monteagudo lo evidencia: aunque hubo mejoría, no basta para salir del pozo. Por ser desagradablemente gráfico, como en el chiste, seguimos hundidos en la mierda hasta los tobillos, lo que pasa es que antes habíamos caído de cabeza en el estiércol y ahora estamos de pie. Con Monteagudo, salvo en Soria, al menos se lucha por sacar algo de los partidos. De Pamplona, Almería o Málaga se pudo traer algún punto en otras circunstancias. Dentro de lo malo, no vemos esperpentos como los del Wanda o en casa frente a Oviedo y Cádiz, partidos en los que simplemente nos arrollaron y en ningún momento tuvimos opciones de sacar algo positivo.

 Lo que de verdad toca ahora es que Monteagudo le dé una vuelta a su libro de estilo y deje de fiar todo a dejar la puerta a 0 y cazar una contra. Ya ha quedado claro que eso no va a funcionar.

Más que plantearse un cambio de entrenador, habría que plantearse quién eligió a un entrenador cuyo estilo de juego no coincide con el de los jugadores de la plantilla, pero eso no toca ahora. Lo que de verdad toca ahora es que Monteagudo le dé una vuelta a su libro de estilo y deje de fiar todo a dejar la puerta a 0 y cazar una contra. Ya ha quedado claro que eso no va a funcionar.

¿y los árbitros, qué?

Pues los árbitros, como siempre, no nos engañemos. Parece que este año nos roban más que los anteriores, pero quien dice eso no recuerda los partidos de la temporada pasada ante Valladolid, Córdoba u Oviedo, con expulsiones injustas y penaltis inventados. La diferencia está en que este año no somos capaces de contrarrestar los efectos de un mal arbitraje con buen juego. Si no somos capaces de dominar un partido, cada error arbitral pesa el doble o, dicho con un ejemplo que lo aclare, defender con uno menos es más asumible si antes de la expulsión vas ganado 2-0.

Ya, pero para la afición no hay críticas, ¿no?

De entrada, para quien crea que en Lugoslavia no tenemos críticas hacia la afición, le recomiendo esta lectura:

Lugo, una afición ¿de segunda?

Ya hemos dejado claro muchas veces que la afición lucense es menos de la que corresponde a los méritos del equipo, pero la actual crisis del club poco tiene que ver con ello. Repasemos (una vez más) las cifras de asistencia y población de cada club:

  Asistencia media hasta la J24 (Fuente: transfermarkt) Población municipal (fuente: INE) Asistencia / población
Almendralejo  9.500  33.468 28,39%
Cádiz 13.101 116.979 11,20%
Soria 3.295 39.112 8,42%
Gijón 19.432 271.843 7,15%
Pamplona 13.914 199.066 6,99%
Coruña 16.582 244.850 6,77%
Oviedo 13.907 220.020 6,32%
Sta. Cruz de Tenerife 10.543 204.856 5,15%
Majadahonda 3.518 71.785 4,90%
Albacete 8.290 173.050 4,79%
Granada 10.090 232.208 4,35%
Elche 9.933 230.625 4,31%
Tarragona 5.297 132.299 4,00%
Las Palmas de GC 13.794 378.517 3,64%
Almería 6.976 196.851 3,54%
Córdoba 11.391 325.708 3,50%
Lugo 3.409 98.025 3,48%
Zaragoza 20.874 666.880 3,13%
Málaga 17.067 571.026 2,99%
Reus 2.962 103.477 2,86%
Palma de Mll. 8.622 409.661 2,10%
Alcorcón 2.933 169.502 1,73%

Recalcamos una vez más que, aunque Lugo esté a la cola de la tabla, tiene una asistencia equiparable a la de Zaragoza o Málaga en relación al tamaño de la ciudad, y a nadie se le ha ocurrido poner el foco en esas dos aficiones cuando al equipo le han venido mal dadas. Por cierto, Zaragoza y Málaga, dos ciudades que casualmente (o no) también tienen equipos ACB con aficiones muy numerosas. Y si alguien opina que en esos casos está justificado porque meten a 20.000 personas en el campo, que se fije en la asistencia de Alcorcón o Numancia y después que revise la clasificación de segunda, a ver si hay una relación directa entre asistencia y desempeño futbolístico. Pero claro, la muletilla de la poca asistencia es un muy buen comodín para contestar a preguntas incómodas y desviar la atención.

