Crónica

Experimentos de un equipo de barrio

por Javier Folgueira Lozano 7 mayo, 2018

Si la semana pasada escuchábamos pitos y cánticos de “Dani vete ya” en Pamplona hoy era en el Tartiere donde se cantaba el “Anquela vete ya” al inicio del encuentro. Sin embargo, parece que el cambio de juego del CD Lugo en las dos últimas jornadas ha hecho que los silbidos contra el Lorca se tornasen en aplausos hoy. Curioso cómo en unos equipos se abuchea el estar en puestos próximos a la promoción de ascenso mientras en otros se aplaude estar por el medio de la tabla. Esto, unido al tono de la rueda de prensa de Francisco tras el partido, hace que me pregunte: ¿es que somos un equipo sin ambición? ¿acaso somos un simple equipo de barrio?

Pues en mi opinión, la respuesta sería un rotundo no a la primera pregunta y un sí con matices a la segunda. Con matices porque no me refiero a “equipo de barrio” como un término despectivo, si no todo lo contrario. Lo que en su día me atrajo para hacerme socio del CD Lugo fue precisamente esa sensación de equipo de barrio, de conjunto en el que se podía recitar buena parte de la alineación de memoria, de jugadores comprometidos y “fieles” al club como los Domínguez, Alvite, Carolo o más recientemente, Pita o Manu desde los tiempos de 2ªB o Seoane e Iriome en 2ª. Si habéis podido ver el tráiler del documental “Héroes” que han publicado esta semana mis compañeros de Lugoslavia, entenderéis a qué me refiero, especialmente en esa imagen inicial del partido frente al Alcoyano al que recientemente hacía referencia Setién.

El caso es que en los últimos años se ha perdido en buena medida esa sensación de equipo “de proximidad”, de equipo cercano a los aficionados. En el fútbol profesional, los “one club man” como Puyol, Maldini o Gerrard son muy escasos y apenas se nos ocurrirían un puñado de ellos si hiciésemos memoria, así que exigir fidelidad eterna a unos colores resulta poco realista, pero en el caso del Lugo se ha llegado al extremo de que cada año se renuevan de 10 a 15 puestos de la plantilla. El CD Lugo ha pasado a ser un equipo “de paso”, en el que permanecer unos cuantos meses, un año a lo sumo, antes de dar el salto hacia otro equipo con más potencial deportivo o (principalmente) económico.

¿y qué tiene que ver todo este “desbarre” que acabo de soltar con el Lugo – Sevilla At. de hoy? Pues simplemente, que el verdadero cambio en el CD Lugo desde el partido de Lorca al de hoy ha sido precisamente esa sensación de compromiso hacia el club. Tal vez no es casualidad que, salvo Lemos y Romero, el resto de los jugadores que han salido al campo en los últimos dos encuentros serán de la plantilla con mucha probabilidad el año que viene. O tal vez sí es casualidad. El caso es que el cambio de pitos por aplausos no se debe a que nos conformemos con una salvación muy meritoria como único objetivo, si no a que se observa sobre el campo una intención de competir que venía faltando desde diciembre, tal vez porque algunas cabezas están ya más puestas en el futuro que en el presente.

Coincide también este cambio de actitud con un experimento táctico que ha decidido llevar a cabo Francisco con el equipo. Muchos periodistas deportivos hablan de entrenadores influyentes solo cuando se refieren a los de los grandes clubes, como los Guardiola, Mourinho, Cruyff, etc. Sin embargo, hay entrenadores que con sus cambios de esquema de juego y los buenos resultados obtenidos de los mismos han marcado tendencia y han provocado un cambio en los sistemas tácticos de sus rivales y compañeros de profesión. Ocurrió en su día con el “superdépor” de Irureta, aunque no se le diese el mismo bombo que a otros entrenadores, y está ocurriendo en los últimos tiempos con el Girona de Pablo Machín.

Todos hemos visto (y sufrido) en los últimos años al equipo catalán. Su esquema de juego es un teórico 5-3-2 que en la práctica se convierte en un 3-5-2 con 3 centrales con buena salida de balón, dos carrileros muy largos, tres medios y dos hombres en punta. En una época en la que casi ningún equipo pone más de 1 delantero sobre el césped, 3 defensores parecen más que suficientes, y los carrileros ayudan a mantener el centro del campo equilibrado y a ampliar el terreno de juego, al tiempo que se gana un rematador más, algo esencial en equipos modestos con problemas para marcar. No es un sistema innovador, se había visto antes, pero cambia ligeramente en el planteamiento sobre el campo y a los equipos rivales, salvo excepciones, les cuesta un mundo adaptarse y defenderlo.

