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Diario de Héroes IV: Los bríos de Liru

por Denís Iglesias 13 enero, 2019
Liru, primero por la derecha, durante la celebración del ascenso en Lugo.

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El fútbol es un deporte de equipo. En el manifiesto fundacional de este deporte, firmado por unos cuantos rudos británicos, figuraba esta proclama, lanzada muchas veces como tópico, pero que en la plantilla del CD Lugo que consiguió el ascenso a Segunda cobra toda su relevancia. En la producción sin ‘límites’ de #DocuHéroes no queríamos dejar ningún fleco al aire. Desde un primer momento nos fijamos ir a cualquier rincón para hablar con todos los jugadores que participaron aquel año. Sin importar ni valorar su cantidad de minutos.

Una de las incursiones en Andalucía (aún nos queda alguna por hacer) nos llevó a Jerez de la Frontera. Allí, en su casa, vivía y jugaba el Héroe Sergio Iglesias ‘Liru’, lateral izquierdo que en la 2011/2012 vivió su primera experiencia fuera de casa. Con lo que ello supone. Una avalancha de nuevas costumbres y obligaciones en un equipo que tenía como objetivo fundamental cerrar las heridas del frustrado ascenso del curso anterior.

La otra familia

Liru nos citó para la entrevista en el Estadio Municipal de Chapín. Un campo mítico que casi parece una plaza de toros por su reconocible forma circular. Con esas pistas de atletismo que usuales en los años ’90 y 2000. Por lo menos este feudo acogió varios campeonatos. Chapín es la casa del xerecismo, una corriente ideológica muy comprometida que surcó los cielos con su Xerez CD en la 2009/2010 y que después sufrió en sus carnes el descrédito de los descensos administrativos y el aliento de una liquidación que nunca llega. Era el equipo de procedencia de Liru cuando fichó por el CD Lugo a finales de agosto de 2011, casi con la bocina del mercado encima. El Xerez CD milita ahora en Tercera, junto al Xerez Deportivo FC, un club que fundaron socios y simpatizantes de la SAD en 2013 y en el jugaba Liru en el momento de la entrevista.

Los ‘Héroes’ eran unos vecinos más, una cercanía que se ha ido diluyendo con el profesionalismo, y que fue otra de las claves de su éxito

Al lateral jerezano no le han machacado los focos del fútbol más mediático, a pesar de que el fútbol en Jerez sea otra religión. Habla con total de naturalidad, sin perderse en ver cómo puede ocultar esta u otra opinión. Para Liru, como la mayoría de los Héroes del Carranza, la 2011/2012 fue una de las mejores de su vida. Mouriz procuraba que el aterrizaje de los nuevos fuera lo más suave posible. La mayoría se iba a vivir por la zona de Augas Férreas, que después se convirtió en uno de los escenarios de la victoria del Carranza, con una ciudad echada a las calles para celebrar el triunfo de su equipo.

En el caso de los más jóvenes (Liru llegó a Lugo con 20 años) se procuraba una solución intermedia. El jerezano se fue al Hostal Bríos, situado cerca del que antes era el campo del Polvorín FC. Un establecimiento muy familiar, con Jose y María al frente, que tuvo en sus habitaciones a varios jugadores del CD Lugo. Todavía los recuerda como dos grandes apoyos aquel curso. Ellos también rememoran que aquel año tuvieron un hijo más viviendo en su hostal. Es sólo una muestra del vínculo que había aquellos jugadores y la ciudad, que los veía como unos vecinos más. Esa cercanía se ha ido diluyendo con el profesionalismo y es algo que los aficionados echamos de menos.

Aprendizaje compartido

Liru tuvo que afrontar molestias físicas en varias fases de la temporada. Aún así, jugó siete partidos como titular, como recambio de Aitor, un portento físico y que por su mayor experiencia partía como titular. Si alguien dudaba de la convivencia pacífica y del aprendizaje compartido que pudieron tener estos dos jugadores, sólo hace falta ver las declaraciones del hoy capitán del Extremadura UD, equipo en el que es suplente: «Yo siempre aprieto. Lo digo siempre y soy muy repetitivo. Es la situación que me está tocando. Me encantaría jugar, pero no lo estoy haciendo y lo que tengo que hacer es ayudar a mis compañeros. A la persona que esté jugando en este momento, a quien sea. Para hacerlos mejor a ellos. Trabajar duramente para que ellos vean que yo estoy apretando y ellos aprieten más y el equipo se contagie».

Y eso fue exactamente lo que hizo Liru. Apretar a pesar de las lesiones. Apretar a pesar de que en su primer año fuera de casa tuvo que vivir una enfermedad familiar. «Pasa a comprarte los billetes y márchate unos días a casa. Ellos te necesitan ahora más que nunca», le dijo Mouriz antes de concederle un permiso que demuestra la humanidad de aquel microcosmos único que consiguieron jugadores, dirección deportiva, técnicos y, por supuesto, aficionados. De ahí que el asalto al Carranza, aunque pareció perpetrado por un pueblo pequeño y manso, fue obra de una república bien organizada que creía más en sí misma que cualquier otra. Y, oye… ¡qué gustazo para un jerezano como Liru frustrar un ascenso al rival y vecino gaditano! ¡Vaya si se acuerda…!

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