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por Denís Iglesias 12 marzo, 2017
Caballero celebra el gol anotado ante el Mallorca | Foto: LFP.
Tiempo de lectura: 4 minutos

El Lugo ha llegado a un punto en el que se podría utilizar una plantilla para escribir sus crónicas. El empate del Mallorca en el último tramo del partido volvió a convertir el duelo en una comedia de situación en la que, a fuerza de verla semana tras semana, uno ya conoce cómo terminará. Como cuando Antonio Durán ‘Morris’, alias Cuñado, acababa apaleado por Miro Pereira en Pratos Combinados. Un final inevitable por el propio desarrollo interno de la serie.

Tras el partido, Ramón Rivas, redactor de Lugoslavia, dibujaba dos supuestos para el CD Lugo esta temporada:

  • Opción A: el equipo consigue un gol más o menos tempranero, casi siempre en la primera parte. En lugar de ampliar distancias, se echa atrás y acaba recibiendo un tanto en los últimos minutos. Casi siempre, a partir del 85, cuando la bofetada duele más si cabe.
  • Opción B: una grave desconexión inicial lleva al equipo a nadar a contracorriente casi todo el partido. Intenta recuperar el tiempo perdido pero lo hace con poca puntería.

Todo lo demás se podría cubrir en la hoja prefigurada para narrar los eventos del Lugo con texto falso: Lorem ipsum dolor sit amet, gol de Caballero/Joselu, consectetuer adipiscing elit, sed diam nonummy nibh euismod tincidunt ut laoreet dolore magna aliquam erat volutpat gol de un rival no identificado duis dolore te feugait nulla facilisi, Luis César dice que se aprende de las derrotas. Y así, hasta un bucle infinito.

Lugo y Mallorca firmaron un mal partido que terminó con unas tablas generosas: 1-1 que no sacia el hambre de volver a ganar del conjunto rojiblanco, y que no le sirve al Mallorca para salir del descenso. La próxima semana, el Anxo Carro recibe la visita del Mirandés, al que deberá ganar si no quiere empezar a echar cuentas y, sobre todo, para enganchar a un público local cada vez más desmovilizado.

Caballero al frente

Luis César escenificó en Son Moix (no nos pagan por decir el nombre patrocinado) dos toques de atención en su alineación no alienada. Roberto hizo honor a su condición contractual y fue titular en lugar de José Juan. Su veteranía sí fue un grado y cuajó una buena actuación, con paradas que mantuvieron al equipo y con un buen juego de pies, tan importante en un equipo que acude al portero cada vez que siente el aliento rival encima.

En el eje de la zaga, Djaló regresó a la titularidad en lugar de Ignasi Miquel, pero el paso de los minutos obligó a Luis César a retractarse de esta decisión. Aún así, de las botas del central barcelonés nació el único gol del Lugo, cuando se sobrepasaba el cuarto de hora de juego. Djaló puso un centro que remató Iriome desde la frontal, pero que repelió con éxito Cabrero. Caballero empalmó un rechace preciso para ver puerta por segunda jornada consecutiva y reclamar una posición en el once del técnico de Vilagarcía.

El argentino volvió a ser el jugador más destacado del partido, como sucediera ante el Almería. No sólo por el gol, más bien por su capacidad para no descolgarse del encuentro. Bajó y protegió cada balón, y aunque no fue prolífico en remates, jugó con un punto de seguridad que el resto del equipo no tuvo. El tanto a favor de los rojiblancos, como en citas anteriores, no descompuso al rival, que empujado por su afición buscó el empate. Los discípulos de Olaizola pudieron irse al descanso con tablas, pero ni Lago Júnior, con un disparo al larguero; ni Juan Domínguez, con una intentona desviada; ni Brandon, que se encontró con Roberto por partida doble; pudieron ver puerta.

El Lugo se descompuso por completo en el tramo final del partido

En la segunda mitad, antes del violento final en contra, el Lugo tuvo tiempo y ocasiones para cerrar el partido. Además, de diferente naturaleza. Fede Vico falló al borde del área y Campillo, en un rechace mortal del Mallorca, no logró enchufar el balón entre los tres palos. El partido del mediapunta madrileño es el fiel reflejo de las luces y las sombras que recorren a este equipo. Siguió su tónica de verticalidad y asistencias en algunos momentos. Una situación que contrasta con el calamitoso final del que fuera canterano del Rayo, donde no dio un pase al derecho y apenas contribuyó a resistir el vendaval.

Los cambios, lejos de suponer una inyección para ganar el partido, llevaron al Lugo a enjaularse. Pero sin orden y concierto. El equipo amurallado no murió en la orilla, se salvó de ahogarse en medio del mar. El empate llegó cuando restaban tres minutos para el final, en un saque de esquina que Lekic cabeceó con vehemencia. El serbio superó a Ignasi Miquel al salto en una mala cobertura a la que también llegó tarde Calavera. El partido no había terminado. Sólo el palo evitó el tanto de la victoria de Dalmau que habría puesto a más de uno al precipicio, un horizonte que volverá a vislumbrarse el próximo fin de semana ante el Mirandés, otro equipo de la zona baja.

Ficha técnica

RCD Mallorca: Cabrero; Juanjo (Dalmau, min. 70), Raillo, Ansotegi, Yuste, Angeliño: Djdelar (Pol Roigé, min: 56), Juan Domínguez (Dejan Lekic, min. 46), Culio; Brandon y Lago Júnior.

CD Lugo: Roberto; Calavera, Carlos Hernández, Djalo (Ignasi Miquel, min. 59), Serge Leuko; Pita (Sergi Gil, min. 66), Seoane; Iriome, Campillo, Fede Vico (Manu, min. 74); y Caballero.

Marcador: 0-1: min.16: Caballero. 1-1, min.86: Lekic.

Árbitro: Pulido Santana (Comité Canario). Amonestó a los locales Angeliño, del Mallorca; y a los visitantes Pita, Ignasi Miquel, Fede Vico y Carlos Hernández.

Incidencias: Partido correspondiente a la vigésima novena jornada de Segunda División disputado en Son Moix ante 7.567 espectadores.

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