Primero fue Machín, pero este año ya vimos al Betis de Setién y al Oviedo de Anquela copiar el sistema de Machín para frenar una mala racha, con unos resultados excelentes, y ahora parece que le toca el turno al Lugo, así que Francisco ha decidido “machinizar” al equipo y lo que parecía un cambio puntual para adaptarse al juego de Osasuna lleva trazas de convertirse en algo más permanente, repitiendo hoy tanto esquema como alineación.

Así que el equipo de mi barrio decidió hoy experimentar por segunda vez con el sistema y convertirse de nuevo en un equipo identificable y al que se le puede coger cariño, especialmente cuando ve uno sobre el campo las ganas que le ponen una saludable mezcla de veteranos emblema del club (Pita, Seoane,…) con jóvenes que tal vez lleguen a serlo en el futuro (Escriche, Gil,…). Lo normal en un equipo reconocible, los jugadores de toda la vida y los recambios que vienen pisando fuerte. Se echaba de menos algo así en lugar de una amalgama de jugadores que busquen lucirse sobre el campo para sacar un contrato mejor en otro equipo y dejar el club cuanto antes, algo que, ojo, me parece perfectamente válido y no les quita un ápice de profesionalidad a esos jugadores, pero cuesta más identificarse con ellos y cogerles cariño.

Pues con un equipo reconocible a pesar del sistema experimental de Francisco salió hoy el Lugo al Anxo Carro y, con más corazón que acierto, tomó el mando del encuentro desde el inicio. Luis Ruiz y Lemos eran puñales por ambas bandas y Sergio Gil y Azeez distribuían los balones servidos por Pita desde la defensa a los dos “falsos 9”, Escriche y Romero. Como digo, el dominio era lucense, pero las ocasiones más peligrosas llegaban cuando los robos en la presión del Sevilla, que salió con la intención de robar el balón muy arriba, facilitaban los contraataques a la espalda del trío de centrales, aunque la bisoñez de los delanteros sevillistas no les permitía rematar con claridad a puerta.

Así transcurrió la primera media hora, con posesión lucense y contras sevillistas, pero sin ocasiones claras de peligro, hasta que una falta bien botada por Sergio Gil encontró la cabeza de Josete, que remató hacia la portería para que Escriche se lanzara a tumba abierta (algo que está haciendo con frecuencia en los últimos partidos y que me encanta) para culminar la jugada con un remate de cabeza al fondo de las mallas. Un gol que hacía justicia a un partido en el que el Lugo estaba siendo mejor, aunque con algunos desajustes en el nuevo sistema que deslucían bastante el trabajo del grupo.

En lo que quedaba de primera parte, más de lo mismo, con dominio local y falta de eficacia visitante. Un partido no muy bonito de ver, pero en el que los nuestros le estaban poniendo verdadero interés por conseguir la victoria.

En el descanso, decidió el entrenador sevillista que sumar un delantero más podría poner en apuros al triplete de centrales lucense e incorporó a Aitor Cantalapiedra como acompañante en punta de Marc Gual. Sí dio esto lugar a más ocasiones visitantes (especialmente un córner directo de Cantalapiedra que pegó en el poste), pero dejó muchos espacios abiertos para las contras lucenses, especialmente en la parcela central, aunque el CD Lugo no fuese capaz de aprovechar debidamente esos espacios. El caso es que los cambios sevillistasdieron lugar a que el partido se rompiera y convirtiese la segunda parte, especialmente en los minutos finales tras la entrada de Iriome, en un correcalles en el que ambos equipos dispusieron de sus mejores ocasiones de gol, en el caso de los locales en dos remates de Romero y uno de Herrera desde el centro del campo a puerta vacía que se marcharon fuera por poco.

Final y una victoria aunque poco deslumbrante, muy merecida, y que permite lograr un nuevo récord para el equipo, logrando antes que nunca la salvación, el que tiene que ser nuestro objetivo prioritario año tras año (y si no que le pregunten a Mallorca o Elche). A partir de ahí, respondiendo a la pregunta inicial de si tenemos ambiciones o no, conseguir cuantos más puntos mejor, y si no podemos optar a más este año, será el que viene, que ambición sí tenemos, pero lograr la permanencia, tal y como está la categoría y con los rivales que llegan año tras año, es cada vez más difícil y tiene más valor.

Puntuaciones:

Cabe decir que, aunque hoy el juego no fue precisamente brillante, la mayoría de las carencias dieron la impresión de deberse a desajustes por la falta de hábito del nuevo sistema, por lo que el rendimiento individual de los jugadores estuvo por lo general por encima del nivel como conjunto, así que las puntuaciones de los jugadores a nivel individual son mayores de lo que recibiría el equipo como grupo.

Juan Carlos: 6. Más o menos a su nivel habitual. Sin embargo, desde la salida “a por uvas” que nos costó el gol del Oviedo, parece que ha perdido algo de valentía en las salidas por alto que tanto nos gustaban a principio de temporada. Esperemos que recupere la confianza pronto, pero incluso así mantiene un muy buen nivel.

