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Francisco Simeone

por Javier Folgueira Lozano 22 octubre, 2017

No suele ser buena la euforia cuando las cosas van bien, pero como el propio Francisco decía esta semana en rueda de prensa, no hay nada de malo en ilusionarse con este Lugo (y de paso llevar algo más de gente al campo, que falta hace). Así que, con los pies en el suelo y siendo muy conscientes de que estamos en un lugar de la tabla muy por encima del que a priori nos corresponde, podemos darnos una licencia para exagerar un poco y sacar pecho con el primer liderazgo de nuestra historia en segunda división, aunque sea compartido (y, a la hora de escribir esta crónica, pendiente del resultado del Rayo-Sporting).

El caso es que, puestos a exagerar movidos por la euforia, ¿por qué no comparar a este CD Lugo que está siendo la revelación de la Liga 123 con aquél Atlético de Madrid que dio la sorpresa ganando a los todopoderosos dos de siempre?

Al igual que el equipo de Simeone, el de Francisco no tiene un juego que deslumbre a los fanáticos del futbol de ataque, pero ver al equipo bascular y moverse por el campo como uno solo también tiene su belleza.

También al igual que los colchoneros, basa su juego en la solidez defensiva y en una efectividad espectacular. Cada gol vale puntos y cada jugada tiene una intención y un sentido.

Así, la primera parte del encuentro contra el Valladolid fue una representación perfecta de estas virtudes. Empezó el encuentro con el Valladolid jugando como el perfecto opuesto del Lugo que es el equipo de Luis César: mucho caudal ofensivo y la portería rival entre ceja y ceja desde el primer minuto y mucha inseguridad atrás.

El inicio de los pucelanos fue espectacular, especialmente por parte de un Toni Villa que desbordaba con facilidad una y otra vez a Luís Ruiz. Pero al igual que aquel equipo de Simeone, Francisco también tiene a su Courtois, y cuando el rival supera la línea defensiva, aparece el muro de Juan Carlos para parar las ocasiones más claras del rival.

Mucho ataque inicial por lo tanto del Valladolid, pero el gol llegaría en la portería contraria, en una jugada de Fydriszewski en la banda derecha, que centra para un Campillo que no llega a rematar, pero el fallo de la defensa permite a Herrera rematar solo picando el balón y marcar el primer gol del partido y de su cuenta particular.

No estaba el CD Lugo jugando su mejor fútbol, pero la contundencia física que ha imprimido el equipo de Francisco a los lucenses (otra característica compartida con el Atleti de Simeone) quedaba presenta en las estadísticas del partido. Sirva como ejemplo que Herrera a mitad del primer tiempo casi duplicaba los kilóetros corridos por su opuesto en el equipo rival, Ibán Salvador.

Mientras, entre ocasiones del Valladolid y caídas en fuera de juego gracias a la defensa muy adelantada de los albivermellos, empezaba a aparecer el protagonista del partido: el colegiado Arcediano Monescillo. Y es que a los 20 minutos de partido, ya se comentaba en el chat de Lugoslavia que el árbitro pitaba “muy raro”. Empezábamos a intuir la que se nos venía encima.

Apenas 9 minutos después de que empezara a despuntar la “estrella” del partido, llegaba la primera jugada polémica: Ibán Salvador arrolla a Edu Campabadal tras una internada de éste en el área y el árbitro señala un penalti que el Polaco transformaría con tranquilidad. No quería ser menos que su compañero en la delantera y ambos marcaban. Una buena noticia y esperemos que la racha continúe.

El segundo gol cayó como una losa sobre el Valladolid y poco más fútbol se vio de ahí al descanso. Resultado excesivo a tenor del fútbol desplegado por ambos equipos, pero muy favorable a nuestros intereses.

En el descanso, Luis César quiso cambiar el partido dando entrada a Míchel por Borja un cambio ofensivo, pero el verdadero cambio estuvo en la actitud del equipo y sobre todo en un Ángel García que parecía tener una marcha más que los otros 21 jugadores sobre el campo.

Fruto de estos ataques por banda izquierda, llegó el 1-2 del Valladolid, en un desborde que provocó un penalti por parte de Campabadal (que además se lesionaría en esta jugada) que transformaría Míchel.

Desde ese momento, muy poco fútbol sobre el campo, con los delanteros del Valladolid mostrando graves problemas para mantener el equilibrio y la defensa del Lugo mostrando grandes dificultades para parar la avalancha ofensiva de los pucelanos.

