Crónica

Bálsamo de tres puntos en Reus

por Aarón Cabado Vázquez 14 enero, 2018
Tiempo de lectura: 5 minutos

En el particular microcosmos en el que habita el fútbol hay dos conceptos antagónicos que conviven en permanente fricción: el resultado y «las sensaciones», entendidas estas últimas como una especie de intangibles que aluden a la imagen transmitida sobre el césped y a los presuntos merecimientos realizados. Hay ocasiones en las que, tras una derrota, nos agarramos a «las sensaciones» con esa inercia tan humana que nos lleva a intentar extraer algún elemento positivo de cualquier hecho, para emplearlo a modo de bálsamo. Sin embargo, hay noches en las que, cuando uno se siente atenazado por la necesidad, manda al cuerno las manidas sensaciones y lo único que desea, lo único que pide, es que su equipo consiga la victoria, sin importar los medios empleados para llegar a ella.

Inmerso en una dinámica de tres derrotas consecutivas, al Lugo le urgía volver a ganar en su visita a Reus. No fue su partido más brillante, no fue un torrente ofensivo, no controló con sagacidad los tiempos del encuentro y tampoco realizó una actuación defensiva carente de fisuras. Pero hizo lo único que importaba hoy: un encuentro pragmático que le permite volver a tierras gallegas con los tres puntos.

El Lugo hizo lo único que importaba hoy: un encuentro pragmático que le permite volver a tierras gallegas con los tres puntos

Con una plantilla menoscabada por las recientes lesiones, el Lugo salió al Estadi Municipal con la novedad de Carlos Pita, que formó en el doble pivote junto a Seoane y desplazó a Ramon Azeez a la media punta. A pesar de que el hecho de aglutinar a tres centrocampistas puros podía sugerir que el conjunto albivermello dominaría en la medular, fueron los locales quienes dieron más sensación de control y quienes portaron la iniciativa en los primeros compases.

Fue en esos instantes iniciales, en los que se supone que es casi una ignominia que suceda algo relevante, cuando se decantó el partido: Seoane robó el esférico en un conato de contragolpe de los tarraconenses, Cristian Herrera abrió a la banda y Luis Ruiz centró al primer toque para que el balón se reencontrase con el punta canario, en esta ocasión con su cabeza, que envió el esférico al interior de la portería de Edgar Badía, quien solo puso asistir impertérrito al primer y único tanto del envite.

Tras el inciso del tanto, el partido adoptó un cariz un tanto denso e impreciso, invariablemente falto de criterio por ambos lados. El Reus llegó al área del Lugo con más frecuencia que su rival, especialmente por la banda derecha, donde Campins se hartó de recorrer el carril una y otra vez, pero los de López Garai demostraron una evidente escasez de clarividencia en el último tercio del campo, ya que no generaron ninguna ocasión de peligro real en la primera parte, a pesar de que la zaga lucense adoleció de un desorden que hacía presagiar que el tanto local podría llegar sin demasiada dificultad. Sin embargo, fue el Lugo quien la tuvo para ampliar la renta al borde del descanso, en un contragolpe que finalizó con un centro de Mario Barco y un remate de Fede Vico que se fue fuera. En líneas generales, los de Francisco se encontraron más cómodos en transición que en ataque estático, porque el Reus no permitió que se estableciesen en su campo con el balón controlado y porque la ubicación de Azeez, justo por detrás del punta, no dio el resultado esperado.

La segunda parte principió con un mayor dinamismo: Vico lo intentó desde lejos y acto seguido Bernardo remató ligeramente alto un saque de esquina, mientras que el Reus respondió con una buena jugada por la derecha que tuvo que despejar Leuko. Luego llegaron los que fueron los minutos de mayor dominio territorial de los Ganxets, que volvieron a toparse con su incapacidad a la hora de generar ocasiones meridianas de gol. En estas ingresó en el campo Kravets por Luis Ruiz, que se marchó lesionado. El ucraniano se mostró sólido y participativo, y se entendió bien en la banda izquierda con Nico Albarracín, que entró más tarde por Pita, lo que conllevó un cambio de posiciones: Azeez volvió a la medular y Cristian Herrera, antes en la izquierda, pasó a la media punta.

Kravets, que sustituyó al lesionado Luis Ruiz, se mostró sólido y participativo, y se entendió bien en la banda izquierda con Nico Albarracín

Con el transcurso de los minutos acuciando al conjunto catalán, el Lugo no supo domar el balón y se vio obligado a sufrir. Una buena jugada de Lekic y un disparo lejano de Yoda fueron las más claras, pero más allá de eso, el Lugo defendió con seguridad los balones colgados al área y se las ingenió para montar contraataques que redujeron el ímpetu local. Cuando el partido ya languidecía y el Reus estaba volcado, Escriche pudo marcar tras córner en contra, aprovechando que Badía había subido al remate, pero una gran acción defensiva de Yoda lo impidió. La victoria, pese a todo, permaneció del lado del Lugo hasta la conclusión del partido, y los tres puntos ubican a los albivermellos en sexta posición, a expensas de lo que haga mañana el Granada. Que la ilusión siga con nosotros unas semanas más.

Puntuaciones

Juan Carlos: 6. No necesitó hacer paradas de mérito, pero cumplió, como de costumbre, cuando así lo requirió su equipo.

Leuko: 7. El camerunés cuajó un buen partido, con varias acciones defensivas de mérito, aunque no se prodigó mucho en ataque.

Bernardo: 6. Fue dominante en el juego aéreo y controló bien a Máyor, pero tuvo un par de despistes que bien pudieron costarle la victoria al Lugo.

Josete: 7. Buen partido del ilicitano, que demostró un buen criterio a la hora de saber cuándo debe salir a morder y cuándo guardar su posición.

Luis Ruiz: 6. Cumplió en defensa y dio la asistencia del gol, si bien no fue tan incisivo como habitualmente. Se retiró lesionado, aparentemente nada de gravedad.

Carlos Pita: 5. Se le vio mejor que en Lorca, pero estuvo algo impreciso y sufrió cuando el equipo no tenía el balón.

Fernando Seoane: 7. Se esforzó como siempre, de principio a fin. Suya fue la recuperación que propició el gol de la victoria.

Ramon Azeez: 6. Presionó con intensidad todo el partido, pero quedó demostrado una vez más que no se encuentra cómodo jugando de enganche.

Fede Vico: 6. Lo intentó, tuvo un par de ocasiones y generó peligro, aunque le faltó acierto.

Cristian Herrera: 7. Marcó el gol y dio opciones a sus compañeros moviéndose por el frente de ataque.

Mario Barco: 6. No tuvo oportunidad de lucir en acciones ofensivas, guerreó constantemente con los centrales del Reus.

Vasyl Kravets: 7. Volvió a jugar casi una vuelta después. Sólido en defensa —demasiado impetuoso, quizás— y desequilibrante en ataque.

Nico Albarracín: 6. Se compenetró bien con Kravets, generó peligro y estuvo a punto de sumar una asistencia más.

Dani Escriche: 6. Aprovechó los espacios que dejó el Reus al final con sus certeros desmarques, aunque le faltó cerrar el partido con un gol.

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