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Otro lunático empate con invitado especial

por Denís Iglesias 2 septiembre, 2016
Tiempo de lectura: 5 minutos

Dentro de las sustancias prohibidas encontrarán dentro un tiempo un partido del Lugo 2016/2017. Son píldoras de 90 minutos en las que se suceden errores garrafales en ambas áreas, un tropel de faltas, penaltis discutidos y un árbitro con afán de ser Gene Kelly, para que el foco nunca le pierda de vista y sea, pese a seis goles, protagonista.

El equipo de Luis César volvió a fracasar en su intento de conseguir la primera victoria de la temporada a pesar de llevar ya 8 goles, casi los mismos que marcó el año pasado en siete jornadas. Marcó tres en el Arcángel pero recibió otras tres bofetadas, dos desde los once metros. Sacó pecho para revolverse de los errores y remontar, cubrir los continuos errores en defensa que sigue acumulando. No obtuvo el fruto final, el único que permite sanar toda esta locura: the victory.

El partido frente al Real Zaragoza había marcado los cambios a realizar. O casi todos. Por eso Marcelo Djaló entró en lugar de un poco afortunado Carlos Hernández en el eje de la zaga. El estreno del ex del UCAM desde la primera línea de fuego resultó doloroso, tanto para él como el aficionado rojiblanco, que sigue viendo un agujero negro en esa parcela. La hemorragia de atrás se compensa con la lucidez de un último tramo ofensivo brillante, con las ideas claras, donde Joselu, Campillo o Pedraza ejercen su poder.

Precisamente fue el cordobés el primero en avisar, en su casa, con parte de su gente en la grada, ataviada con la camiseta del Lugo. Y otra vez, tras su cambio, el equipo volvió a perder los cambios. Como si de una maldición se tratase, hasta que el mejor jugador de la plantilla -por el momento- permanece, la victoria está ahí. Sale el tótem y todo se desmorona. Aunque para derrumbe el de Djaló, al que igual que muchos de sus compañeros le sobra ímpetu y le falta kilómetros. Un mal despeje concedió el beneplácito del gol a Rodri, que estuvo en casi todas. Anotó el único tanto de jugada de un Córdoba que se dedicó a marear a la zaga lucense, a base de diagonales infructuosas.

Bipolares

Pero el Lugo de este año, a diferencia del de pasadas temporadas, sí sabe reaccionar. Y lo hace con cabeza. Suturando las heridas con juego desde atrás, con contras, con todo el sentido común que le queda después de que le trastoquen los planes tan pronto. Encontró su premio al borde del descanso, cuando Campillo lanzó un cohete desde lejos con el que batió a Pawel Kieszek tras una jugada que elaboró Calavera desde su banda. Hacia adelante, el lateral saca lo mejor de sí mismo para colaborar en un ataque que sí engrana.

Quedaba lo peor. Una segunda parte en la que el equipo de la ciudad amurallada fue mejor en líneas generales, pero que comenzó de la peor de las maneras, con un penalti de Djaló sobre Deivid por “falta en el salto”. O algo así. Una acción casi inocua en el campo que hacía un daño terrible al Lugo dominador y al jugador, de pecho caliente, que parecía haberse repuesto de la pifia inicial. Rodri cogió, vio y venció para volver a poner el partido a contracorriente para los visitantes. Hay salmones que ahora visten la camiseta del Lugo, y así, se puede navegar hasta por las cataratas del Niágara. Pregunten en la ventanilla de Joselu, que hizo su particular ‘tres de tres’, con un gol de listo, de matador de área. Otro tanto sazonado con unas carreras hacia todos los puntos geográficos que sustentan la presión que el Lugo nunca tuvo.

Amargos estrenos

Salió Igor y entró Iriome, al que muchos esperan como habitante de esa banda. Fue el ‘no-cambio’ en relación al partido del Real Zaragoza, que también mandó al banco a Yelko, en detrimento del ‘10’ que acaba de ser citado, más y mejor formado. Y surgió la cabeza de Ignasi Miquel para reivindicar el papel de la defensa, aunque sólo sea por su capacidad de aportar también en ataque. Una puñalada en el cuerpo de un Córdoba que ya había empezado a notar el cansancio. Pero no hubo manera. El cambio de Leuko por Pedraza, a priori de contención, lo destrozó todo.

El camerunés demostró en pretemporada que puede rendir a un gran nivel, pero todavía no ha aprendido que los canallas también visten botas de tacos. No es que sea ilegal, porque para eso están las tarjetas (y en altas instancias, los tribunales), pero en este caso un inocente brazo alto ante el forajido Piovaccari –que ya jugó en Primera- bastó para provocar el engaño -previo jugada peligrosa-, la tarjeta y la desazón. Y en el minuto 91. La expulsión, obra de Pulido Santana, que acusó en el acta a Leuko de “intentar borrar el punto de penalti”… ¿Por qué iba a fallar el Córdoba? No lo hizo y empató al límite del coma, poniendo al Lugo en otro entuerto numérico. Marcar para morir en la orilla de un campo destrozado, más propio para la práctica de la agricultura.

LEUKO

Pulido Santana. Ese es el nombre del autor del epitafio del Arcángel, un sibilino trencilla que acaba de ascender, que el año pasado sacó la mejor nota en una Segunda B donde bastantes saben su nombre. El colegiado de los calambres en dos partidos decisivos de playoffs, un Leganés – Lleida y un Huracán – Logroñés, el árbitro menguante que tuvo que ser sustituido en este último partido por un compañero de profesión que curiosamente se encontraba en la grada. De los aclamados por el estamento por su riguroso libro de estilo, incompatible con el normal desarrollo de un partido de fútbol profesional, donde el control es imprescindible. Pero no creo que ningún aficionado del Lugo vaya a volver a oír esa palabra en negrita nunca más esta temporada. Si es que llega vivo al final de la misma.

Ficha técnica: 

Córdoba: Pawel; Antoñito, Héctor Rodas, Deivid, Domingo Cisma; Luso, Edu Ramos (Caballero, min. 70); Juli, Alfaro (Piovaccari, min. 77), Pedro Ríos (Donoso, min. 21); y Rodri.

Lugo: José Juan; Calavera, Ignasi Miquel, Djaló (Dealbert, min. 61), Manu; Pita, Seoane; Igor Martínez (Iriome, min. 61), Campillo, Pedraza (Leuko, min. 83); y Joselu.

Marcador: 1-0, min.19: Rodri; 1-1, min.42: Campillo. 2-1, min. 51: Rodri (penalti); 2-2, min. 60: Joselu; 2-3, min. 76: Miquel Ignasi; 3-3, y min. 90: Juli (penalti).

Árbitro: Pulido Santana (Comité canario). Expulsó por doble amarilla a Leuko (min. 88) y amonestó a los visitantes Djaló, Manu y Seoane.

Incidencias: Partido de la tercera jornada de Segunda División disputado en El Arcángel. 14.000 espectadores.

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