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El ‘UltraLugo’ ya sueña

por Denís Iglesias 1 octubre, 2016
Tiempo de lectura: 4 minutos

Nada podía acabar mal con una paella y un churrasco como prolegómenos. Todo invitaba al optimismo en un club que sonríe por los cuatro costados. Todo le sale a un Lugo que camina hacia la cima de modo autónomo, con un estilo diferenciado y con un equipo que navega a pleno rendimiento. El Mallorca fue el último en capitular ante un ejemplo invicto, que detenta provisionalmente el primer puesto y que cuenta en sus filas con Joselu, el máximo artillero. ¿Qué más se puede pedir? Con esta combinación salieron tres balas directas al cuerpo de un conjunto balear que sólo se sintió cómodo al comienzo del encuentro, merced a un agasajo local.

El equipo visitante invocó los miedos del Lugo al inicio del partido. Muchos ni siquiera habían tomado asiento o se habían sacudido la escasa cordura que te queda después de una previa intensa cuando el Mallorca dio el primer zarpazo. Fue tras la última desatención defensiva local, cobrada por un Fernando Seoane que dio una pata al aire y no logró conectar un despeje vital. Volvió una mala costumbre que los de Luis César habían abandonado hace ya algunos partidos, sabiéndose más cómodos con la puerta a cero. Brandon agarró el balón en el segundo palo para meterlo con decisión en la puerta del rapado José Juan, al que le faltó atmósfera para maldecir la necia decisión de sus compañeros defensivos.

Hay algo en este Lugo que ha cambiado con respecto a versiones anteriores y es su capacidad de reacción. Antes, cualquier golpe en cuerpo propio era un duro revés. Ahora, al rival se le permite levantarse, erguirse y sacar pecho, pero nunca estar tranquilo. El Mallorca, con el gol encontrado en sus botas, sólo supo disfrutarlo un par de minutos, hasta que el rival aplicó su borrón y cuenta nueva para salir a por el empate. Las ansias rojiblancas tuvieron recompensa al cuarto de hora cuando un servicio de Pedraza fue aprovechado por Pita, que con su sibilina pierna clavó la igualada para amedrentar al contrario, demostrándole la absoluta seguridad con la que cuenta este equipo.

Joselu es ya el máximo goleador de Segunda con siete goles

Y leña, más leña para una maquinaria precisa de la que se han hecho dueños una serie de jugadores fijos, sustento de un Luis César que engancha gol tras gol con sus planteamientos, a la espera de que ningún peón se lesione. Los recambios todavía no han demostrado su valía. El error inicial en la retaguardia impidió a la pareja de hecho formada por Carlos Hernández e Ignasi Miquel tener un partido tranquilo. El Lugo llevaba cuatro partidos sin encajar un gol, pero, esta vez, sí supo aguantar el tirón sin dejarse llevar por las enfermizas goleadas de las primeras jornadas.

El conjunto entrenado por Fernando Vázquez se mostró como un núcleo sobreexcitado, con malas opciones en los pases y con efectos de reacción transitorios. Jugaron con una cuerda que no controlaron y que se rompió en el segundo gol del Lugo. Una contra de libro de Pedraza, un velocista que se llevó por delante a toda la defensa del equipo mallorquín, terminó en un acto de inteligencia y solidaridad servir un tanto a un Joselu para el que no caben adjetivos. El artillero volvió a afilar la espada para determinar un tanto de soltura que le permitió al equipo escapar de cualquier atisbo de duda. Caballero salió en la segunda mitad, pero su ausencia le ha convertido en un secundario.

El fondo norte bulló en la segunda mitad | Foto: CD Lugo.

El Fondo Norte bulló en la segunda mitad | Foto: CD Lugo.

A pesar del lúcido devenir, ni la afición ni el equipo se han acostumbrado a transcurrir todavía por lúcidos devenires. Todos siguen mirando el puñetero reloj y creen que el fútbol es materia de Heráclito, continuamente cambiante. José Juan tuvo que emerger en varias ocasiones para desbaratar ocasiones que en cualquier otro partido, con el destino en contra, hubieran entrado. La cultura del trabajo se ha convertido en el amuleto de un Lugo que se salva de finales con muertos vivientes como los que se vivían el año pasado.

La segunda parte fue un pandemonio de ataques mallorquinistas que nunca llegaron a amenazar a un Lugo que sentenció el encuentro a falta de un cuarto de hora. Joselu, cual Billy el Niño, estiró la pata para hacer una acrobacia en el área pequeña y convertir el tercero. Un número para culminar una jornada de mucho pan y circo. Se coronó como el máximo goleador en solitario de la categoría con siete goles. Un tanto que desencadenó una ola en el Anxo Carro y elevó las manos de todo el fondo hacia el cielo. En Radio Galega apodaron a este equipo como el SúperLugo, en referencia al ejemplo deportivista, pero lo cierto es que este es el UltraLugo, una escuadra que va más allá, un conjunto ultrasónico y ultramotivado que todavía no conoce la derrota en esta temporada casi sexual, donde el orgasmo se inspira pasando el torno, pasarela hacia una experiencia para redimirse de cualquier pena material y elevar el nombre de una ciudad a lo más alto.

Ficha técnica

Lugo: José Juan, Jordi Calavera, Carlos Hernández, Ignasi Miquel, Manu, Seoane, Pita, Iriome, Campillo (Caballero, min 78), Pedraza (Perea, min 86) y Joselu (Sergio Gil, min 84).

Mallorca: Cabrero, Camapabadal, Héctor Yuste, Raillo (Ansotegi, min 71), Company, Juan Domínguez, Damiá (Dalmau, min 63), Culio, Lago Junior, Moutinho (Pol Roige, min 77) y Brandon.

Marcador: 0-1, min 6: Brandon. 1-1, min 14: Pita. 2-1, min 28: Joselu. 3-1, min 75: Joselu.

Árbitro: Areces Franco (Colegio asturiano). Amonestó a Ignasi Miquel por los locales.

Incidencias: partido correspondiente a la octava jornada de Segunda División, disputado en el Anxo Carro. 3.900 espectadores.

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