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Real Valladolid: entre la realidad y la exigencia

por Colaboración 22 octubre, 2017
Los jugadores del Real Valladolid celebran un gol conseguido ante el AD Alcorcón | Foto: LaLiga.

Por Ángel Velasco de La Linterna de Velasco

¡Cuarto año consecutivo en Segunda división! Por ese detalle hay que comenzar a la hora de hablar del actual Real Valladolid. El club que preside Carlos Suárez vive su paso más largo por la categoría de plata desde la década de 1970. Este largo camino ha llevado al Pucela a crear un proyecto ‘sensato’. Una idea real, en definitiva. Por fin el Real Valladolid y su entorno se han dado cuenta que son de Segunda división y no que están en Segunda división. La realidad se ha apoderado del Estadio José Zorrilla y de todo lo que rodea al club blanquivioleta.

Sabiendo dónde se está, la idea que se formó este verano es sensata. Se apostó por un entrenador de Segunda, se fichó a un director deportivo conocedor de la categoría, pero que nunca había sido el máximo responsable de un equipo. Se apostaba por dirigentes de un perfil secundario, lo que es ahora el Real Valladolid. Se ha perdido en fuerza, en masa social, en economía, en poder… El Club se ha visto debilitado y, por fin, todos los sabemos. Somos conscientes de qué equipo somos y cómo debemos salir de ese lugar.

Luis César pedía un vestuario con muchas variantes, y así se le ha dado

Para intentar volver a ser lo que algún día fue el Real Valladolid se debe tener un equipo conocedor de la categoría, como se ha creado. La idea debe ser dirigida por un entrenador que sepa cómo manejarse en Segunda, así se ha firmado. Luis César pedía un vestuario con muchas variantes, y así se le ha dado. El grupo de trabajo debía estar comprometido, como, por el momento parece. Todo debe ser aliñado por un clima tranquilo y sosegado, como parece que está siendo el entorno hasta la fecha. Se está teniendo paciencia, se está confiando en el trabajo y se está valorando lo conseguido. Todo suma para ver crecer la exigencia semana a semana.

Anuar Tuhami pelea un balón en el duelo ante la Unión Deportiva Almería | Foto: LaLiga.

Anuar Tuhami pelea un balón en el duelo ante la Unión Deportiva Almería | Foto: LaLiga.

¿Cómo crece esa exigencia? Viendo cada partido más importante y pidiendo que cada semana el equipo dé más. Así, la derrota (4-1) en Vallecas no se valoró de una forma muy negativa. Fue más un mazazo que una decepción. Se esperaba más del equipo. Se soñaba con ver al Real Valladolid que, cuatro días después, sí se pudo ver ante la Agrupación Deportiva Alcorcón.

Al Real Valladolid se le pide ser directo, muy ofensivo y generar muchas ocasiones

A este equipo, futbolísticamente, se le pide ser directo. Debe ser muy ofensivo y generar muchas ocasiones. Luis César Sampedro ha conseguido que su estilo guste en Valladolid y que, de la misma forma, ese juego se pida a los futbolistas. El fútbol del gallego convence y, semana a semana, se exige que salga a relucir más. Se busca una evolución que lleve al equipo a la zona de ascenso directo. En el inicio de la temporada no se miraba a los puestos más altos de la clasificación y menos tras perder (1-2) con el Fútbol Club Barcelona B en el primer partido. La evolución del equipo ha elevado la exigencia y las ilusiones y, pese a ser un proyecto sensato y realista de la categoría, la ambición y esa pizca de ‘soberbia’ de ser el Real Valladolid nos hace pedir y exigir que el equipo esté entre los dos mejores.

Luis César, junto a Julio Vélazquez, entrenador del Alcorcón. | Foto: LaLiga.

Luis César, junto a Julio Vélazquez, entrenador del Alcorcón. | Foto: LaLiga.

Sin grandes cambios

Con todo, la visita del Club Deportivo Lugo es el duelo más importante de la temporada. Tras un insulso empate (1-1) ante la Unión Deportiva Almería, el Real Valladolid está en la exigencia de la llamada “media inglesa”. Es un promedio de puntos, posiblemente, insuficiente para llegar a dónde se quiere pero sí que es suficiente para mantener la ilusión que se busca en el ambiente.

Con todo, el Real Valladolid jugará este domingo con un once muy similar al que puedan formar Jordi Masip, como portero, Antoñito Regal, Alberto Guitián, Deivid Rodríguez y Nacho Martínez, en defensa, Anuar Tuhami y Borja Fernández, en el centro del campo, y Giannis Gianniotas, Ibán Salvador y Óscar Plano como acompañantes de Jaime Mata.

Un once muy reconocible por el Estadio José Zorrilla en una temporada ‘diferente’ para el vestuario y el entorno. La disminución de la exigencia en el equipo y el periodo de aclimatación se van reduciendo mientras todo vuelve a su ser. A ese contraproducente estilo de las últimas temporadas, aquéllas en las que el Real Valladolid debía estar entre los propios por ser quién es o, mejor dicho, por ser quién fue.

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