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La importancia de llamarse Higinio

por Aarón Cabado Vázquez 15 abril, 2018

Corría el ecuador de la segunda mitad y tenía el convencimiento inequívoco de que el Lugo iba a vencer al Numancia. Es cierto que los sorianos nos estaban pasando por encima, pero mi certeza se basaba en un argumento incontestable: en el partido de la primera vuelta, en el Anxo Carro, el Lugo fue superior, gozó de ocasiones claras y acabó perdiendo por 0-1 con un gol al contragolpe y en fuera de juego. En Los Pajaritos estaba pasando algo similar pero justo al revés, así que supuse que esta vez nos tocaba a nosotros ganar con un gol asqueroso, de rebote, de penalti inventado o algo así.

Y todo iba más o menos bien, siguiendo el plan que yo me había montado en mi cabeza, pero toda aquella certidumbre se desmoronó cuando Arrasate decidió dar entrada a Higinio: ahí entendí que la derrota era inevitable. No le había visto jugar en mi vida, pero no era necesario, era más que evidente que ese tío nos iba a marcar gol.

Higinio es el típico nombre de señor mayor. Higinio puede ser el fontanero barrigudo que te arregla las cañerías, el borracho incorregible del bar de la esquina o el presidente afable y obeso de un club deportivo. Pero lo que Higinio no es, desde luego, es nombre de delantero goleador. Hace años habría hecho algún comentario jocoso nada más verlo, algo poco elaborado y probablemente muy faltón, pero la experiencia me ha curtido en estas lides y ahora ya sé que Higinio es el clásico jugador que nos jode los partidos. Lo cierto es que debería haber hecho el chistecito de todos modos, porque total, si nos va a marcar igual, pues al menos nos quedamos con las risas.

Me decepcionó un poco que Jaime Ramos no hubiese aludido a esto en rueda de prensa. «Es que contra un pavo que se llama Higinio no se puede hacer nada, no me jodas», debería haber esgrimido, todo lleno de razón. «Los análisis tácticos quedan en un segundo plano cuando uno de los jugadores se llama Higinio» también habría sido una buena sentencia, o incluso podría haber reciclado la famosa frase de Lineker para asegurar que «el fútbol es un deporte en el que juegan once contra once y en el que siempre gana Higinio».

El caso es que el Lugo perdió, las posiciones de promoción están a la distancia a la que suelen estar todos los años a estas alturas y todavía queda pendiente cerrar la permanencia. Se percibe cierto nerviosismo, porque aquí oscilamos dramáticamente entre el éxtasis y la desazón y pensamos, tanto para bien como para mal, que las dinámicas se van a prolongar hasta el fin de los tiempos. Así que voy a aprovechar este espacio para ejercer de jefe de Estado y mandar un mensaje de tranquilidad: que no cunda el pánico, que con ganar un partido más, seguiremos en Segunda la próxima temporada. Además, hay motivos para ser optimistas. Por ejemplo, el próximo rival del Lugo, el Lorca, no tiene a nadie que se llame Higinio.

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1 Comment

Javi Gonzalez 18 mayo, 2018 at 03:29

Pues podria considerarlo el lugo como delantero para el año que viene. Siempre que le he visto jugar, me ha gustado mucho.

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