En el resto del encuentro, constantes faltas por parte de un Lugo que no rehuyó la pelea y quizás se equivocó al entrar en un tipo de juego que no es el suyo y en el que quedaba a expensas del criterio interpretativo de un árbitro que se equivocó en casi todas las jugadas importantes del encuentro. Precisamente una de esas jugadas claves fue la expulsión de Bernardo, excesiva, que desmantelaría la línea defensiva y propiciaría que el Valladolid se volcase más aún hacia la portería lucense, reclamando penalti en varias jugadas hasta que en un balón aéreo el colegiado pitó un penalti de esos que provocaría que se pitasen otros 9 o 10 iguales en cada encuentro y permitiría al pichichi Mata materializar el empate cuando el encuentro se acercaba a su fin.

Aún quedaría tiempo para expulsar a Francisco, que, pareciéndose también en esto al Cholo, protestó ostensiblemente el tiempo de descuento añadido por el colegiado.

En resumen, un empate que a pesar de los desmanes del colegiado parece justo y da un punto muy valioso al CD Lugo para seguir en la cima y malas noticias para el encuentro ante el Nástic, con las bajas de Bernardo, Francisco y muy probablemente Campabadal.

NOTAS

Juan Carlos, un 8: ya es el pan de cada día que el arquero sea el mejor del Lugo. De nuevo muy seguro y sólo desde el punto de penalti pudieron superarlo los delanteros más anotadores de la categoría.

Campabadal, un 7: a pesar del lunar del penalti cometido, volvió a ser de los mejores, tanto en ataque como en defensa.

Bernardo, un 4: de nuevo le pasó factura su falta de velocidad en la jugada de su expulsión (injusta) que resultaría clave para el resultado final.

Ignasi Miquel, un 7: de nuevo clave en el despeje y en la salida de balón. da la impresión de que mejora en cada jornada.

Luis Ruiz, un 3: no tuvo ayuda en la banda a la hora de defender y Toni Villa le ganó una y otra vez la espalda.

Ramón Azeez y Fernando Seoane, un 5: ambos muy activos y peleones, pero superados en la segunda parte por el medio campo del Valladolid.

Campillo, un 4: vale para el madrileño lo mismo que para los anteriores, con el añadido de que tanto él como Herrera apoyaron poco a Luis Ruiz en la banda.

Fede Vico, un 4: volvía al once titular por la baja de última hora de Iriome. Muy desaparecido en general, quizás por venir de una lesión.

Herrera, un 7: además del gol, aportó mucha presión arriba y trató de bajar y mantener el balón en los momentos en que el equipo estaba desbordado.

Polaco, un 6: en la misma línea que Herrera, aportó mucho trabajo, aunque participó menos que el canario.

Luis Muñoz, un 6: cubrió con solvencia el lugar de Campabadal tras su lesión.

Albarracín, un 5: apareció en el campo cuando el partido ya era un monólogo del Valladolid. Peleón, pero poco más pudo hacer.

Josete, un 5: entró para cubrir la baja de Bernardo. Al igual que Albarracín, poco más pudo aportar que aguantar la avalancha pucelana.

FICHA TÉCNICA:

Real Valladolid: Masip; Kiko, Deivid, Ángel, Antoñito; Ibán Salvador, Toni Villa, Óscar Plano (Giannotas, min 71), Borja Fernández (Míchel, min 45), Anuar (Villalibre, min 76); Mata

CD Lugo: Juan Carlos; Campabadal (Luis Muñoz, min 62), Miquel, Bernardo, Luis Ruíz; Seoane, Azeez, Fede Vico (Albarracín, min 68), Herrera, Campillo; Fydriszewski (Josete, min 72).

Marcador: 0-1, min. 9: Herrera / 0-2, min. 29: Fydriszewski (penalti) / 1-2, min. 59: Míchel (penalti) / 2-2, min 88: Mata (penalti)

Árbitro: Arcediano Monescillo. Mostró amarillas a Azeez, Campillo, Polaco, Luis Ruíz, Juan Carlos, Josete, Anuar, Gianniotas y Salvador y roja directa a Bernardo y el entrenador Francisco.

Incidencias: partido correspondiente a la 11ª jornada de la Liga 123. Disputado en el José Zorrilla ante 9.341 espectadores.

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