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Lolo Pavón: “Tengo una espina clavada: no haberme quedado un año más en Lugo”

por Denís Iglesias 12 noviembre, 2017
Lolo Pavón, en su etapa como jugador del CD Lugo | Foto: CD LUGO.

Los jugadores que compusieron las primeras plantillas después del ascenso del Lugo a Segunda han dejado marca. Parte de la afición tiene en ellos sus primeros referentes rojiblancos. Consiguieron que la derrota a la utopía del Carranza fuera algo más que una temporada, que un simple sueño efímero. Hicieron lo más difícil: resistir y permanecer en una categoría que al CD Lugo le era ajena por historia. Además, consiguieron que el equipo fuera una marca futbolística reconocida, de la mano de Quique Setién.

Uno de estos fue Lolo Pavón (27/02/1984), central granadino que estuvo tres temporadas en Lugo. Tres cursos que recuerda con ternura, en los que admite haber aprendido -también sufrido, aunque con gusto, más de lo que imaginaba por el juego de toque de Setién- y que hubiera querido prolongar. Ahora mira más hacia la puerta de salida, una retirada que prefiere más cerca de casa. Milita en el Marbella, equipo de Segunda B, donde, como casi siempre, es titular. 

Ahora en el Marbella, más veteranía, más cerca de casa…

Sí, buena comida, buena temperatura… Además, nos está yendo más o menos bien en el aspecto deportivo. Con la edad que tengo, quería estar más cerca de casa. El proyecto del entrenador (Estévez) me convenció. Me dijo que iba a ser una figura importante y así está siendo. Cierto es que hemos tenido una serie de problemas extradeportivos a inicio de temporada con la detención del presidente, pero están pagando y el equipo está tranquilo.

Camino Soria, como cantaba Gabinete Caligari, te hiciste mayor en esto del fútbol.

Allí empecé como futbolista profesional. Estuve primero en el juvenil y en el filial. Un año me fui cedido a Granada, Después vinieron años muy buenos, con el ascenso a Primera. Otros no tan buenos, con el descenso. Estuve bien, tan bien que conocí allí a mi novia.

¿Por qué un granadino se echa al monte en Soria? No parece el destino más factible…

Circunstancias del fútbol. Yo quería dedicarme a esto y surgió la posibilidad. Estaba en la cantera del Real Madrid y sabía que allí no tenía futuro. Tampoco podía volver a Granada si quería ser profesional.

¿Cómo es ser canterano del Real Madrid?

Fue sólo una temporada, en el juvenil, no fue fácil. El primer año fuera de casa. A nivel deportivo no jugué mucho. Por allí pasa mucha gente, sobre todo de fuera, que viene pegando fuerte. De mi generación sólo llegaron a la élite Soldado o Juanfran. Lo mejor, haber podido ver un Clásico en el Bernabéu y los valores que allí te inculcan.

Con el Numancia consigues jugar en Primera, ¿dio vértigo el salto?

En Primera lo colectivo pasa a un segundo plano. Hay jugadores determinantes que con un dribbling pueden decidir un partido. Con todo, más allá de estas figuras no es tan diferente. Hay muchos jugadores de Segunda que han pasado por Primera.

¿Algún jugador que te haya llamado la atención?

Siempre lo he dicho. El día que más sufrí fue cuando empatamos 1-1 contra el Atlético en casa. Me tocó defender a Forlán: no hacía más que desmarques. Era un pesado (ríe). Fue el delantero que más me llamó la atención.

Y tras cinco temporadas en el Numancia decides irte a un Lugo que acaba de ascender a Segunda. ¿Por qué?

El estilo de Quique Setién motivó la decisión de irme al CD Lugo

No me renovaron en Soria y tuve que buscar otra cosa. El Lugo salió como opción y decidí irme porque el proyecto me gustaba un montón. Sobre todo por el estilo de juego que proponía Quique Setién, muy parecido a que practicaba Juan Carlos Unzúe en el Numancia (2010/2011). Me dijo que íbamos a jugar prácticamente igual y así fue.

Quique Setién es un entrenador que deja marca, para bien o para mal.

Es buen entrenador y es buena persona. Te da la confianza que necesitas en el campo para asumir tus responsabilidades. Su juego, desde luego, te hace mejor jugador.

