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El beso del Ángel

por Denís Iglesias 9 febrero, 2018
Ángel Zaragoza

El gol de Nayim en la final de la Recopa de 1995 entre el Real Zaragoza y el Arsenal es una de las obras futbolísticas más flipantes. No sé si en ese año ya se utilizaba este término, pero los adjetivos rimbombantes ensuciarían el momento. Un tanto que valió un torneo europeo (ya había ganado el equipo aragonés la Copa de Ferias 63/64) para el Real Zaragoza, el próximo rival del CD Lugo. La Recopa es un torneo que deberían repetir aunque no fuera oficial. Era la reválida para todos los equipos que no podían permitirse el lujo de triunfar en la Copa de Europa. No como ese yogur caducado que era la Copa Intertoto. 

El tanto es tan imposible como cierto. Lo anota un ceutí, que deja hechos unos zorros el bigote de un tal David Andrew Seaman, portero del Arsenal. Como el gol de Juan Carlos al Real Sporting, uno intenta darle una explicación al golpeo. Sigue la parábola y afirma que se ha ensayado este movimiento. Que el jugador ha visto al rival adelantado. Intenta sazonar toda una bestialidad con razón. Algo inútil para un globo como el de Nayim, que un tipo que ha vestido la camiseta de los gunners durante más de 400 partidos se traga. Sin anestesia. “Le estuvo bien al capullo de Seaman”, pensaron los jugadores del Real Zaragoza, quienes durante todo el partido habían visto como el bigotudo había parado los tiros fáciles con una mano para demostrar una falsa seguridad. Arrogancia, decían.

Cualquiera adora este tipo de tantos porque son simples y alocados. Tengo muy mala memoria para reproducir sucesos con muchas acciones, por eso espero no tener que cubrir nunca un parte de accidente. De ahí que también adore al ex delantero zaragocista Savo Milosevic, que era eso que los tópicos llaman un “depredador del área”. Seguro que ahora hay un anglicismo muy bonito en lugar de esta expresión. Gracias a empobrecer la economía familiar comprando cromos casi puedo recitar la alineación del Real Zaragoza de inicios de los 2000 con futbolistas como el ‘Toro’ Acuña, Vellisca, Garitano, Juanele… Una plantilla que consiguió quedar en cuarta posición en una de las temporadas que un aficionado bullanguero guarda con cariño: la 1999/2000, en la que el Deportivo ganó la Liga, el Espanyol la Copa del Rey, el Valencia la Supercopa, Salva Ballesta del Racing de Santander fue ‘Pichichi’ y Herrera del Alavés, Zamora. En la que el Atlético, el Sevilla y el Betis descendieron a Segunda.

A día de hoy en mi sesera a duras penas se alojan jugadores destacados. Si me preguntan quién es la estrella del Real Zaragoza actual diría “Milosevic”. Que además viste camiseta patrocinada por Pikolín y que el gol de Nayim sale poco en los telediarios. Cuando el Real Zaragoza descendió a Segunda en 2013 pensé que por fin podría ver al genio bosnio. Pero no, el 7 de septiembre de aquel mismo año el Lugo jugó en un feudo mítico como La Romareda y enfrente estaba Paglialunga o Montañés. Menos mal que también figuraban en la convocatoria un tal Leo Franco y un tal Movilla, que me habían tocado repetidos en algún sobre.

Con el historial de enfrentamientos en la mano, el conjunto rojiblanco nunca ha tenido demasiado miedo a meterse en la boca del león maño. Eso sí, los duelos han oscilado desde 3-3 demenciales a 0-0 soporíferos, resultados que expresan lo anímicos que han sido estos choques. En la 2013/2014, en la que el Lugo era todavía un rookie de segundo año, los de Quique Setién arrearon dos mamporros a los jugadores del club zaragozano en sus primeros enfrentamientos en Segunda. Ese año, el cántico más escuchado en La Romareda fue “Agapito, hijo de puta”, un hit dedicado al que fue presidente del Real Zaragoza durante ocho años. Su mandato estuvo a punto de terminar con la liquidación de este histórico, que lleva cinco años en Segunda. Para encontrar una realidad igual en su cronología hay que retroceder hasta la década de los ’40.

