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Diario de Héroes I. La prima de Belencoso

por Denís Iglesias 21 diciembre, 2018

“¡Estaban primados!”. Es uno de los lamentos más repetidos entre los jugadores y aficionados que no consiguen su objetivo. Da igual si es la permanencia o el ascenso. La decepción a veces tiene una base real. Otras es, sin más, frustración. Imaginan que corre dinero por tubos aeroneumáticos hacia todos los estadios de los rivales, dispuestos a, con un toque de dinero, ser los mejores del mundo. Da igual que en el resto de la temporada hayan sido los últimos. El capital los tocará y los convertirá en el Brasil de Pelé.

En Segunda B son más importantes aún. La categoría no tiene convenio y, por tanto, suponen una ayuda extra para jugadores que en ocasiones compatibilizan su oficio de la pelota con otros. Las negociaciones del pago son intrincadas. Porque en las colectivas se requiere un consenso no siempre fácil de alcanzar. El CD Lugo de la temporada 2011/2012, protagonista de #DocuHéroes, vivió un episodio curioso a la hora de repartir las primas. Pensad que venían de proclamarse campeones de su grupo en Segunda B y de rozar el ascenso con las dos manos. Primero, ante el Real Murcia. Después, ante el Alcoyano. Pensar en apuestas daba pavor.

Repetir clasificación para la promoción de ascenso, después del duro palo del año anterior, fue en sí mismo un hito. El equipo dirigido por Quique Setién terminó tercero la temporada. Esperaba la vía difícil. La aventura de ser mejor que los mejores de 80 equipos después de tropecientos partidos en las piernas. Con el miedo a volver a no volver a triunfar en la garganta. Días antes del inicio de esta aventura mortal, que es la que más asusta a los equipos que descienden de Segunda División, Carlos Mouriz bajó al vestuario para negociar los monises. Los que conocen al actual director deportivo del Racing de Ferrol saben que mira cada céntimo con rigor. A los jugadores se les plantearon varias opciones.

La primera: ganarían dinero extra por cada partido ganado. La fórmula segura, por la que optó casi toda la plantilla. Una motivación diaria, anticipación de lo que después se empaquetó como cholismo, que es lo que hacemos todos los curritos de a pie. Vivir al día. Lo que venga después, ya se verá… Y más, a sabiendas de los cruces que se podían venir encima. Cuando la cuestión parecía claro, en el vestuario emergió un alarido. “¿Pero, cómo? De eso nada, chavales. ¡Vamos a ascender! Hay que optar por la prima del ascenso. Vamos, yo lo tengo claro”. Ni un pelo se cortó. Él, Juan Carlos Belencoso. Un coro de risas e incredulidad vino tras la afirmación. La única válida para el manchego, quien, por cierto, sigue marcando goles en la UD Socuéllamos. 

Un ‘9’ trotón, que sin ser habilidoso, se dejaba todo en el campo. Era común verle pidiéndole a sus compañeros balones a la cabeza, su mejor herramienta para anotar: «A mí a la cabeza, a la cabeeeeezaaaa», gritaba en aquellos playoffs. La habría metido con la vesícula si fuese necesario. Fue el pichichi de los #DocuHéroes con 11 tantos, de ahí que su seguridad estaba forjada en goles. Seguro que cuando anotó el penalti Manu, dijo: “Veis, chavales, os lo dije”. Un vaticinio cumplido y una confianza ilimitada que ni el aficionado rojiblanco más optimista esperaba aquel año. Pero Belenklose lo sabía y nadie quiso hacerle caso.

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