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Lugo, capital Constantinopla

por Aarón Cabado Vázquez 13 febrero, 2019

En el año 330 se hizo efectivo el traslado de capitalidad del Imperio Romano. El emperador Constantino I designó a Bizancio, actual Estambul, como nuevo epicentro de la superpotencia romana. Y el tiempo le otorgó la razón: Roma y el Imperio de Occidente caerían en el siglo V, mientras que el Imperio de Oriente, edificado en torno a Bizancio (que luego pasaría a denominarse Constantinopla), pervivió un milenio más, hasta el XV.

Las historias que perduran, por lo general, son las heroicas. En el otro extremo de la balanza se acumulan los fracasos, las historias de aquellos que intentaron ser héroes y no lo consiguieron, porque para ser salvador de algo hace falta más que simple voluntad.

Otro Constantino, de apellido Saqués, intenta erigirse como salvador del Club Deportivo Lugo. El actual presidente de la entidad, que llegó al cargo en el año 2015 tras coger el testigo de José Bouso, se encuentra, probablemente, en la situación más convulsa desde que inició su mandato. La deriva institucional del club, en el que la inestabilidad ha sido patente en cada una de las temporadas, ha alcanzado su punto álgido con los acontecimientos de las últimas semanas.

Antes de la llegada de Tino Saqués, el Lugo vivió un período de bonanza en los principales puestos de responsabilidad, con el triunvirato formado por el mencionado Bouso en la presidencia, Carlos Mouriz en la dirección deportiva y Quique Setién en el banquillo. Los dos primeros ocuparon sus cargos durante más de una década, mientras que el entrenador cántabro dirigió al Lugo a lo largo de seis campañas.

En las tres temporadas y media que lleva Saqués como presidente, ya han pasado cuatro directores deportivos (Toni Otero, Emilio de Dios, Víctor Moreno y Emilio Viqueira) y seis técnicos (Luis Milla, José Durán, Luis César Sampedro, Francisco, Javi López y Alberto Monteagudo). Y esta inestabilidad tiene un impacto inequívoco en el rendimiento deportivo. No es una ciencia exacta, pero tenemos claros casos de clubes pequeños que han alcanzado cotas elevadas gracias a una excelente gestión, así como de entidades históricas que se han visto relegadas a categorías inferiores debido a la toma deficiente de decisiones.

En las tres temporadas y media que lleva Saqués como presidente, ya han pasado por el Lugo cuatro directores deportivos y seis entrenadores

El Lugo alcanzó la Segunda División con una identidad marcada y la existencia de un proyecto común. En los últimos tiempos, los continuos cambios han propiciado que el club entrase en una dinámica de inquietud interna que ha acabado estallando esta temporada, en la que el Lugo ha destituido a su entrenador —Javi López— por primera vez desde 2002, y en la que también se ha rescindido al director deportivo —Emilio Viqueira— por discrepancias entre él y Saqués. En líneas generales, ambas destituciones han sido valoradas positivamente por la afición albivermella, pero el problema estriba en su contratación. El Lugo, uno de los clubes de menor entidad de la categoría, no puede permitirse una planificación tan esperpéntica como la de este año, un lastre del que resulta difícil reponerse.

A la inestabilidad institucional se le añade una transparencia nula en el plano deportivo. Como ejemplo, el propio contrato de Viqueira: en el anuncio de su fichaje, el Lugo aseguraba que tenía una duración de cuatro años, pero hace una semana, Saqués explicaba que en realidad dos de esas temporadas eran opcionales. Algo similar ocurrió con Vasyl Kravets: el Lugo anunció en verano de 2017 que ejercía por él una opción de compra, y año y medio después nos enteramos de que el Lugo únicamente tenía en propiedad un 50% de los derechos del futbolista, y que por ende, los ingresos derivados por su traspaso se reducían a la mitad.

Este cúmulo de acontecimientos ha generado un ambiente de crispación hacia el actual presidente del Lugo; y este ambiente se ha acrecentado todavía más tras sus declaraciones de la semana pasada en Ao contrataque, tanto por el desdén manifestado hacia Quique Setién al expresar su deseo de que el Valencia superase al Betis en las semifinales de Copa del Rey, como por su insólita frase «la figura del director deportivo no encaja en el Club Deportivo Lugo». Al parecer, un presidente con plenas potestades en la parcela deportiva sí tiene encaje. Cambiamos la capitalidad: adiós Lucus Augusti, hola Constantinopla.

Pd: No todo van a ser malas noticias, al menos ha vuelto el clasicazo del Undecálogo de Borja.

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