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El niño-hombre que el Lugo anhela

por Iván Rolle 18 junio, 2015
Tiempo de lectura: 3 minutos

Llega el verano y con él escasea el fútbol y abundan los rumores y la palabrería. Con el Lugo comienzan a vincularse un sinfín de nombres, algunos más conocidos, otros menos, y las cabezas de los fanes amagan a estoupar con tantos dimes y diretes. En Lugoslavia queremos acercaros un poquito más a estos futbolistas que se perfilan como posibles refuerzos para el conjunto rojiblanco y, por ello, estrenamos nueva sección: “Rumore, rumore”.

En estas fechas pocos ejes han sido tan mentados desde que el Lugo milita en Segunda como el que une Vigo y la ciudad amurallada. Cada año se ha especulado con la cesión o el traspaso de joyas de la cantera olívica, aunque solo llegó a buen puerto el acuerdo por la cesión del guardameta Yoel Rodríguez, en la campaña 2012-2013. También, este mismo invierno, arribó otro de los canteranos célticos más soñados en Lugo, aunque incorporado y previo paso por los Estados Unidos de América: Toni Rodríguez. Este verano no iba a ser menos, y con la llegada a la dirección deportiva del exdirector de cantera del Celta, Toni Otero, el transvase podría ser por fin verdaderamente prolífico.

Entre esos sueños celestes prohibidos para el Lugo desde hace varias campañas sobresale el nombre del arquero Rubén Blanco. Su llegada, pese a la intercesión de Toni Otero, parece harto complicada, pues, en principio, el Celta cuenta con los dos hombres que durante la pasada campaña cubrieron su portería. Sin embargo, ciertas voces apuntan a que, a punto de cumplir los 20 años, es momento de que Rubén afronte su primera campaña como titular a nivel profesional. Algo que parece harto complicado en el Celta visto el rendimiento de Sergio Álvarez durante la temporada que acaba de terminar. La solución pasaría por ceder al joven cancerbero, mientras que los dirigentes del club vigués intentarían incorporar a un meta del suficiente nivel como para competir la titularidad a Sergio.

Es una opción apetitosa para el futbolista, que disfrutaría de minutos; para el Celta, que conseguiría curtir a uno de sus más prometedores valores; y para el Lugo, que se haría con los servicios de alguien que presumiblemente estaría entre los mejores porteros de la categoría de plata del fútbol español. Y, además, se trata de una fórmula cuya eficacia bien conocen en Casa Celta. También en Lugo. Yoel fue cedido hace tres campañas al club rojiblanco, su rendimiento rozó la matrícula, volvió al Celta y allí se ganó la llamada del Valencia, donde este año apenas ha disfrutado de minutos. También el actual meta titular de los vigueses, Sergio, salió en su momento al Rácing de Ferrol a préstamo en busca de los minutos que en Vigo no tenía, y, visto su rendimiento como celeste, Mouriño y sus secuaces no podrán quejarse.

Pero son muchas las voces contrarias a la salida del prometedor arquero. Su crecimiento es inversamente proporcional a los minutos de los que ha disfrutado en el fútbol profesional. Durante la recién finalizada campaña asumió por vez primera la responsabilidad de ser el segundo portero del club olívico. Apenas disfrutó de cuatro partidos en Copa, donde el Celta eliminó a la UD Las Palmas (2-1 y 3-1) y cayó ante el Athletic (2-4 y 0-2) y en Liga no se estrenó hasta la última jornada, cuando un penalti y expulsión de Sergio forzó su entrada con 0-0 en el Celta-Espanyol que acabaría 3-2. Algo que hace que, de mantener el Celta los mismos guardianes que actualmente posee, Rubén sería de la partida en la jornada inaugural del próximo campeonato.

En esta última experiencia en Liga faltaban apenas unas semanas para que se cumpliesen dos años de su debut y hasta entonces única aparición en dicha competición, con apenas 17 años. Al de Mos, por entonces aún juvenil de primer año pero ya meta habitual del filial, le tocó cubrir la ausencia en el banco de Sergio, lesionado, en el Estadio José Zorrila con el Celta jugándose la permanencia, de la que distaban cuatro puntos con solo seis en juego. Una lesión de Javi Varas en la primera mitad forzó su entrada. En el marcador ya brillaba un claro 0-2, pero al Pucela le tocaba apretar con un niño en la portería contraria. O eso creían, pues Rubén mostró esas cualidades que durante los últimos años lo han convertido en un habitual de las categorías inferiores de La Roja: un buen golpeo con los pies, solvencia por arriba pese a su no excesiva estatura y, sobre todo, unos descomunales reflejos. Primero sacó un gran cabezazo de Javi Guerra, luego un mano a mano a Manucho. El Celta ganó, 0-2, y llegó vivo, contra todo pronóstico a la jornada decisiva.

En ella también tuvo que participar Rubén, con los otros dos porteros en el dique seco. Con Balaídos repleto, el Celta ganó al Espanyol y el portero de 17 años volvió a dejar la meta a 0. La salvación era una realidad y entre sus principales responsables estaba un niño que ya era hombre. ¿Quién sabe si, casi tres años después, el Anxo Carro contempla cómo le crece la barba?

Foto: LFP

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