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Córdoba: el balón como necesidad

por Denís Iglesias 11 octubre, 2017

Por instinto de supervivencia todos los aficionados de equipos modestos tendemos a pensar en nuestro equipo como diferente al resto. Buscamos rasgos propios e intransferibles, señales que nos hagan reconocibles ante terceros para poder sacar pecho cuando hacemos de anfitriones o, como en este caso, nos invitan amablemente a casas ajenas a explicar cómo somos.

Bien, pues siento decir que este Córdoba es un equipo más de Segunda. Por mucho que los resultados puedan extrañar por las bruscas oscilaciones –hemos ganado ya este año dos veces 3-0 en Liga y una 2-4 en Copa y encajado once goles en tres partidos seguidos- en realidad solo obedecen a que nuestro equipo es tan bueno como cualquier otro de la categoría y tan malo como cualquier otro de la categoría.

Todo lo que sea quedar en Liga por encima de la mitad de la tabla debería ser un éxito

El cordobesismo lleva aspirando con todo el derecho del mundo a volver a Primera tras sufrirla en la 14-15, pero sus dirigentes han convertido lo que era un equipo de la Liga de las estrellas –con, entre otros, el mejor delantero en décadas que vistiera de blanco y verde: Andone– en otro que podría ser un aspirante tapado y más tarde en otro –el actual- de la clase media. Es decir, uno más. De hecho, en un fútbol profesional en el que la pasta cuenta mucho, el Córdoba es el decimosegundo en el ranking de topes salariales. Es decir, que todo lo que sea quedar en Liga por encima de la mitad de la tabla debería considerarse un éxito.

Pero nadie se lo cree por aquí

Luis Carrión, el señalado

Así que se buscan culpables y, como siempre que se arranca mal, el principal suele ser el entrenador. A Luis Carrión le silban en cada partido unos cuantos y el pasado domingo –tras tres partidos muy malos consecutivos, cierto- fue casi todo El Arcángel quien recriminó que siguiera al frente del equipo. Yo –esto es opinión personal, que probablemente muchos no compartan- creo que no es culpable de nada más que de querer seguir trabajando como técnico a pesar de tenerlo todo en contra. Algo lícito y humano. Que siga Carrión le viene bien al máximo accionista del club, Carlos González, y al presidente e hijo de éste Alejandro. El año pasado la afición les señalaba, pero de momento están prefiriendo poner en su diana al entrenador.

Carrión, por cierto, ha probado ya casi de todo para que el equipo funcione. Después de que durante el verano mantuviera el 4-3-3 o 4-1-4-1 en todos los amistosos –y ganarlos todos, incluso al Betis-, los malos resultados le hicieron pasar al 4-2-3-1 y al 4-4-2. Lo malo es que no sabe cuál es el bueno, puesto que cada una de las cuatro victorias entre Liga y Copa las ha logrado con un sistema distinto (y no ha ganado dos partidos seguidos, por cierto).

En la portería es seguro que estará Kieszek en lugar de Stefanovic

Así que, bueno, si queréis saber la alineación del partido del Anxo Carro yo os la cuento, pero no os prometo acertar. En la portería, eso seguro, estará Kieszek porque Stefanovic –que tenía buenísima pinta en pretemporada- ha estado muy flojo en varios encuentros. Los cuatro de atrás son los que parece que menos pueden cambiar. La línea defensiva ha sufrido muchísimo por sus propios errores y por la falta de actitud de los centrocampistas a la hora de echarles una mano. Además, la presión alta que tanto bien le hizo al equipo en verano desapareció ante rivales de más nivel. Así que, tras dejar la portería a cero ante el Alcorcón, es muy probable que repitan Fernández, Caro, Joao Afonso y el joven Víctor Mena (del Córdoba B, aunque ya contaba para el primer equipo).

Si Carrión decide mantener el 4-2-3-1 del domingo, lo normal sería alterar un centro del campo tan ofensivo como en la última jornada. Edu Ramos, fundamental para el técnico del Córdoba, regresará presumiblemente tras cumplir sanción y será colocado junto a Javi Lara, el futbolista con más calidad del equipo y quien saca todas las acciones a balón parado con su privilegiada diestra. Ojo: el Córdoba necesita el balón, si no tiene lo pasa muy mal.

Sergi Guardiola por delante de Jona

Las tres mediapuntas –repito: si mantiene el 4-2-3-1- pueden ser Jovanovic por la derecha –jugador con mucha movilidad y muy veloz-, Alfaro o Jaime Romero por el otro costado –probablemente el segundo- y tal vez Markovic de segundo punta, porque ya lleva tres goles y cumple bien en esa demarcación sin preocuparse de defender.

En ataque, en eso seguro que no me equivoco, estará Sergi Guardiola como única referencia. El año pasado destacó en el Murcia de Segunda B y, aunque partía como suplente de Jona, se ha ganado el puesto tras sudar muchísimo en pretemporada y llevar –ojo- cuatro jornadas seguidas mojando en Liga (bueno, de hecho, ha marcado en todos los partidos que ha jugado esta temporada de blanquiverde porque le metió dos en Copa al Lorca).

En suma, el Córdoba es un equipo más de esta Segunda en la que el Valladolid nos mete cuatro y luego encaja otro cuatro o en la que el Numancia le cuela cinco al Albacete y luego recibe tres del Zaragoza. Así que no me pidáis que diga qué puede pasar en el Anxo Carro este jueves. (Y suerte a partir de las seis de la tarde del 12 de octubre).

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