Lemos: 7. Muy activo todo el partido, tanto en defensa como en ataque. Partido a partido va recuperando el nivel que tanto nos encandiló hace dos años.

José Carlos: 6. Hoy la presión del Sevilla At. no le permitió tanta soltura en la salida de balón, pero sigue manteniendo un nivel más que aceptable.

Josete: 7. A pesar de no ser precisamente el jugador favorito de la grada, no se deja influir y ha realizado uno de sus mejores encuentros en Lugo, con algún fallo puntual en el corte en la primera mitad, pero en general secando muy bien a Marc Gual, que acabó desesperado con él.

Luis Ruiz: 7. Al igual que Lemos, tuvo un gran rendimiento en todos los aspectos del juego. Se le vio muy cómodo como carrilero y dando el pase final al interior del área. A ver si de cara al año que viene practica un poco los centros, porque puliendo ese aspecto sería un lateral de grandísimo nivel para el Lugo.

Pita: 7. La posición de tercer central le permite jugar como a él más le gusta, viendo a todos sus compañeros por delante, y eso le facilita la distribución del juego. Además, la coordinación con Josete y José Carlos en los cortes y a la hora de tirar el fuera de juego está siendo efectiva salvo en algunos desmarques por velocidad puntuales.

Seoane: 6. Si este esquema hace lucir más a Pita, en el caso de Seoane ocurre lo contrario. Se limita más a tareas defensivas, y el balón pasa menos por sus pies, pero aún así rindió a buena altura.

Azeez: 6. Aunque hizo un muy buen partido en general, tal vez en las muchas conducciones de balón con acierto que hizo, le faltó ese pase final hacia delante, aunque claro, esa no es la función que está acostumbrado a hacer.

Sergio Gil: 7. Buena parte de la mejoría de estos últimos dos partidos se debe a que Sergio ha cogido el mando en la media que ha tenido que ceder pita con el retraso de su posición. Busca el balón, presiona y distribuye. ¿tendremos “jefe” para la media del año que viene?

Jaime Romero: 7. Aunque le faltó puntería en el remate final, repitió su buen nivel de Pamplona. Buen partido y buena pareja de ataque con Escriche.

Escriche: 9. Impresiona ver el criterio con el que mueve el balón el chaval, y ya no hablemos de su eficacia, con 3 goles en otros tantos partidos (aunque le anulasen el de Osasuna). El mejor fichaje del año, aunque haya llegado tarde debido a las circunstancias. Esperemos verlo el año que viene en el primer equipo desde el inicio y con minutos, porque su potencial es muy alto. No nos gustaría otro “caso Mario barco”, con Dani cedido en equipos de inferior categoría mientras el primer equipo tira a su vez de cesiones de delanteros con mucho más nombre y mucho menos rendimiento.

Herrera: 6. Suplió con acierto a Escriche, ayudando sobre todo en tareas defensivas. Mereció anotar ese gol en el 90’, pero está claro que este año no está fino de cara a puerta (y aún así, es el máximo goleador del equipo).

Campillo: 6. Hoy sí rindió a buen nivel los minutos que estuvo, presionando arriba y peleando el balón.

Iriome: 7. Entró por Lemos cuando el partido estaba ya roto, y lo aprovechó bien para llevar las ocasiones de más peligro al área sevillana. Le faltó algo de acierto en el pase final.

Francisco: 6. Como decía al inicio de estas puntuaciones, el equipo como conjunto rindió a menor nivel que cada individuo separadamente, así que aún le queda mucho trabajo por pulir al técnico almeriense si pretende que este esquema 5-3-2 sea la base del año que viene (cosa que particularmente me agradaría bastante), pero siempre se agradece que un técnico no sea de ideas fijas y tenga la flexibilidad de adaptarse a nuevos esquemas más eficientes, como ha hecho Francisco en los últimos dos encuentros.

FICHA TÉCNICA:

CD Lugo: Juan Carlos; Lemos (Iriome, min 74), Josete, José Carlos, Pita, Luis Ruiz; Seoane, Sergio Gil (Campillo, min 60), Azeez; Jaime; y Escriche (Herrera, min 68).

Sevilla Atlético: Juan Soriano; Javi Vázquez (Miguel Martín, min 77), Borja, Berrocal, Pozo; Felipe rodríguez, Jose Alonso (Viedma, min 45), Mena, Olavide (Aitor Cantalapiedra, min 45), Fede; Marc Gual

Marcador: 1-0, min. 38: Escriche.

Árbitro: Gorostegui Fernández. Mostró amarillas a José Carlos y Felipe Rodríguez.

Incidencias: partido correspondiente a la 38ª jornada de la Liga 123. Disputado en el Anxo Carro ante 3.071 espectadores.

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