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Las llaves se las quedó Boabdil

por Denís Iglesias 9 octubre, 2017

Cuando uno observaba el mercado de fichajes de verano anticipaba ciertas dinámicas. Sobre todo las positivas, a las que es fácil tirarse. Granada se repetía una y otra vez como valor al alza, por motivos de nombres, presupuesto, entrenador… Pero tras levantarse el telón, cuatro empates de arranque redujeron los pronósticos primeros a intenciones. Ningún equipo se ha librado de la montaña rusa emocional que supone esta categoría, con un Granada bien abrochado en el vagón de delante, pero igual de peligroso.

Frente al CD Lugo el equipo de Oltra sumó su tercera victoria consecutiva sin artificios, siendo mejor en determinadas fases y controlando las miserias del tiempo con argucia. Los visitantes se conformaron con su secuencia histórica de cuatro triunfos para morir blandos en la orilla de un conjunto plagado de pillastres que saca los partidos más por astucia que por ingenio.

Francisco: “Nos han superado en muchas cosas en las que habitualmente somos buenos”

“Nos han superado en muchas cosas en las que habitualmente somos buenos”, analizaba Francisco tras el 2-0 en Los Cármenes. El equipo nunca estuvo a la altura de la consistencia de episodios pasados, con una zaga especulativa que jugadores como Darwin Machís se preocuparon de percutir. Sólo por salir con la cabeza baja, al Lugo se le intuía un gol en el cuerpo antes o después, aunque este año demuestre ser menos propenso a los errores en carne propia.

La primera puñalada llegó en el minuto 25 con un gol de pachanga que llevó la autoría de Javier Espinosa. De los que entran por rabia, rebote o intuición. El Lugo asimiló el golpe pero fui incapaz de crear una respuesta efectiva. Un rebobinado rápido del encuentro sólo destaca una falta sacada por Nicolás Albarracín que se fue por centímetros. Todo lo demás son pasos de medias tintas en los que el equipo lucense se protegió hasta que Pierre Kunde inhabilitó cualquier atisbo de puntuación con un tanto en el tiempo de descuento.

Delantero cero

El 25 de noviembre de 1491, el último emir musulmán de Granada, conocido como Boabdil ‘el chico’, se reunió con los Reyes Católicos para rendir este reino, en lo que se conoce como las Capitulaciones de Granada, y que inmortalizó Francisco Pradilla y Ortiz. En concreto, la entrega por parte de Boabdil de las llaves de la ciudad.

El equipo de Oltra parece dispuesto a reescribir esta historia en cada partido. Se va dejando parcelas por el campo, llenándolo de faltas y justo cuando parece que tiene la llave para entregar, se esconde el brazo y corretea por el campo. No es práctico ni estiloso, pero es más inteligente que la mayor parte de los rivales que podrá encontrarse.

La rendición de Granada, de Francisco Pradilla y Ortiz

La llave de este estilo la han tenido hombres como Bordalás durante estas temporadas. Siempre va a existir un equipo triunfante con ese estilo de villano, de golpe en la espinilla. El Lugo nunca tuvo aguante para repeler el gol de la primera parte en la segunda. Ni el Polaco ni Cristian Herrera han demostrado estar a la altura del esquema o las circunstancias y el tiempo corre en su contra. Dos jugadores con oficio, pero que no se corresponde con la exigencia de un equipo que para ponderar la regularidad necesita.

Silencio administrativo para Mario Barco, petición de todos

¿Dónde está Mario Barco? Esa es la pregunta que muchos se hacen y que casi ninguno sabe responder. Puede que ni el propio jugador, que a pesar de estar recuperado de su lesión no ha vuelto a una convocatoria. Aunque pueda ser la solución, el ritmo, a día de hoy, lo tiene más que perdido. Francisco sigue delegando su apuesta en dos hombres que actúan cada uno por su cuenta. El argentino, lento, no encuentra los espacios. El canario sigue empeñado en ser un jugador de segunda línea, que baja demasiado, que incluso centra cuando debería ser el rematador.

Un mundo al revés del que está excluido el único killer nato del equipo, un Barco de batalla que demostró el año pasado ser capaz de rematar hasta un televisor. Y ahora partido a mitad de semana, en día festivo, con el ‘pobre de mí’ del San Froilán encima, frente a un Córdoba que viene de sacudirse las pulgas al por mayor ante el Alcorcón. Puntuar por lo civil o por lo criminal es la única salida para que el ánimo no vuelva a decaer.

Ficha técnica:

Granada: Javi Varas; Víctor Díaz, Menosse, Saunier, Alex Martínez; Raúl Baena, Montoro (Kunde, m.76); Pedro, Espinosa (Alberto Martín, m.62), Machís; y Joselu (Quini, m.86).

CD Lugo: Juan Carlos; Campadabal, Bernardo, Miquel, Luis Ruiz; Seoane, Azeez; Albarracín (Sergio Díaz, m.59), Campillo, Iriome (Guille Donoso, m.83); y Polaco (Cristian Herrera, m.73).

Marcador: 1-0, m.25: Espinosa. 2-0, m.91: Kunde.

Árbitro: Areces Franco (colegio asturiano). Expulsó con roja directa al local Pedro (m.84). Amonestó a los locales Montoro y Raúl Baena, y a los visitantes Bernardo y Sergio Díaz,

Incidencias: partido correspondiente a la octava jornada de la Liga 1/2/3 disputado en el Estadio Nuevo Los Cármenes ante 12.166 espectadores

Foto principal: EFE.

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