Quiero añadir aquí una nota personal: ayer estuve antes del Lugo-Zaragoza en el Ensino-Perfumerías Avenida (maldito sea quien pone los horarios de ambos) y me pareció una buena metáfora de lo que son ambos clubes. Las nuestras en un momento dado perdían de 13, pero la sensación en la grada era de estar viendo un gran partido, con las nuestras entregadas y peleando. Llegaron a remontar, ponerse a 1 y estar cerca de ganar un partido que enfrentaba a un conjunto con menos masa social aún que el Lugo, contra otro campeón de Europa. Nadie pensó al terminar que afición o equipo no habían estado a la altura. En cambio, en el Anxo Carro, con 1-1 en el marcador, la sensación en la grada era de un equipo que entregaba el balón al rival y tarde o temprano lo acabaría pagando. Poco después llegaba el 1-2. De uno de los dos partidos salía la gente con sensación de querer más y deseando volver, ¿adivinan cual? El resultado no lo es todo.

¿y qué pretenden esos apenas 3.000 cantándole a la directiva?

Algún periodista decía ayer que no entendía por qué los mismos que pedían la dimisión de Viqueira ahora pedían la de Saqués precisamente por cargarse a Viqueira. Pues bien, habría que preguntarle a los que cantaban ayer (que tampoco eran todos los presentes) por qué lo hacían, pero pensar que las críticas primero a Viqueira y ahora a Saqués son elementos independientes es no conocer el problema. Las críticas a Viqueira venían de ese empeño en beneficiar a los representados por Promoesport por encima de los intereses del club para el que supuestamente trabajaba. Las consecuencias de esa política no se han hecho esperar: jugadores diciendo que le dedicarán a Viqueira la victoria y con ello poniéndose en contra a buena parte de la afición, compañeros que se preocupan de a quién alinea el míster porque no es alguien de su misma agencia, ventas de jugadores inexplicables con las bajas actuales (Borja San Emeterio), fichajes igualmente inexplicables (el propio Borja cuando aún había 4 laterales sanos en plantilla), contratos de duración dudosa, como el actual a Manu Barreiro (no quiero ni imaginar 3 años de actuaciones como la de ayer), …. Puede que precisamente este último ejemplo haya tenido mucho que ver con el despido de Viqueira, pero volviendo a los gritos de la afición, Saqués es el responsable último de la contratación de Viqueira y del momento de su despido, tras haber desaprovechado otra ventana de fichajes sin haber solucionado el desaguisado veraniego, así que los cánticos contra uno son consecuencia directa de las acciones del otro y por lo tanto perfectamente explicable el enfado de un importante sector de la afición con el ahora presidente/secretario técnico del club.

Entonces, ¿no hay nada positivo que decir del CD Lugo?

Poco, pero algo hay.

En lo deportivo, Toni Martínez parece un gran fichaje y también Gerard Valentín, más allá de lo necesario que fuese traer un lateral derecho teniendo ya a Campabadal y Borja.

Por otra parte, seguimos 3 puntos por encima del descenso, claramente insuficiente, pero permite margen para salvarnos si se corrigen determinados planteamientos.

En algunos partidos de este año se ha jugado a gran nivel. En mi opinión, en los encuentros de Sporting y Málaga (fuera) se jugó bien y con control de lpartido, aunque finalmente no se ganasen. En ambos, la clave fueron los tres hombres de la medular (Seoane-Azeez-Muñiz y Seoane-Azeez-Pita, respectivamente). Pese a la baja de Azeez, un trivote Seoane-Pita-Muñiz/Gil (o incluso Aburjania o Campillo) con seguridad nos daría más control del juego y dificultaría el juego de los medios rivales, pero para eso hay que querer tener el balón.

En lo institucional, se salvan el trabajo con el Lugo Genuine y el equipo femenino, peleando por el ascenso, y las aportaciones de Mandiá a la secretaría técnica.

Y si con este juego y este desaguisado organizativo, sigue habiendo 3.000 en el estadio, sin duda ese es un punto positivo. Somo pocos, pero pocas aficiones hay tan fieles. Que le pregunten a Setién tras perder con el Alcoyano. Aunque bueno, los hay que prefieren alejarse lo máximo posible de todo lo que recuerde a Setién, estilo de juego incluido. De hecho, los hay que le desean la derrota incluso cuando ya no está entrenando al Lugo. Deben ser cosas de los auténticos conocedores del fútbol.

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