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Iriome, la lanza de fuego de forja Icodense

por Denís Iglesias 4 octubre, 2017

Iriome significa en guanche -la lengua de los aborígenes canarios- lanza de fuego. Pocas veces la onomástica ha permitido una relación tan verídica entre el hombre y el nombre. El extremo tinerfeño del CD Lugo reivindicado en este arranque liguero (lleva tres goles) su carácter ígneo, pendiente en todo momento de la verticalidad y sacando a relucir un espíritu arrollador. Jugador tranquilo en la grada pero que se escabulle del miedo en cada balón largo.

Se peina sencillo, sin las estridencias de un cantante de Aqua que tanto abundan. Cabeza pensante pero clavada en la red cada vez que puede. Dura como el diamante aunque líquida para adaptarse a los pases, las arengas o los silbidos en territorio comanche. Vive de lo aprendido en Miranda, Villarreal, Huesca y Tenerife. Pero también se sustenta en la cátedra de Icod de los Vinos, donde nació hace hace 30 años y es un hijo ilustre.

Cuando el éxito abraza con madurez a un futbolista todo parece remontarse al pasado reciente. La base parece estar en aquella semana en la que entrenó bien, puso el pie derecho en el suelo todas las mañanas o en el horóscopo que le dijo: “a por todas, Sagitario”. La escuela de los primeros días, los entrenadores del primer grito o la ropa sucia en casa tras una derrota benjamín marcan más el carácter de la figura. Aunque los focos y los medios se crean sólo la rueda de prensa, o la zona mixta que no cuenta nada.

La UD Icodense, el primer equipo de Iriome, es el club en activo mas antiguo de Canarias

Seguro que los muebles de la cabeza se los pusieron a Iriome en el CD Tenerife. También la carne y el músculo. Toda la chapa, pintura, tornillos, ligamentos, aceites… Pero la osamenta, la mirada primaria, las ganas de jugar y el ímpetu por chutar vienen de antes. Basta pasearse por las redes sociales de la Unión Deportiva Icodense para detectar el orgullo que sienten por su jugador. Uno de los más importantes de la historia del club en activo más antiguo de Canarias, que ya es decir (fundado en 1912, como el CD Tenerife, pero meses antes).

Lateral, mediocentro e incluso delantero

“Iriome llegó a las categorías inferiores del Icodense con 5 años. Empezó con la escuelita y al poco tiempo pasó a los alevines, aún siendo benjamín”, cuenta David Alonso, actual coordinador de la base del Icodense, tras indagar y repasar los primeros pasos con el balón de Iriome. Era un zagal precoz, como evidencian las fotos que Alonso ha recopilado, donde Iriome tiene unas zancas más largas de las que tendremos muchos ningún día. Los comienzos del hoy extremo fueron antagónicos: “Su primera demarcación fue en lateral izquierdo”. Difícil es componer una imagen mental del CD Lugo sin él en la banda diestra del ataque.

La pasada temporada, Iriome sufrió un pinchazo. No consiguió revelar el acierto que le había acompañado en otros cursos y cayó de bruces con la inoperancia. Capítulo pasado. Hipoteca pagada y resurgir certificado en el presente curso. Este muelle alto ya sabía desde pequeño cómo estirarse hasta convertirse en un producto útil. “Cuando empezó era el más pequeño, flojo y el que menos jugaba en el equipo. Fue en su segundo año de alevín cuando su entrenador, Candito, lo puso de mediocentro y empezó a ganar presencia en el equipo”. Frente a las bajas, Iriome ha tenido que ejercer alguna vez de lateral, pero sería complicado verle como mediocentro, aunque, recordando su etapa en Tenerife, “jugaría hasta de portero”.

“Iriome jugó de delantero centro. Marcó muchos goles que llegaban de balones largos que ganaba en velocidad”

Iriome fue mediocentro hasta llegar a infantil de segundo año, cuando “se convirtió en un chico rapidísimo y con buena definición”, una descripción que se acerca mucho más a su versión actual.  La eclosión goleadora del inicio de temporada ha hecho que alguno le reclame incluso como ‘falso 9’, demarcación con la que convivió aquellos primeros años. Las cualidades anteriormente comentadas por Alonso, le llevaron “a jugar de delantero centro”. Fue creciendo a base de goles, que llegaban del siguiente de modo: “La mayoría con balones largos que ganaba en velocidad y luego definía. Su equipo se acostumbraba a ese tipo de jugadas”. ¿Les suena el ‘modus operandi’? Con este planteamiento ha conseguido anotar gran parte de sus goles como rojiblanco.

Antonio Seseña le capta siendo cadete para el Tenerife pero ya consigue debutar con los juveniles

“Es entonces cuando el entrenador habla con su padre (Bernardo) y acuerdan que es mejor el aprendizaje que el número de goles, y que, por tanto, le vendría jugar mejor en banda derecha”. De este pacto tácito nace el encabritado cavallino tinerfeño, al que enfrenta más con el derrape que con el pincel de gambetero. “Iriome sigue destacando, más polivalente, y empieza a ir a la selección. Primero, a la del norte, la de la isla, después, a la canaria; y finalmente, a la sub-16 española”, relata Alonso, tras conversar con los que le tomaron la lección siendo un crío. Precisamente, en un encuentro con la selección canaria sucedió lo siguiente: “Fue frente a Aragón, cuando Antonio Seseña (coordinador de filiales del Tenerife, ex entrenador del Toledo y del filial del Atlético) lo requiere para las filas del Tenerife”. Y otra vez la careta precoz, del que quiere crecer por encima de sí mismo: “Siendo cadete llega a jugar en los juveniles. E incluso consigue debutar con gol”, concluye Alonso, sobre la fase beta de un emblema icodense, profeta en casa aunque esté lejos.

Fito, Juanma, Héctor, Candito o incluso Bernardo. Estos son los nombres de un pasado común en el que Iriome puso las primeras piedras de un camino cada vez mejor pavimentado. Entrenadores del Icodense que mimaron y reprendieron al Ferrari rossobianco con el que el Anxo Carro mantiene un matrimonio con votos de confianza, lealtad y responsabilidad. La lanza de fuego que un ejército deshabituado a las gestas quiere para sus mejores tardes, impensables sin su incandescencia. Iriome, un guerrero meridional que ha hecho sonreír al norte más profundo.  

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