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Matar al equipo

por Daniel Martínez Baniela 9 enero, 2015
Tiempo de lectura: 4 minutos

Hace tiempo escribí por aquí, al hilo de unas declaraciones del mediocentro asturiano Pelayo Novo, un artículo en el que, entre otras cosas, hablaba un poco de las declaraciones que los futbolistas suelen hacer en las ruedas de prensa en las que buscan, ante todo, no meterse en ningún marrón (aquí tenéis el enlace, para vuestro deleite: https://lugoslavia.gal/2014/11/07/el-buen-camino-por-daniel-martinez-danilqdm/ ). Pues bien, parece que los Reyes Magos no dejaron del todo satisfecho a nuestro delantero extremeño, Lolo Pla, ya que el pasado miércoles, aún con el sabor del roscón en la boca, se despachó con unas cuantas declaraciones ciertamente jugosas (algunas), optimistas y ambiciosas (otras), y una en concreto que me pareció fuera de lugar y que me sorprendió viniendo de un vestuario que suele ser, en estos aspectos, bastante ponderado. Vayamos por partes.

Me parecieron jugosas las palabras de Lolo acerca de lo mal que le sentó salir al campo frente a la Ponfe a falta de un minuto para la conclusión del tiempo reglamentario de partido: «a nadie le gusta salir al campo en el minuto 89. Me afectó bastante, pero estoy listo para jugar cuando el míster así lo valore. Aunque sean 10 segundos». Jugosas en el sentido de que no es habitual, en esta Arcadia feliz que es el Lugo, que alguien reconozca que le jode alguna decisión de Setién, que será historia viva del club y al que le debemos mucho, pero que se equivoca como todo hijo de vecino (menos yo, que soy como el Papa, infalibe, juas…), y jugosas porque, a pesar de que luego Coronado reconoce que lo habló con el mister y quedó todo aclarado (me consta que ha sido así), la falta de costumbre de tanta sinceridad ante los micros hay que saludarla con algarabía sobre todo por los que le damos un poco a la tecla. Además, y esto es una apreciación personal, creo que en esto Lolo Pla tiene más razón que un santo.

Ambicioso y optimista me pareció el extremeño cuando dijo que al Albacete  “no lo veo como un rival directo, porque no nos veo a nosotros peleando por la permanencia”. Bien está pensar siempre en positivo y buscar las metas más elevadas, aspirar a lo máximo y verse jugando la promoción de ascenso, pero tampoco estaría de más recordar que cosas similares pensaron algunos la temporada pasada y llegamos al último partido de Liga sin tener asegurada al cien por cien la permanencia. Me gusta que Pla sea atrevido, pero ganemos primero al Albacete y luego veremos, que, como dejó escrito Félix María de Samaniego, “no anheles el bien futuro, mira que ni el presente está seguro”. Hagamos caso a los clásicos, pues.

Y, para el final, lo que a partes iguales me mosqueó y me sorprendió. Cito de nuevo al delantero benfiquista: “la gente quiere matar al equipo y que se venga abajo, pero estamos bien. Tenemos confianza y es cuestión de mala suerte el hecho de que no hayamos conseguido los resultados esperados”. Como decían los hipsters de hace treinta años, toma Jeroma, pastillas de goma. ¿Quién quiere matar al equipo? ¿Qué gente quiere que se venga abajo? ¿Hay acaso en la ciudad un grupo de facciosos que desean que el Lugo vuelva a las catacumbas de Segunda B? ¿Hay abonados que desprecian haber visto en el Anxo Carro al Villarreal o al Betis y anhelan la vuelta de rivales de tanta altura como el Alcalá o el, ay, Coruxo? Si es así, Lolo, te pido por favor que des nombres y direcciones para que alguien del manicomio de Castro se haga cargo de esa pobre gente, porque estarán, indudablemente, para encerrar.

Mira Lolo, y sin acritud te lo digo, créeme, el Lugo es un club humilde, humildísimo, pobre pero honrado, donde no hemos tenido la suerte de ver últimamente al Madrid o al Barça por aquí, la Champions nos pilla muy lejos y sin un estadio cinco estrellas UEFA, pero precisamente por eso valoramos cada minuto en la Segunda como un regalo a disfrutar, y desde Bouso al último abonado, aficionado o simpatizante, solo queremos que este sueño que es estar en el fútbol profesional se alargue lo máximo posible, asentarnos y disfrutar de la categoría. Como verás, son deseos humildes, nada del otro mundo, pero difíciles de conseguir cuando la dificultad y el presupuesto para encararla son inversamente proporcionales. Y precisamente por eso dudo muchísimo que nadie celebre una derrota del Lugo, y muchísimo menos un eventual descenso, que los dioses nos aparten de esto último.

No se a santo de qué vienen esas declaraciones a una afición que, seremos pocos, pero animamos y empujamos lo que podemos para conseguir el objetivo, la victoria, el gol. No se si son palabras en referencia a la micro pitada que hubo frente a la Ponferradina (segunda este año, y ambas de apenas diez segundos de duración, una por un cambio de Setién y la del domingo por el toque-toque estéril en mediocampo), por la opinión de alguien o simplemente porque a Lolo lo pillaron en un mal momento, pero son de esas cosas que no gustan leer.

Aquí, y en muchos aficionados late esa misma significación, somos críticos con el equipo cuando creemos que hay que serlo. Me habréis leído mil veces eso de que el continuo halago debilita y que desde la crítica, siempre que sea constructiva, ayuda a crecer. Si por unos pitos puntuales, una opinión de algún aficionado-periodista-transeúnte o por un calentón pasajero hay que inferir que alguien se quiere cargar al equipo, de que deseamos el fracaso de los nuestros, amigo Lolo, estarás muy equivocado. Estoy seguro de que ha sido un patinazo sin importancia y como tal, como una anécdota, lo vamos a dejar correr, pero hazme caso, en Lugo solo queremos que el equipo se mantenga, luche, lo de todo en el campo y si podemos cantar algún gol mucho mejor. Desear lo contrario si que sería matar al equipo.

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