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Carranza pendular

por Denís Iglesias 9 abril, 2017
Los jugadores del CD Lugo celebran el gol ante el Cádiz | Foto: LFP.
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Era difícil concentrarse sólo en el fútbol. Demasiados recuerdos vivos en la memoria con el Ramón de Carranza como escenario. Donde el CD Lugo salió del ostracismo histórico con un ascenso que la ciudad lleva grabado a fuego. Aquello era como un homenaje tardío a una plantilla de la que sólo quedan dos supervivientes: Carlos Pita y Manu. El último no fue ni siquiera convocado en lo que hubiera sido un gesto de compromiso con el pasado.

Con los símbolos que este club debe alimentar para aumentar su valor e identidad. En Lugo no se ha disfrutado de la varita del Mágico González, pero sí de operarios del esfuerzo como el lateral, que aunque atraviesa un lógico bache de forma (la edad no perdona) no dejará de ser el ‘eterno capitán’. El apodo no es una literalidad, es una construcción que hay que entender en un partido donde el Lugo pudo quedarse a las puertas, otra vez, de su sueño de vivir en la categoría de plata. Manu ejerció de capitán y tiró el decisivo penalti, una responsabilidad tan grande que automáticamente se convirtió en gloria.

Pólvora y magnolias

Entre esta baraja de sentimientos y debates sobre el pasado, se pasó de la memoria histórica a la ambición del presente. El aficionado lucense, inscrito en un péndulo, iba transitando entre el hoy y el ayer. El Lugo pudo volver a escribir la historia para acercarse y presentar definitivamente su candidatura a entrar en los playoffs. Se quedó a medias, como un buen ponente de primarias pero al que se le atraganta la decisión final. Los hombres de Luis César cuajaron una impecable segunda parte que se puso muy franca con la expulsión de Aridane. La falta de acierto en los metros finales dejó un sabor de boca amargo.

La película no pudo empezar mejor para los intereses rojiblancos, que se escapó en el marcador con un gol de Marcelo Djaló. El central está bendecido por el don de la colocación, lo que le ha permitido auparse a la titularidad con todo merecimiento. En un dislate en el área rival, recogió un balón para fusilar a Cifuentes. Lo que arriba tiene el Lugo de voraz le falta atrás en cimentación. Ortuño tardó poco en igualar, al rematar prácticamente solo un centro donde la defensa lucense cayó en la desorganización.

La rápida reacción anticipaba lo peor. Otra vez un disfrute efímero y un partido empantanado. Carranza entendió el mensaje de los suyos, que sí son candidatos de oficio a ascender a Primera, y apretó. El Lugo aguantó hasta el descanso y, tras el, agarró el péndulo y le dio el máximo ritmo. Llegaron las triangulaciones, la movilidad de un equipo que en el apartado técnico tiene poco o nada que envidiar al resto.

El partido se puso todavía más favorable con la expulsión de Aridane, pasado de vueltas, que acuchilló la pierna de Campillo. Éste tuvo que ser sustituido por Carlos Pita. No fue el único contratiempo que sufrió el Lugo. Kravets vio cortada su progresión por un problema muscular. El lateral ucraniano, que la pasada jornada cuajó una excelente actuación, pidió el cambio y en su lugar entró Leuko. El Lugo perdió mordiente en esta banda, pero sí supo manejar la superioridad para generar más peligro.

Caballero tuvo en sus botas el gol de la victoria

Joselu y Caballero, los dos puntales ofensivos, tuvieron las mejores oportunidades. El máximo artillero tiró de imaginería para picar una bola que no entró por milímetros. Dio otra lección de entrega al luchar por un balón que se iba fuera, que convirtió en un centro envenenado que no encontró un remate eficaz. Caballero, por su parte, falló una de esas jugadas que te relacionan o te separan de la victoria. Una asistencia medida del andaluz fue a caer a escasos centímetros del argentino que, con su pierna buena, fue incapaz de ensartar un disparo, libre de marca, que hubiera dado la victoria al Lugo.

Este fallo inesperado mató las esperanzas visitantes. Fueron incapaces de generar una oportunidad en los más de cuatro minutos de añadido. Los pupilos de Luis César llegaron, como tantas otras veces, pagando el esfuerzo a los lances finales. Esto alimentó las ansias del Cádiz, que dispuso de la última oportunidad del partido, con un disparo de Nico Hidalgo. Roberto prolongó su margen de seguridad y evitó que la maldición de los últimos minutos cubriese otro capítulo.

Ficha técnica

Cádiz CF: Cifuentes; Carpio, Aridane, Servando, Luis Ruiz; José Mari, Abdullah, Aketxe (Santamaría, min.64); Salvi (Nico, min.64), Álvaro; y Ortuño (Servando, min.75).

CD Lugo: Roberto; Calavera, Hernández, Marcelo Djaló, Kravets (Leuko, min. 60); Seoane, Sergio Gil, Sabater (Caballero, min.72), Campillo (Pita, min.78), Vico; y Joselu.

Marcador: 0-1, min. 2: Marcelo Djaló. 1-1, min. 15: Ortuño.

Árbitro: Alberola Rojas (Comité castellano-manchego). Expulsó al local Aridane con tarjeta roja directa por una entrada sobre Campillo (min.74). En la jugada anterior amonestó al visitante.

Incidencias: partido correspondiente a la 33ª jornada en Segunda División. Disputado en el Estadio Ramón de Carranza, ante 15.000 espectadores.

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