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Inexperta juventud

por Ramón Rivas 9 septiembre, 2016
Tiempo de lectura: 4 minutos

El rendimiento del Lugo, y aunque la temporada recién ha comenzado, ya ha dado lugar a muchas y muy variadas interpretaciones. Los hay que están satisfechos con la facilidad del equipo para hacer gol, otros se muestran muy preocupados por el desastre defensivo y creen que urge mejorar, y luego está alguno que ya anda bramando para que le reembolsen el dinero, que quiere devolver el carnet. Ojalá se cumplan tus deseos y no vuelvas al campo en una buena temporada. ¿Para qué aficionados así?

Lo cierto, y dejando de lado a los agonías de siempre, es que todos tenemos un poco de razón. Luis César intentó darle la vuelta a la tortilla asegurando que a lo mejor el equipo no atacaba tan bien como para llevar anotados ocho goles, ni defendía tan mal para haber recibido otros tantos en tan sólo tres jornadas de Liga, pero así es el fútbol. En su descargo, debemos decir, el agujero en la zaga se está produciendo más por errores groseros a título individual que por un fallo de diseño en la composición del propio sistema defensivo.

Sin embargo, ante el Tenerife en Copa, el equipo no dio muestras de haber olvidado sus vicios. Si bien es verdad que sobre el césped vimos a un once de circunstancias, con novedades muy significativas como la presencia de Djaló en el medio o la de Roberto en la portería (vaya partidito se marcaron), el Lugo volvió a caer víctima de su propia incapacidad cuando, otra vez, fue muy superior al rival en numerosas fases del encuentro.

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Por ello, y aunque evidentemente es imposible mantener esta media de goles, penaltis, ocasiones, aciertos y errores, no creo que el guión que vaya a dibujar el equipo a lo largo de la temporada se distancie mucho de lo visto hasta el momento. Basta con echar un vistazo a los fichajes para darse cuenta de que la experiencia en esto del fútbol, con lo bueno y lo malo que conlleva, brilla por su ausencia.

Leuko y Djaló, de entrada, son dos chicos que hasta llegar a la ciudad amurallada no acumulaban partidos en la categoría de plata, y pagaron la novatada en Córdoba. Independientemente del fallo del central en la cesión que propició el gol de Rodri, en los dos penaltis que al Lugo le pitan en contra, aunque casi todos estamos de acuerdo en que no deberían ser señalados, los dos futbolistas cometen errores que pueden dar lugar a la duda del árbitro. Djaló saca el codo ligeramente para empujar teniendo la posición bien ganada en el área, y Leuko se cruza de forma demasiado brusca cuando el balón que llegaba a Piovaccari no entrañaba un peligro excesivo, y hubiese sido suficiente con molestar al delantero para abortar el peligro.

Por seguir en la línea defensiva, Jordi Calavera se encuentra en una situación prácticamente idéntica. Con el Nàstic apenas disputó una decena de encuentros durante la primera vuelta de la temporada pasada, hasta que al negarse a renovar decidieron apartarlo de la disciplina y lo mandaron a entrenarse con el filial durante la segunda mitad del año. Algo parecido le ocurre a Sergio Gil, que la campaña anterior ya entró ocasionalmente en los planes de Lluís Carreras en Zaragoza, pero siempre lejos de ser un futbolista asentado en la categoría y de gozar de una cierta regularidad.

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Alfonso Pedraza, Yelko Pino y Lionel Enguene todavía son jovenes promesas por explotar que, lejos de momentos esporádicos, han desarrollado toda su carrera profesional en categorías inferiores, ya fuese con su club de origen o con sus combinados nacionales. Así las cosas, y a falta de ver cómo resulta la incógnita de Brayan Perea, Ignasi Miquel y Adrià Carmona son las únicas caras nuevas que acumulan una cierta experiencia y bagaje, si bien no demasiado, en la siempre dura y competitiva Segunda División. En el caso del central, pronto se desvinculó del Arsenal, y Norwich y Leicester mediante, llegó a Ponferrada para ser uno de los habituales en el once inicial de los blanquiazules, cumpliendo el trámite dentro de una situación deportiva e institucional bastante compleja que se saldó con el descenso del cuadro berciano a Segunda B. Carmona, por su parte, tras vivir en dos canteras tan potentes como las de Barça y Milán, jugó en Zaragoza, Girona, Espanyol B y Albacete, por lo que ya se puede considerar que reúne un nivel de veteranía nada despreciable. A la espera de que su lesión le permita debutar oficialmente con el Lugo, se presenta como una de las piezas importantes para Luis César en lo que a creatividad ofensiva se refiere.

Con este panorama, al Lugo no le queda más que tirar de su núcleo duro para intentar compensar la situación. A la espera de que hombres como José Juan, Carlos Hernández o Iriome recuperen el nivel al que rindieron la temporada pasada, los de siempre, los pesos pesados del vestuario, Manu, Pita y Seoane, serán fundamentales para marcar el camino y aportar coherencia a un equipo que estoy seguro que nos dará alegrías y decepciones, pero con el que espero que nos aburramos poco. Hora de comprobar si funciona la tan mentada ‘mezcla de juventud y veteranía’.

Fotos de Xabi Piñeiro.

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