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Final feliz

por Lugoslavia 13 noviembre, 2016

Una victoria para el despegue. Un triunfo para finiquitar las leyendas negras de la falta de resistencia. Un topetazo frente a un rival herido, el Rayo Vallecano, en el abismo, que de salir vivo del Anxo Carro hubiera dejado al CD Lugo con la reputación de un asistente de almas muertas. Pero el conjunto de Luis César consiguió revertir el ritmo de la falta de victorias, que duraba cinco jornadas, para exhibir en la matinal un manual de estilo ambicioso que dejó noqueado al recién estrenado Rubén Baraja en la primera parte, aunque no sirvió, como tantas otras veces, para clausurar el partido con premura.

El equipo rojiblanco tomó el dominio del encuentro desde los primeros compases frente a un Rayo de muchos nombres pero sin estilo. La directiva ha tirado a Sandoval del barco, pero en este no está claro ningún rol. El rabadense Roberto Trashorras, capitán de la franja, regresó al once titular, del que había sido desterrado por el reciéntrashorras-lugo-rayo destituido Sandoval. Ejecutó un partido de raquíticas expresiones, algo que evidencia la zozobra de un equipo sin alma.

El primer cuarto de hora estaba reservado para el habitual preludio encantador del Lugo, que despliega todo su fútbol de toque con una facilidad pasmosa. Carlos Pita o Alfonso Pedraza, dos generaciones que juegan de memoria, teclearon las oportunidades iniciales, que terminaron con un disparo de Calavera y un remate de Campillo. El ex rayista fue uno de los jugadores que más entró en juego ante un conjunto alejado de su cantera, que nutre a varios equipos de Segunda, categoría a la que tendrá que habituarse a tenor del recorrido inicial de la temporada.

Seoane, un ‘killer’ circunstancial

El Rayo se olvidó de presionar. Con todo el campo a su favor, el Lugo movió la bola como el caos, hacia todas direcciones, pero con falta de acierto frente a Gazzaniga. Como en el Tartiere, un cerrojo como Seoane se convirtió en la llave del gol. El mediocentro repitió como goleador tras recoger un balón en el área después de un córner. Mutó en delantero y la cruzó de modo preciso. Otra vez, dedo a la boca para celebrar un tanto decisivo, irresoluble para hombres como Joselu, alejado de la portería en estos dos últimos encuentros a pesar de su continuo esfuerzo en la presión.

El gol de Seoane da 3 puntos al CD Lugo

El gol de Seoane da 3 puntos al CD Lugo

El máximo goleador del Lugo gozó de su ocasión más clara cerca del descanso, pero su cabezazo a centro de Calavera se fue demasiado cruzado. En un intento por dejar encarrilado el partido antes del descanso, Ignasi Miquel metió la testa tras un saque de esquina, pero el destino del gol se alejó por encima de la meta. Aunque el equipo de Luis César disfrutó de un buen número de jugadas a balón parado, un alto porcentaje de las mismas terminó con impensables pases cortos, a cuerpo de rey para una destartalada defensa rayista.

No esta vez

Y llegó la segunda parte, y con ella todos los fantasmas del minuto 80, un síndrome que persigue al Lugo desde que está en Segunda División. El Rayo -recordemos que los rivales también juegan- dio un paso adelante y comenzó a presionar la salida de balón del Lugo. Fruto del cansancio, Seoane y Pita dejaron de recibir tanto de los zagueros y el dibujo rojiblanco se debilitó por momentos. Baraja movió ficha para dar entrada a jugadores como Miku, que en circunstancias de alto rendimiento serían la envidia de cualquier equipo de Segunda.

El venezolano lleva divorciado con la afición desde el inicio de la temporada, una de las hinchadas más comprometidas de Segunda, que viajó en masa a Lugo sin importar la hora. Gozó de una clarísima oportunidad para estrechar posturas con la grada, pero José Juan se negó a ser la alcahueta de nadie y sacó una mano prodigiosa para enmendar un fallo de concentración de su zaga. El rechace recibió una violenta respuesta de Manucho que tampoco vio puerta. Esta vez, sí. El bando local respiró un aliento de esperanza tras salvar esta doble ocasión y desempolvó el pañuelo de la fe para pensar: “No, esta vez no nos van a joder al final”.

miquel-expulsion-lugo-rayoCuando el Rayo parecía agitar la bandera blanca una entrada a destiempo de Ignasi Miquel le expulsó del partido cuando restaban tres minutos para el final. Será baja, junto a Seoane por acumulación de amarillas, para el partido frente al Girona. No le quedó más remedio al Rayo que asumir la tarea de intentar empatar. Los hombres de Baraja ni siquiera lo intentaron. Marearon la pelota atrás frente a un equipo con diez pero que se recompuso como una formación romana, con dos líneas bien formadas y las picas elevadas, para evitar que un Verdés, con su dichoso juego directo, volviera anular todo el esfuerzo. Funcionó y los tres puntos se sirvieron de tapa con la cerveza del mediodía, que un día como hoy sabe a gloria bendita.

Ficha técnica

Lugo: José Juan; Calavera, Djaló, Ignasi Miquel, Manu; Seoane, Pita; Iriome (Caballero, min. 78), Campillo (Carlos Hernández, min. 88), Pedraza (Igor Martínez, min. 82); y Joselu.

Rayo Vallecano: Gazzaniga; Galán, Amaya (Quini, min. 32), Zé Castro, Rat; Trashorras, Cristaldo (Miku, min. 76), Zuculini, Mojica (Piti, min. 59), Álex Moreno y Manucho.

Marcador: 1-0, min. 25: Seoane.

Árbitro: Gorostegui Fernández (Colegio vasco). Expulsó con roja directa al local Ignasi MIquel (min.87). Amonestó a Seoane por los locales, y a Zé Castro, Zuculini y Quini por los visitantes.

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