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El Lugo chocó contra el tiempo

por Aarón Cabado Vázquez 12 noviembre, 2017

El tiempo es una magnitud física fascinante. Su transcurrir es inexorable e impasible, nunca se detiene, ni se ralentiza, ni se acelera. Sin embargo, desde la percepción humana, se vuelve difuso: en ocasiones se desliza vertiginosamente, mientras que en otras se dilata de forma exasperante. En el partido que enfrentó a Lugo y Numancia comprobamos esta característica del tiempo. La primera mitad fue lenta, tosca, incómoda. Francisco y Arrasate convirtieron la contienda en una batalla táctica interesante, pero carente de belleza a ojos del espectador ávido de emoción. Ninguno de los dos equipos quiso renunciar al balón, y por ende, ninguno fue capaz de adueñarse de él.

El excelente trabajo de ambos en la contención propició que ni lucenses ni sorianos fuesen capaces de articular jugadas combinativas, y fue sin embargo al contragolpe, cuando sonaba el zafarrancho, cuando más hirientes se mostraron ambos conjuntos. El Lugo avisó primero, a los tres minutos, con una cabalgada y centro de Nico Albarracín, novedad hoy, que cabeceó Fydriszewski fuera.

Un tiro, un gol, tres puntos; la realidad del Numancia

En una de esas, pero en campo contrario, Manu del Moral trazó una diagonal que obnubiló a Bernardo y clavó un disparo seco junto al palo corto. No fue excesivamente potente, pero en ese momento en tiempo transcurrió de forma diferente para Juan Carlos, a quien la dirección del golpeo pilló por sorpresa y observó, quieto y atónito, cómo el balón se introducía en su portería. Sería el único disparo a puerta del Numancia. No le hicieron falta más para llevarse los tres puntos.

Pablo Valcarce celebra el único gol conseguido | Foto: LaLiga 123.

Pablo Valcarce celebra el único gol conseguido | Foto: LaLiga 123.

Tres delanteros y Pita de central

El conjunto albivermello salió mejor tras el descanso, más enchufado y con el ánimo de darle la vuelta al marcador para prorrogar su idilio con el Anxo Carro, donde encadenaba cuatro victorias consecutivas hasta el día de hoy. Así, poco a poco el Lugo se fue haciendo dueño del partido. Las lesiones de Albarracín y Sergio Díaz supusieron un percance para un equipo que acabó jugando con sus tres delanteros en el campo y con Carlos Pita de central. Fede Vico, desapercibido en la primera parte, cogió las riendas en la segunda y generó peligro desde la derecha.

Fydriszewski se movió espléndidamente, pero incapaz de perforar la red

El Numancia pudo sentenciar con un par de transiciones, pero acabó reculando ante el ímpetu local y se parapetó en su área tratando de capear las ofensivas rivales. El Lugo, pese a la acumulación de jugadores sorianos, amontonó ocasiones; la mayor parte de ellas cayeron en Fydriszewski, que se movió espléndidamente pero no fue capaz de enviar al fondo de la red las tres oportunidades claras que tuvo: una la detuvo Aitor, otra la sacó Ripa bajo palos y la última fue un cabezazo que rozó el poste.

‘La Montaña mágica’

Con el Lugo volcado y el balón atravesando el área numantina con frecuencia, la sensación de que el tanto del empate llegaría levitaba en el ambiente. Pero el tiempo, inflexible, avanzaba a ritmo tiránico. En La montaña mágica, Thomas Mann crea un lugar en el que la percepción del tiempo se vuelve extremadamente inestable: a los dos días, el protagonista siente que lleva allí una eternidad, mientras que tras varios meses tiene la impresión de haber acabado de llegar.

Algo así le aconteció esta tarde a los aficionados del Lugo, que descubrieron con sorpresa que los noventa minutos de partido se completaban sin que su equipo lograse la igualada, pese a aproximarse a ella tantas veces. Ya en el descuento, Pita tuvo una falta en la frontal del área, intentó engañar a Aitor lanzándola por su palo pero el arquero del conjunto soriano le vio las intenciones. El 0-1 final supone la quinta derrota del Lugo en liga, dolorosa por la sensación de haber merecido algo más, mismo motivo por el cual el aficionado albivermello estará, probablemente, satisfecho con su equipo.

Puntuaciones:

Juan Carlos: 6. Se quedó clavado en el gol de Manu del Moral, que entró por su poste. En la segunda mitad achicó bien en un uno contra uno de Pablo Valcarce que este mandó desviado.

Campabadal: 5. Volvía tras dos semanas inactivo y se le notó. Apenas tuvo ocasión para subir por su banda.

Bernardo: 5. No estuvo acertado en el gol, si bien es cierto que, dada su corpulencia, estaba en una posición y situación bastante desventajosas.

Ignasi: 5. El Numancia impidió que pudiese lucir su buena salida del balón. Bien en tareas defensivas, pero errático en los desplazamientos en largo.

Luis Ruiz: 5. Tuvo protagonismo en la primera media hora, en la que se juntó bien con Albarracín, pero estuvo poco preciso centrando.

Azeez: 6. Aportó despliegue físico y se dejó ver en el área, pero estuvo algo desacertado en el pase.

Seoane: 7. Al igual que Azeez, muy buen trabajo en un partido intenso, con mejor criterio que el nigeriano hoy.

Fede Vico: 7. Inédito en la primera mitad, llevó bastante peligro en la segunda, tanto por banda como tirando diagonales hacia el centro.

Cristian Herrera: 6. Trabajó bien pero estuvo muy controlado por la defensa del Numancia, que nunca le dejó recibir cómodo.

Nico Albarracín: 6. Muy participativo en la primera media hora, donde el Lugo llevó el juego por su banda. Se le vio demasiado ansioso en algunos momentos.

Polaco Fydriszewski: 6. Peleó y fue capaz de generar ocasiones él solo, pero volvió a faltarle el gol en un día en el que tuvo las más claras.

Sergio Díaz: no califica. Salió como revulsivo y se lesionó a los cinco minutos.

Mario Barco: 6. Tiene olfato y sabe moverse en el área. Creó peligro con sus movimientos, pero solo tuvo una ocasión.

Carlos Pita: 6. Salió para actuar de central y aportó criterio para mover el balón sin caer en precipitaciones.

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