Tifo ‘homemade’ de la peña zaragocista ‘Los del 28’.

En aquel curso, el primero en un infierno al que los maños se han aclimatado, el club aragonés perdió 1-0 y 0-1 frente al CD Lugo. En la ida decidió un gol de Enzo Rennella, quizás el delantero más estiloso que ha pasado por el Anxo Carro en los últimos años. Alguien capaz de jugar andando y cuajar una gran actuación. Ahora vive en Miami, que va mucho más con su temperamento, poco adaptable a una categoría como Segunda en la que se vive demasiado rápido. En la vuelta metió de cabeza Víctor Marco, quien celebró el tanto como si en vez de haber sobrepasado la línea de gol hubiera traspasado el corredor polaco. Y se hizo el embarazado.

Más allá de este primer acercamiento, permanece el doblete de David López en la temporada 2014/2015, la primera y más feliz del jugador riojano. Le hizo un “dónde está” a Whalley (perdón por el chiste malísimo) con un magnífico gol de falta. Viendo aquel tanto a uno le entra cierta morriña por no haber podido ver más en acción a uno de los peloteros más sedosos que ha tenido el CD Lugo. Un jugador que se tuvo que resignar a estar en segunda fila hasta la incómoda situación de no poder siquiera despedirse de la afición rojiblanca. Aquel partido terminó 3-3, resultado que se repitió el año pasado en el Anxo Carro en el duelo entre ambos equipos. 

Los golpeos de David López daban para poster | Foto: LaLiga.

Este antecedente más reciente fue una de esas comedias de situación que el Lugo de Luis César interpretaba de vez en cuando, con salidas desde atrás imprecisas, balones hacia atrás e inseguridades varias. Sucedió lo mismo que cuando intentas hacer un molinillo con el futbolín y la bola te da en la cara. El gran protagonista fue Ángel, que anotó dos goles y me lanzó un beso. Sí, tras forzar un córner, y después de acosarle durante medias horas con improperios directos al escudo, giró la cabeza como si fuera una Medusa. Tan rápido que no me dio tiempo a esquivar un ósculo inesperado que puede que hasta me gustara, porque a partir de ese momento no volví a levantar la voz durante todo el encuentro. Fue un beso ‘gaztetxero’, como dice la canción de Lendakaris Muertos, “que aunque no lo parezcan son heteros”. 

Meses después, unas declaraciones al diario El Día le costaron la renovación al de Santa Cruz: “Firmo dos goles y que el Tenerife marque tres. Mis compañeros seguro que no, porque quieren ganar, pero también firmaría un 5-6, así de claro te lo digo”. Ni el Real Zaragoza ni el Tenerife se jugaban nada en el duelo al que hizo mención el ariete, el último de la temporada. Sin embargo, esas faltas públicas de lealtad cuestan más caro que pasear la camiseta por el campo como si fuera un pijama. Al final Ángel fichó por el Getafe y volvió a Primera. La ‘traición’ le salió mejor de lo esperado. Todavía sigo pensando en ese beso abreviado que me lanzó y estoy seguro de que si este domingo estuviera en el Real Zaragoza actuaría con el Lugo como con el Tenerife: se metería un gol en propia para compensar ese roto en el corazón que me hizo.

PD: El de la foto (LaLiga) no soy yo, pero sirve para reproducir el momento. Estaba muy cariñoso ese día el ‘9’. La foto se hizo el mismo día en que Ángel me hirió con un beso. 

Antecedentes CD Lugo – Real Zaragoza

Real Zaragoza 0-1 CD Lugo (07/09/2013)

Real Zaragoza 0-1 CD Lugo (07/09/2013)

CD Lugo 3-3 Real Zaragoza (12/10/2014)

Real Zaragoza 0-0 CD Lugo (14/03/2015)

CD Lugo 0-0 Real Zaragoza (26/09/2015)

Real Zaragoza 3 – 1 CD Lugo (28/02/2016)

CD Lugo 3 – 3 Real Zaragoza (27/08/2016)

Real Zaragoza 1 – 1 CD Lugo (29/01/2017)

CD Lugo 2 – 1 Real Zaragoza (15/09/2017)

Real Zaragoza 1 – 0 CD Lugo (Tercera ronda de la Copa del Rey)

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