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Herrera resuelve el laberinto

por Aarón Cabado Vázquez 26 noviembre, 2017

La victoria conseguida hoy por el Club Deportivo Lugo fue un triunfo de un mérito extraordinario. No fue un partido de inusitada belleza, de acciones magistrales ni de jugadas apoteósicas. Fue un encuentro rudo, disputado, intenso y extenuante, una contienda feroz que convirtió el Ángel Carro en un intrincado laberinto. Fue una mezcla entre una pelea de boxeo y una partida de ajedrez en la que el conjunto lucense supo llevarse los tres puntos.

El ritmo fue frenético, altísimo, pero unos y otros se anulaban mutuamente

Tanto Francisco como Diego Martínez eran conscientes de que sería un partido de brega, de fricción constante. El centro del campo se convirtió en un ring en el que Seoane, Azeez, Fran Mérida y Lucas Torró se fajaron en una vehemente pugna. El ritmo fue frenético, altísimo, pero unos y otros se anulaban mutuamente: faltó fluidez y faltaron ideas, principalmente porque ni el Lugo ni el Osasuna permitieron que sus rivales tuviesen tiempo para pensar. Las interrupciones, los choques y las faltas tácticas fueron la tónica dominante, especialmente en la primera mitad, y las ocasiones más claras llegaron en situaciones aisladas. Ignasi cabeceó alto un córner y Azeez disparó fuera tras un despeje en otro saque de esquina. La más clara de los navarros también llegó de esta forma, con un disparo de Quique tras una deficiente salida de Juan Carlos que se fue por encima del larguero.

Ya en la segunda parte, el cansancio fue menoscabando la fortaleza de los jugadores y ambos clubes pudieron asomarse al área rival con más frecuencia. Los de Francisco tuvieron una clarísima tras una buena jugada de Mario Barco dentro del área, que se deshizo a trompicones de dos zagueros rojillos antes de que el esférico quedase muerto para el disparo franco de Fede Vico, que no pudo darle dirección y lo lanzó contra Sergio Herrera. Poco después la tuvo el Osasuna en un disparo a bocajarro, algo escorado, que Xisco envió desviado.

el partido se encaminaba ineludiblemente hacia el 0-0, y de que la única forma de que no fuese así sería una jugada aislada o un error

Sin embargo, fue un partido de ocasiones más bien escasas. Con el devenir de los minutos se hizo mayor la percepción de que el partido se encaminaba ineludiblemente hacia el 0-0, y de que la única forma de que no fuese así sería una jugada aislada o un error. Y así fue. Restaban quince minutos para el término del partido cuando Aridane cometió un fallo grosero en salida y le regaló el balón a Cristian Herrera. El canario se introdujo en el área y ajustó el balón con la zurda, hallando el modo de resolver el laberinto. El Lugo se ponía por delante y el Ángel Carro, que recibió hoy a más de 4.600 aficionados, prorrumpió en un estallido de júbilo.

En los minutos finales, el conjunto osasunista buscó la igualada, pero no generó demasiados problemas a Juan Carlos. La gran actuación del conjunto lucense a nivel coral impidió que las postrimerías del partido se convirtiesen en sufrimiento. Con esta victoria, la novena de la temporada, el Lugo se coloca colíder. Toca seguir disfrutando.

Puntuaciones:

Juan Carlos: 6. No tuvo demasiado trabajo, y el que tuvo lo resolvió bien, a excepción de un error en la salida de un saque de esquina que pudo poner en apuros al Lugo.

Campabadal: 7. Cerró bien su banda, subió poco pero con criterio y dio salida por su flanco cuando Osasuna apretaba arriba.

Bernardo: 8. Redujo al mínimo a Quique, a quien no dejó respirar en ningún momento. Bien en la anticipación y dominante por arriba, hizo uno de sus mejores partidos en Lugo.

Ignasi: 8. Al igual que su compañero en la zaga, fue un baluarte por alto y fue, como siempre, providencial en el inicio del juego.

Luis Ruiz: 7. No pasó muchos apuros en defensa, apenas cometió errores y cuando lo hizo consiguió rectificarlos.

Seoane: 7. Trabajó a lo largo de todo el partido y se empleó con intensidad en la batalla del centro del campo.

Azeez: 8. Generoso en el esfuerzo, entre él, Seoane y los dos centrales desconectaron a los hombres de ataque de Osasuna.

Iriome: 8. Volvía a la titularidad tras un mes fuera del once. En la primera mitad dio mucho aire al Lugo, que recurrió a buscarle por arriba. Generó problemas a Clerc y trabajó en defensa.

Fede Vico: 7. No tuvo tanto protagonismo con balón como de costumbre, pero sus movimientos entre líneas propiciaron desbarajustes en la defensa de Osasuna.

Cristian Herrera: 9. Peleó, corrió, ofreció apoyos, tiró desmarques y puso la guinda marcando el gol de la victoria, el tercero en su cuenta particular.

Mario Barco: 7. No tenía una tarea sencilla contra los corpulentos centrales de Osasuna, pero ayudó al equipo recibiendo de espaldas y fijando defensas.

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