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Cohors III Lucensium

por Lugoslavia 11 diciembre, 2016

Durante muchos partidos el CD Lugo había demostrado ser un equipo de 45 minutos. Un conjunto de brillantes inicios que en la segunda parte se diluía hasta acabar genuflexo ante el rival. Todo fue distinto ante el Numancia (3-1), que sufrió en sus carnes el mejor final de partido del equipo en mucho tiempo. Con intensidad, grandes dosis de verticalidad y una mezcla de acierto con buena fortuna.

El relato de una victoria que permite al equipo lucense tomar un giro de sentido en la tabla estuvo plagado de elementos novedosos. Desde la propia alineación donde Luis César demostró su personalidad al introducir una formación ofensiva. Como si se tratase de la Triplex Acies, la táctica de ataque más conocida del ejército romano, el entrenador de Vilagarcía puso a Pablo Caballero de acompañante de un Joselu tocado por la gracia divina. Atrás, Leuko fue el reemplazo de Manu y aprovechó la oportunidad para anotarse un tanto a su favor respecto al capitán lucense.

La mezcla de estos nuevos factores tardó en cuajar. En la primera parte, la anarquía volvió a reinar atrás, donde el Lugo tuvo dificultades para sacar el balón con criterio. El equipo todavía no ha encontrado la postura para ponerse en formación tortuga, la mejor y más sencilla táctica de defensa romana. Y es que al equipo amurallado se le ven las costuras en los despejes. Marcelo Djaló, asentado en el eje del zaga, fue el legionario más desacertado, con unas patadas al viento que hicieron temblar a sus compañeros y a parte de la afición.

Pero este domingo era un día para afrontar con paciencia. De regeneración en el campo y en la grada. La partida pintó franca para el ejército local, que clavó la pica cuando todavía no se había cumplido el primer cuarto de hora. La clavó Joselu, pichichi en solitario de Segunda División con 12 goles. La asistencia, de Campillo, que hiló una gran jugada del Leuko que, sin embargo, se dejó llevar junto a sus compañeros por la falta de orden defensivo. Iñigo Pérez logró el empate después de una precisa cesión de Nacho.

Miedo

El conjunto soriano se dejó llevar por la corriente positiva de esta rápida reacción. Puso patas arriba la fe defensiva del Lugo en las siguientes jugadas. Consiguió encadenar hasta tres remates, frente a los reaccionó bien José Juan, al que el tiempo rejuvenece. Esta vez no se produjo el clásico harakiri que el Lugo se hace cada partido. Pero estuvo cerca. Djaló anticipó un regalo a Iñigo Pérez que éste no consiguió traducir en un gol que hubiera sido mortal, por su carácter psicológico. El carácter sacro del portero rojiblanco volvió a quedar demostrado en la siguiente acción, en la que se convirtió en el tercer central para enmendar otra pérdida de balón en el centro del campo.

Luis César mantuvo a Djaló en el campo y acabó marcando

El Lugo no logró que las tres filas de su legión se conjuntaran en la primera parte. La mejor evidencia fue la escasa participación de Campillo, prácticamente inédito en el juego ofensivo del Lugo. Participó más Jordi Calavera, enfrentando contra el mundo en su banda, donde ejerció de lateral y casi que de extremo. También tuvo que mutiplicarse Leuko, que sí contó con la compañía de Pedraza, pero que desbordó el cuentakilómetros para achicar espacios. Cerca del descanso se cruzó de modo crucial para evitar un remate de Manu del Moral. El conjunto de Luis César llegó entre errores a un descanso de inquietud, donde el técnico movió ficha al meter a Carlos Hernández. Tras la irregular actuación de Djaló, algunos pensaron que sería el sustituido, pero confió y retiró a Miquel, que había visto una amarilla.

Valor

Los locales entraron en calor rápidamente y cambiaron absolutamente el tono de la conversación. Quedó claro que la película de la segunda mitad iba a ser diferente a la acostumbrada cuando tras la reanudación, Djaló se sacó una espina, y hasta un piolet, al deshacer la igualada con un vuelo y cabezazo certero. Campillo salió de su cueva y Pedraza afinó más su participación. Leuko logró que el juego aéreo del Lugo mejorara enteros sacando su metralleta para los centros. El Numancia fue incapaz de reaccionar ante el asedio, cimentado en la labor de un conjunto más unido que nunca.

Caballero, sin anotar, cuajó un sobresaliente partido

Joselu decantó el encuentro con un tanto ratonero, que sólo ganan jugadores estajanovistas como él. Un centro, a priori inocuo, de Pedraza terminó con un taconazo de trilero de Callens. Con el gol en bandeja, el artillero sólo tuvo que meter una pierna que esta temporada, a diferencia de la anterior, falla muy pocas veces. No vio puerta su camarada Caballero, decisivo en este encuentro con un trabajo incansable en el aspecto posicional y táctico. Su influencia fue total en el desarrollo del plan trazado por Luis César, general que ganó la partida en la pizarra.

Jagoba Arrasate, ante el trágico desenlace, hizo un cambio triple que no cambió el devenir de un encuentro. Quiso ponerle algo de suspense al partido el Numancia en el tramo final con sendos ataques de Iñigo Pérez y Julio Álvarez. Fue un milagro que el disparo del gallego no entrada, pero una bala negra llamada Leuko despejó la intriga en la misma línea de gol. La Cohors III Lucensium ya echa raíces en la zona alta de la tabla, con dos triunfos consecutivos. Con el paladar acostumbrado a alimentarse de tres en tres puntos, esta unidad querrá prolongar su racha ante un Huesca que también cotiza al alza.

Ficha técnica

CD Lugo: José Juan, Calavera, Marcelo Djaló, Ignasi Miquel (Carlos Hernández, min. 46), Leuko, Seoane, Pita, Campillo, Pedraza (Sergio Gil, min. 88), Joselu y Caballero (Iriome, min. 77).

CD Numancia: Munir, Orfila, Escassi, Callens, Luis Valcarce (Jairo, min. 71), Íñigo Pérez, Ruiz de Galarreta, Mateu, Nacho (Julio Álvarez, min. 71), Pablo Valcarce y Manu del Moral (Capilla, min. 71).

Marcador: 1-0, min 14: Joselu. 1-1, min 15: Íñigo Pérez. 2-1, min 49: Marcelo Djaló. 3-1, min 65: Joselu.

Árbitro: Alberola Rojas (Castilla La Mancha). Amonestó a los locales Ignasi Miquel y Leuko.

Incidencias: Partido de la decimoctava jornada de Segunda División disputado en el Anxo Carro ante 3.300 aficionados. Antes del partido se guardó un minuto de silencio en memoria de las víctimas del doble atentado del sábado en los alrededores del estadio del Besiktas en Estambul (Turquía).

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