Pero en los tres años que estuviste en Lugo siempre hubo un desinfle en la segunda mitad del campeonato…

Siempre lo decíamos. Llegaban las Navidades y estábamos bien. De los primeros. Pero quizás un bajón a nivel físico nos dejaba fuera de cotas mayores. No es fácil explicar el motivo. Cierto es que a la UD Las Palmas le ha pasado algo parecido. Incluso el Betis empezó muy bien. Las pretemporadas con Quique no son livianas, pero no es un trabajo físico extremo el que realizas como sucede con otros entrenadores. Poca carrera y muchísimo trabajo con balón.  

Más allá de los minutos, ¿qué te has llevado de Lugo?

Los mejores amigos que tengo. De verdad, mis mejores amigos son de Lugo. Allí hice relaciones buenísimas. Fueron años maravillosos. La ciudad me encantaba. Vivía cerca del Parque de Rosalía, un entorno ideal para mis mascotas. Podía ver el campo desde casa.

Alguna amistad confesable…

Pues desde policías hasta hosteleros. Todavía sigo hablando con Jose, dueño de Fonte do Rei.

Para muchos era como vuestra segunda casa.

Pues claro. Era habitual vernos por allí, como a tantos lucenses. Se comía barato y bien. Más allá de eso, Seoane, Manu, David de Coz, Pita, Víctor Marco o José Juan… Con todos ellos tengo contacto. También con Millán Gómez, que hasta hace poco era responsable de prensa. Todos, excelentes personas.

Entonces, ¿por qué decides irte?

Con el cambio de directiva decidí irme, en abril ya sabía que iba a cambiar de aires

Bueno, en el último año decidí marcharme porque sabía que iban a cambiar las cosas. Todavía me quedaba un año de contrato pero con la marcha inminente de Bouso, Mouriz y Setién preferí cambiar de aires. Milla habló conmigo y me explicó el nuevo proyecto. Pero ya tenía otra opción decidida desde abril. Me había convencido Manolo Díaz para la Ponferradina (acabó descendiendo al año siguiente). No hice lo correcto. Tengo una espina clavada. Debía haber esperado un año más en Lugo. Pero qué le vamos a hacer…

¿Cómo se recibió el cambio de directiva en el vestuario?

Lo habíamos estado hablando durante la temporada. Sobre todo con Carlos Mouriz. Al final muchos decidimos irnos y ese núcleo se deshizo. Pero bueno, quedaron baluartes como Seoane, Iriome, Pita o Manu. Varios siguen ahí y no puedo más que alegrarme de que estén luchando por entrar en los playoffs.

Tú que has podido jugar contra los equipos que entrenaba Francisco. ¿Cómo le defines?

Es buen entrenador. Yo me medí contra él cuando estaba en el Almería. Toda la gente que lo ha tenido como entrenador habla bien de él. Él optaba por el juego desde atrás.

Este año se ha vuelto un poco más pragmático…

Bueno, a él le gustaba una línea fuerte de tres medios. Pero en Segunda todo es más complicado. Más parado. Basta que tengas una buena contra para ganar un carrusel de partidos.

Como aquel Getafe de Bordalás que tanto os desquiciaba.

Buf, lo pasábamos fatal. Siempre había piques entre él y Setién. Y los volverá a haber siempre que se enfrenten. Son dos estilos muy diferentes. Cada categoría es un mundo. En Segunda B hay muy pocos equipos que propongan. Los códigos son otros.

Este año es el Lugo más andaluz que recuerda. ¿Algún consejo para adaptarse a la ciudad?

Yo venía domado de estar en Soria. En Lugo llovía y había niebla, pero no el frío soriano. Me acoplé bien. También al año siguiente en Ponferrada.

Aún así, huiste del frío tras el descenso con la Ponferradina y fuiste a Fuenlabrada.

Sí, tuve ofertas de algún equipo del norte histórico, pero quise optar por estar más cerca de casa. Tenían un buen proyecto. Nos metimos en los playoffs pero no llegó a más.

¿Tiempo para la estabilidad en Marbella?

Pues sí. Firmé por dos años y cuando acabe contrato tendré 35. Tienen unas instalaciones magníficas. Esperemos que el tema del presidente se arregle pronto y que en lo deportivo podamos jugar unos playoffs.

Y tras la retirada por fin podrás dedicarte a lo que te gusta, ¿no?

Sé por dónde vas. Sí, siempre he querido ser astronauta. Cuando veo las estrellas digo: “Este es mi sueño”. Llegar a la luna sería la hostia, pero la cabeza ya no da para eso (ríe). 

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