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Viqueira sigue teniendo deberes (a pesar de todo)

por Ramón Rivas 2 enero, 2019

El mercado de invierno es para los despistados. Son las recuperaciones de septiembre. Aquellos que han hecho los deberes cada día, que han atendido en clase y han estudiado para los exámenes se toman el verano con calma y si acaso acuden a subir nota; saben que no tienen nada que perder. Son los mismos que hacen algún pequeño retoque en su plantilla en busca de más diversidad y fondo de armario. Sin embargo, para los que llevan el curso colgado desde el primer día es la única tabla de salvación. Dependen de la doble oportunidad, y se aferran a ella como clavo ardiendo. Necesitan reformas estructurales para no pasarlo mal, casi siempre debido a una errónea planificación. A veces ocurren las lesiones graves como puede ocurrir que te pongas malo justo el día que la profe va a dar todos los apuntes que entran en el examen, pero esos casos son los menos. Cuando llevas un mes de competición miras las caras y más o menos ya sabes quiénes son los que están buscando las fórmulas, a varios meses vista, para poder cuadrar las cuentas con los movimientos del mes de enero.

Es el caso del Lugo de Emilio Viqueira. Mucho se habló de la situación económica que legaba Víctor Moreno a su sucesor, pero la realidad a día de hoy es que, a excepción de Varo, Lazo y Miguel Vieira, todas las apuestas del santiagués han sido fallidas. Empezando por la del entrenador, que es la más importante. En un club que no se ha caracterizado por la estabilidad en los últimos años, que Javi López sea el primer técnico destituido desde la época de Julio Díaz lo explica todo. Jona, Dongou, Aburjania, todo es desierto. Calderón, San Emeterio… los héroes modernos de esta época teñida de albivermello. De la confianza en la cantera, ni rastro.

Y no será porque Viqueira no repitió hasta la saciedad que iba a apostar por los chavales porque él había vivido esa misma situación siendo jugador. Del Dépor, que todo hay que decirlo. Nadie pide milagros, pero muchos nos preguntamos si el rol residual que han desempeñado estos futbolistas no se podría haber reservado para las figuras más pujantes del Polvorín, toda vez que así se ahorran recursos que se podrían emplear en contratar hombres que realmente te marquen las diferencias en el primer equipo. O en no cerrar los ejercicios económicos con deudas. O en reservarlos para las necesarias modificaciones que requieren el alumbrado y la grada de Fondo Sur, cuyas obras se ejecutarán con unos recursos que, en boca del presidente, buscarán “debajo de las piedras”. Me quedo mucho más tranquilo.

Lo cierto a día 2 de enero es que el Lugo tendrá que acudir al mercado en busca de goles, precisamente lo más caro y lo más difícil de encontrar. Se hará una apuesta más o menos contrastada, y a rezar para que salga bien. Yo es que soy ateo, no entiendo de fe. La dirección deportiva se lanzará a solucionar los problemas del equipo a una feria que en todos estos años no ha dejado casi nada aprovechable a excepción de Caballero y Kravets. Antes, claro, habrá que soltar lastre y liberar fichas. Porque a pesar de la terrible situación (sic) con que se encontró Viqueira al aterrizar en Lugo, el número de incorporaciones que realizó no fue precisamente bajo. No obstante, estas no son las únicas preocupaciones con las que cuenta la secretaría técnica. Un importante número de jugadores, algunos de ellos claves en el esquema de Monteagudo, terminan contrato en 2019 y son libres desde este martes de escuchar ofertas para vincularse a otros clubes a partir del 30 de junio. Objetivo de este artículo es, y aunque no lo parezca por ahora, hacer balance del paso de estos jugadores por la entidad amurallada, calificarlos y comentar la conveniencia, o no, de ponerles sobre la mesa una oferta para extender su contrato.

Juan Carlos Martín – Sobresaliente

2 campañas magistrales defendiendo la meta lucense. Mandón, sobrio y espectacular cuando se le requiere. Fue el mejor jugador durante la pasada temporada, y uno de los pocos que mantuvo la línea tanto cuando venían bien dadas como cuando cambiaron las tornas. Empezó este curso un tanto dubitativo, atosigado por las grandes actuaciones de Alberto Varo en Copa del Rey, pero ya se ha recuperado. Para muestra, sus intervenciones el otro día frente al Spórting. Cuentan las buenas fuentes que es uno de los que lleva la voz cantante en el vestuario, que pega dos gritos cuando es necesario y un tipo que siente realmente las derrotas y se alegra de corazón por las victorias. Nos puso bajo los focos con un gol para el recuerdo y de su boca sólo salieron palabras de humildad y de sentido de equipo. Nadie le ha hecho sombra hasta el momento, y no existen razones lógicas para no querer contar con él en el futuro, pero el Lugo no debe volverse loco: es un jugador que puede tener mercado y el puesto de portero está bien cubierto.

Edu Campabadal – Notable

Lleva un año y medio en Lugo y solamente lo hemos podido disfrutar 6 meses. Pero vaya 6 meses. A tal nivel que nadie se acordó de un tal Jordi Calavera. Rápido y seguro en defensa, desequilibrante y muy participativo en ataque. Luego se rompió, y la lesión no sólo le afectó en lo físico, sino también en lo anímico. Su reaparición se precipitó por la caída de Leuko, pero demostró que no estaba preparado. Todavía le seguimos esperando, pero si es capaz de volver por sus fueros, Campabadal es un lateral de semejante talla que el Lugo no se puede permitir el lujo de dejar escapar.

Desde su lesión de rodilla, Campabadal no ha vuelto a ser el mismo.

