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Igor Martínez, el ídolo local que convenció al ‘Loco’ Bielsa

por Denís Iglesias 24 junio, 2015
Tiempo de lectura: 5 minutos

Hay un chico nuevo en el aula. Responde al nombre de Igor Martínez (Vitoria, 19 de julio de 1989). Todos le miran con curiosidad. El hincha es un ser con inclinaciones al prejuicio. A generar pasados y futuros extraños a las novedades. Pensamos, más preocupados por nuestro interés, si el novato será capaz de adaptarse. Al recién llegado siempre hay que ponerle etiquetas, porque de lo contrario pensará que lo tiene todo hecho.

Esperamos que traiga el estuche con todo el material, porque de paciencia vamos escasos. Somos del Lugo, un club que mira con el ceño fruncido a todo lo que se mueva. Nos aventuramos a poner mil nombres sobre la mesa de nuestros deseos, y cuando uno se cumple, automáticamente pasa a la caja del deber cumplido. Pasamos en el siguiente, porque éste ya está pescado. Gol, fú-bol, gol, pelota, fú-bol, gol. Más o menos es la secuencia mental que repetimos. No tenemos remedio, pero pese a todo apreciamos la verdadera serie por capítulos que es el mercado de verano, un período de ilusiones y sospechas que nos mantiene vivos a falta de fútbol.

Un debut para enmarcar

“Para ser su primer partido en Primera ha estado magnífico”. La cita pertenece a Joaquín Caparrós y es un preciso titular para encabezar la descripción de un jugador con un expediente sugestivo. Igor Martínez se ganó el derecho de jugar en la máxima categoría de nuestro fútbol en la temporada 2010 / 2011, cuando vestía la camiseta de un Athletic de Bilbao inmerso en la batalla de la Europa League. El nuevo jugador del Lugo, que firmó por dos temporadas, cumplió con creces en su un debut, del que hablará aunque acabe en el Matalascañas y que podrá utilizar para filtrear o taladrar la memoria de sus nietos, jugadores de quidditch o de lo que se juegue en un futuro.

Igor Martínez se estrenó en el Molinón ante el Real Sporting de Gijón del eterno Manolo Preciado. Ese feudo donde todos los lucenses seremos recibidos con una lluvia de aplausos, cachopos y sidra, según afirma la euforia inusitada que desató el gol de Pablo Caballero al Girona, un tanto para cumplir con el oficio. Pero ese es otro menester. Nuestro nuevo chico dio la asistencia ganadora a Carlos Gurpegi para que éste marcara el 2-1, y ya sabemos que el navarro no es precisamente un killer del área. Ese día, Igor Martínez se fue con la camiseta bien amarrada. Acabó sumando ocho presencias en Liga. La alegría de este curso contrastó con la pena del siguiente, en el que sufrió una grave lesión.

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Igor también disfrutó de las competiciones europeas.

Las lesiones y la infructuosa espera de Bielsa

El mediocampista tuvo la desgracia de toparse con una acémila como Eliseu. El por aquel entonces jugador del Málaga se le cayó en la pierna derecha a Igor Martínez. Ni siquiera se había cumplido un cuarto de hora de juego. Los servicios médicos del Athletic tuvieron que sacar del campo a un futbolista que no era capaz ni de apoyar el pie. Una fractura de peroné le dejó en el dique seco prácticamente toda la temporada 2011 / 2012. Reapareció en la jornada 26, pero en Segunda División B, con el Bilbao Athletic, equipo para el que había sido fichado del Alavés, donde se hizo profesional. Era uno de los preferidos de Marcelo Bielsa, quien esperó con ansia pero sin éxito su recuperación. ‘El Loco’, al igual que su predecesor, Caparrós, pretendía usarle como un recambio para sus hombres de banda. Diversos problemas físicos le habían impedido tener más continuidad con el utrerano. Ambos preparadores, con contrastada capacidad, habían destacado su versatilidad y capacidad para adaptarse a los esquemas más imprevistos. El argentino hasta le abrazaba en los entrenamientos, una recompensa al valor como jugador y persona de Igor Martínez. No es fácil que Bielsa te tome entre sus extremidades a no ser que quiera estrangularte.

Estos mismos argumentos fueron los que llevaron al nuevo entrenador del Lugo, Luis Milla, a convocarle para la selección sub-21, punto este que puede haber llevado a buen puerto un fichaje que también pretendieron el Deportivo, Tenerife, Real Oviedo, Osasuna o incluso su originario Alavés. Novias no le han faltado a un jugador piropeado por su versatilidad, una cualidad que ha sabido conservar a pesar de las lesiones.

Siempre es un grato inicio que un futbolista descarte opciones igual o más atractivas para apostar por la lucense. Si el equipo rojiblanco no pierde su esencia, Igor Martínez seguirá creciendo en el Anxo Carro tras dar un salto de calidad en el Mirandés, que también intentó retenerle. En la temporada que acaba de concluir fue la perfecta pareja de baile de Urko Vera, otra de las perlas del fútbol vasco que cerró el curso con 17 chicharros, indispensables para la histórica temporada del club de Anduva. Bajo las órdenes de Carlos Terrazas, el equipo burgalés firmó un increíble octavo puesto, quedándose tan sólo a dos puntos del Real Zaragoza, el último en conseguir el billete para jugar la promoción de ascenso. No es extraño entonces que se haya perfilado una operación de desmantelamiento del club rojillo, que enamoró a su afición con un juego reflejo del mejor Lugo, una versión que ésta temporada vimos a ratos y entre largos bostezos.

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Un vídeo-scouting comprensible con partidos que todos podríamos haber visto. 

Pegamento para el vestuario

La última vez que el Lugo pescó en Miranda obtuvo una pieza de altura: don Iriome González, el jugador más regular y el único de toda la plantilla que supo mantener el ritmo. Otro motivo más para las buenas vibraciones. Igor Martínez se reencontrará con su excompañero en un equipo en el que podrá adoptar diferentes roles. Ha jugado por ambas bandas, de extremo y hasta de mediapunta. Posee un guante a la hora de centrar. La de las asistencias siempre será una asignatura a resolver por un Lugo que vive de ellas. Con la renovación de Pablo Caballero, el equipo ha apostado por un cañonero, todo cabeza e ímpetu; perfecto acompañante para un centrador nato. El último pase es su especialidad.

El vitoriano es un galgo. Sabe arrancar desde el centro del campo hacia todas direcciones, con lo que el desequilibrio entre líneas es otro de sus fuertes. Con un poco de espacio de por delante puede hacer diabluras. Se le ven detalles de clase y su estilo recuerda al de jugadores como David Ferreiro. Pero sobre todas las cosas, los que le conocen, hablan de Igor Martínez como un hombre de equipo, un jugador cercano y solidario que se sirve a sus jugadores y afición. “Muchas gracias al CD Mirandes por el trato y el cariño recibido. Ha sido un orgullo haber defendido esta camiseta”, afirmó en su cuenta de Twitter nada más conocerse la noticia de su no renovación.

Igor logró encajar en el seno de una entidad modesta, generando confianza dentro y fuera del campo. Cumplió con la figura del ‘idolo local’ en tierra ajena, un rol del que el Lugo anda huérfano a vista del desigual rendimiento de los más veteranos y de la falta de un hombre que ejerza de insignia. Si algo debía reforzar con urgencia este equipo era el vestuario, no en números ni estadísticas, sino en cohesión. Este jugador parece hecho de pasta noble, un material en vías de extinción en este deporte. La bienvenida no puede ser más oportuna y sincera. Ojalá el tiempo no me quite la razón, y si lo hace, que sea sin hacer daño.

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