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Como Pedro por su casa

por Denís Iglesias 22 agosto, 2017

Hace no demasiado tiempo, un eclipse solar era un fenómeno astronómico comparable a que un canterano del CD Lugo debutara. El fútbol base era una enorme máquina de gravedad a la que se lanzaban los jugadores sin hacer. No existía una estructura definida. Se le daba al play y ahí centrifugaban los zagales hasta que algún conjunto de regional llegaba para rescatarlos tras muchas promesas de ascenso.

En la primera jornada en Segunda, en el Lugo-Reus, confluyeron estos dos hitos de la naturaleza. La luna se comió al sol, o eso dijeron los medios y EEUU, y Pedro López, jugador del Polvorín, debutó en partido oficial con el primer equipo. También se comió a sus rivales. Fue titular y disputó los 90 minutos demostrando una entereza impropia para un jugador que este año compatibilizará la categoría de plata con Regional Preferente. [Ficha técnica y estadísticas]

Los tópicos más manidos del periodismo deportivo -“pólvora mojada”, “resultado gafas”…- intentaron decorar un 0-0 primerizo del que se pueden sacar conclusiones apresuradas. Con el avance de la temporada, este encuentro quedará como el día en que Pedro López actuó en su casa como si, efectivamente, estuviera en ella. Algo difícil en un estreno como este, la primera piedra de un proyecto de jugador por el que Víctor Moreno, y sobre todo Francisco, han apostado desde el inicio de pretemporada. Incluso tras sufrir Pedro una lesión al inicio de la misma. 

El técnico andaluz está concienciado sobre los recursos de los que dispone esta temporada. Los dos jugadores de la base que han participado con asiduidad este último mes no son mera mercancía de relleno. Dani Escriche, que debutó el año pasado con Luis César, también participó ante el Reus, sustituyendo en punta de ataque a Cristian Herrera en la segunda mitad. Pocos entrenadores se habrían atrevido a hacer este cambio con un 0-0. El resultado no fue satisfactorio al 100%, tampoco contraproducente, y el jugador de Burriana ganó un ‘extra’ de confianza que le permite crecer.

Pedro López, durante la pretemporada | Foto: CD Lugo.

Pedro López, durante la pretemporada | Foto: CD Lugo.

La caprichosa matemática del fútbol, que de un empate a cero goles saca dos puntos, dejó ver a un Lugo insistente pero al que le falta punch goleador. Para los se reincorporaron al fútbol este lunes, la realidad de un equipo sólido atrás aunque con problemas para la creación fue novedosa. Para los que se dejaron caer en algún encuentro de pretemporada, el estreno ante el Reus fue, en muchos aspectos, una prolongación de lo visto hasta el momento.

Perforadora Kravets

El doble pivote compuesto por Azeez y Seoane aporta virtudes separadas, aunque no complementarias. Un cerebro al uso de Sergio Gil o Carlos Pita todavía es necesario en un equipo como el Lugo, con ciertos cromosomas tácticos de épocas anteriores. El Lugo sí supo contener defensivamente los golpes dispersos del Reus. El retrato de creación fue peor. Apenas unos dibujos por el centro sin conexión entre líneas. La sangre brotó por las bandas, sobre todo cuando Kravets enfiló su flanco con una potencia hercúlea.

Juan Carlos le ganó la primera titularidad a Roberto en la portería lucense

El ucraniano coge el balón y ya vendrá un destructor a frenarlo. Incluso se atreve con recortes en corto en zonas comprometidas. Sin embargo, una mala cesión a Juan Carlos, titular por delante de Roberto, llevó a que Máyor escurriera un tiro que se paseó por el filo de la navaja de la línea de gol. Los aficionados apostados en el Fondo Norte esforzaron sus pupilas para evitar el tanto.

A Campabadal tampoco le tembló el pulso ante la titularidad. Sin desplegar el potencial ofensivo que contenía Calavera, se mostró expeditivo e hizo varias incursiones que terminaron en centros. Pero sin comprometer a sus compañeros en la zaga. Herrera tuvo un techo de cristal y no consiguió empalmar ningún testarazo preciso. Lo intentó de todas las maneras que se le ocurrió, hasta con la espuela, pero su hiperactividad no tuvo premio. La sacrificada tarea del gol todavía necesita que Sergio Díaz y el recién llegado Paquiño, Polaco, oficialmente llamado Francisco Fydriszewski. Junto a Mario Barco, que apura su recuperación, componen un arsenal más que suficiente para que el Lugo no se estanque.

Francisco se desgañitó entre arengas e instrucciones a sus jugadores

A las gradas del Anxo Carro también les falta rodaje. Por un lado, las publicidades continúan convertidas en un mantón rojo. ¿Habrá supuesto un prejuicio económico en el primer partido televisado? En el apartado de animación, el horario y el calor perfumaron de pretemporada el estadio. Se escuchaban hasta las instrucciones de los entrenadores. Como si fuera un partido a puerta cerrada. Rompió el silencio Francisco con un recital de gestos y arengas, casi un ejercicio de gimnasia rítmica que demuestra la intensidad con la que vive los partidos. Los esfuerzos por corregir los desajustes duraron más que el fuelle de un equipo que cuajó una buena primera media hora de juego. Incluso hubo un recorrido sentimental en la banda, con Iriome dejando un recuerdo del extremo insignia de hace varias campañas. Todo se vino a menos en la segunda mitad.

Cuando de un empate sin goles se pueden extraer estas conclusiones es porque ya existen, por lo menos, las bases de un esquema definido. Por un día, sobre todos estos debates se encuentra Pedro López, que habrá dormido abrazado a la camiseta que lució este lunes: “Esta é para min”. Se mostró más nervioso ante los medios, que intentaron construir un perfil acelerado de un jugador sencillo, que disfruta con algo que ya denomina “trabajo”. “Ó importante non é chegar, senón continuar”, dijo el canterano al término del encuentro, un alegato que ha marcado la historia del CD Lugo desde que ascendió en 2012 y que continúa vigente.

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