Josete Malagón – Notable

Si la Segunda División fuese la NBA Josete se llevaría de calle el Most Improved Player. Una de las noticias del año 2018. La reconversión de un futbolista sin ningún tipo de pedigrí que acaparaba burlas en el káiser de la zaga. A tal punto hemos llegado que su sanción por acumulación de amonestaciones de cara al derbi de Riazor es un hecho casi dramático. Ahora mismo es indispensable y sería una gran noticia para la parroquia rojiblanca que el club anunciara la renovación del central ilicitano.

Ramón Azeez – Notable

Su comportamiento fuera del terreno de juego empaña el excelente desempeño en el campo de un futbolista de Primera División. Llegó de la mano de Francisco, y parece ser que se le cruzaron los cables con la salida del actual técnico del Huesca. Sin embargo, en estos mundos a veces merece la pena tragar en pos de un beneficio mayor. La realidad con Azeez es que la caída del equipo en la segunda vuelta de la temporada pasada tuvo mucho que ver con el descenso de su rendimiento, y el paso adelante que se ha visto ya bajo la batuta de Monteagudo también ha llegado de la mano del retorno del nigeriano al once, después de un inicio muy complicado. En su contrato posee una cláusula de renovación automática por un año más en caso de participar en 15 partidos en los que dispute 45 minutos o más, y en manos del club está el ejecutarla.

Sergio Gil – Bien

Recuerdo como si fuera hoy aquel 31 de agosto cuando se incorporó al centrocampista aragonés. Lo recuerdo porque me tocaba trabajar, en El Progreso, y estábamos muy atareados cubriendo la actualidad del Lugo en un último día de mercado frenético. Cuando se anunció oficialmente la llegada de Sergio Gil ninguno le conocíamos, y nos pusimos a buscar información y a hacer llamadas a Zaragoza como locos. Las referencias eran las de un jugador súper talentoso que se marchaba del club de su vida por su nefasta relación con la directiva del club maño. Salía por la puerta de atrás y recalaba en Lugo en busca de protagonismo. En teoría llegaba aquí tras rechazar ofertas de Holanda y de Francia. Le querían el Mónaco y el Marsella, decían. Hay que ver las historias con las que se encuentra uno cuando echa la vista atrás. Hoy ya no queda nada de aquella loca teoría; parece evidente que Sergio Gil nunca alcanzará ese nivel. Sin embargo, a mi es un jugador que me gusta. Está cumpliendo su tercera temporada a orillas del Miño, y la situación no parece haber cambiado nada desde el verano de 2016. Si acaso a peor. Siempre a la sombra de la dupla mágica, el fichaje de Azeez parece haberle condenado todavía más al ostracismo. Pero él siempre está ahí, raro es el día que no aporte cosas interesantes cuando el entrenador le requiere y de su zurda siempre salen detallitos de los que gustan a la afición. No sé si él estará pensando en dar un giro a su carrera y dejar atrás la Muralla, pero personalmente me gustaría que se quedara.

Sergio Gil todavía no se ha asentado como titular en el Anxo Carro.

Bernardo – Bien

Llegó con un gran cartel, tras hacer una muy buena temporada en un Sevilla Atlético revelación. Central maduro y consolidado, pero con mucho futuro por delante. A priori, la apuesta era buena y Víctor Moreno se apuntaba un tanto. La rueda de prensa de su presentación todavía causó mejor impresión: era el yerno perfecto. Todo iba rodado, y su primer medio año haciendo pareja con Ignasi Miquel fue de categoría. Se complementaban a la perfección y fueron parte decisiva en aquella tremenda primera vuelta del Lugo de Francisco. Pero con la salida de Ignasi y la lesión de Campabadal la defensa empezó a hacer aguas, y al cordobés se le vieron las costuras. Dejó de jugar con tanta regularidad, y la situación para él este año no ha mejorado en absoluto. Tiene sus cosas buenas y malas. Es fuerte en el juego aéreo y se desenvuelve bien en situaciones de área debido a su intuición y su coraje. Sin embargo, lejos del portero sufre muchísimo. Es desesperantemente lento y con el balón no aporta soluciones excesivamente fiables, sino más bien todo lo contrario. No es un mal jugador ni mucho menos, pero el Lugo debería considerar si le compensa tener en el banquillo a uno de los salarios más elevados de toda la plantilla.

Luis Ruiz – Suficiente

Aprobado raspado. Las comparaciones son odiosas, y Luis Ruiz lo sabe mejor que nadie. Tener en su mismo puesto al jugador con más proyección del equipo no le ayuda en absoluto al onubense, pero lo cierto es que cuando ha jugado -que es muchas veces entre lesiones, ausencias o bajos momentos de forma de Kravets- no ha aportado gran cosa. Cumplidor en defensa, inoperante en ataque, especialmente a la hora de centrar. Llegaba con un buen cartel tras ser importante en Cádiz y en el Leganés del ascenso, pero se ha visto que es un futbolista correcto sin más. Se comenta que cuenta con ofertas y a día de hoy no parece demasiado probable que vaya a continuar en el equipo.

Guille Donoso – Suspenso

Una de las apuestas fallidas. Brilló en su cesión en Segunda B a la Ponferradina, pero es de dominio público que no está preparado para la categoría de plata, al menos no para un equipo del nivel competitivo del Lugo. Seguramente saldrá cedido ahora en invierno para liberar una ficha y el día 30 de junio termine definitivamente toda su vinculación con el Lugo.

Foto portada: El Progreso / Fotos cuerpo: CD Lugo

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